13 de septiembre de 2026 - 05:15

Milei entre el cielo y el infierno

Por Carlos Salvador La Rosa - Sociólogo y periodista

"La misión no era guiar a su pueblo a la tierra prometida, sino traer el paraíso a la tierra. No somos nosotros los que intentamos alcanzar el cielo. Es el Creador, es el que quiere habitar la tierra. El gobierno total, eterno y final de Dios no es en los cielos, es en la tierra. El paraíso no se alcanza, se trae. Y se trae cumpliendo la ley de Dios…. El capitalismo es el camino que, al alinearse con esa ley, permite traer el paraíso a la Tierra. Las condiciones que el capitalismo necesita para funcionar están escritas en los diez mandamientos. Esto no es una metáfora ni una analogía, es una estructural que quiero destacar con toda la precisión que merece". Párrafos del discurso del presidente Javier Milei ante alumnos de 4.º y 5.º año de la escuela secundaria del Colegio ORT el 27 de agosto de 2026.

"No comparto la idea de que se puede construir un paraíso en la Tierra. Cuando buscas un paraíso primero creas un gran idealismo. Pero al cabo de un tiempo acabas creando un infierno". Mario Vargas Llosa entrevistado por el diario El País en el año 2002.

Es muy extraño el contrapunto que expresan las dos citas. Lo cierto es que Mario Vargas Llosa, el gran escritor y premio Nobel de Literatura, tenía como idea central de su filosofía política la convicción de que todos los que desde la política quieren construir el paraíso en la tierra terminan convocando a su opuesto: al infierno. Es cierto que el peruano se refería a las políticas marxistas, por lo que en principio parecería coincidir con lo que dice el presidente Javier Milei: que Marx y el comunismo son satánicos.

No obstante, hay dos diferencias esenciales entre Vargas Llosa y Milei.

La primera es que para Vargas Llosa el marxismo era criticable porque quería imponer una sola doctrina en el mundo, la suya, porque la suponía la única verdadera. Mientras que para Milei el marxismo no es criticable por querer imponer una sola doctrina (al final de cuentas, él cree lo mismo) sino por los contenidos de su ideología.

La segunda, es que Vargas Llosa nunca imaginó que habría defensores del capitalismo que quisieran imitar al comunismo tratando también de traer el paraíso a la tierra (una misión, según él, siempre demoníaca, la hagan los comunistas o los liberales) y, para colmo, suponiendo que el capitalismo es la única verdad.

Para Vargas Llosa no hay una única verdad. El capitalismo, según él, es un sistema imperfecto (a diferencia de Milei que no solo cree que es perfecto, sino que además fue creado no por el hombre sino por Dios) pero quien mejor se ajusta a la naturaleza humana, precisamente porque no busca la perfección, sino simplemente construir la más razonable sociedad posible dentro de las enormes limitaciones humanas y temporales. Para el presidente argentino, en cambio, el capitalismo bien aplicado no solo es perfecto, sino que busca traer el paraíso a la tierra porque ya estaba en los diez mandamientos.

Javier Milei piensa que el capitalismo busca traer el paraíso a la tierra. Mario Vargas Llosa, paradójicamente, fue el escritor liberal que más combatió esa idea de mezclar lo divino con lo terrenal. Un debate que más allá de lo teórico, tiene enormes consecuencias en la práctica política. Javier Milei piensa que el capitalismo busca traer el paraíso a la tierra. Mario Vargas Llosa, paradójicamente, fue el escritor liberal que más combatió esa idea de mezclar lo divino con lo terrenal. Un debate que más allá de lo teórico, tiene enormes consecuencias en la práctica política.

Milei no deja de reconocer la imperfección coyuntural de la sociedad humana... todavía, pero quiere convertirla en perfecta, lo que ocurrirá cuando el capitalismo se imponga en todo el mundo como única doctrina. Lo cual es exactamente el mayor peligro que Vargas Llosa veía en todas las ideologías: que quisieran trasladar el orden divino al terrenal. Porque tarde o temprano, si buscamos ser lo que no podemos ser, terminamos transformándonos en lo contrario a lo que queremos ser.

Según Vargas Llosa el capitalismo, explicándolo desde su ideología eminentemente liberal, es un sistema económico limitado e imperfecto como lo es la naturaleza humana, aunque sea el que mejor haya funcionado jamás. Para Milei el capitalismo, explicándolo desde su ideología anarcolibertaria, es un sistema económico perfecto, que ni siquiera creó el hombre sino directamente Dios. Por lo cual de lo que se trata entonces es de traer a Dios a la tierra mediante la aplicación absoluta y exclusiva del capitalismo para vencer a Satán que es el comunismo, expresado en la Argentina por todos los que no piensan como Milei; la casta política corrupta, los periodistas ensobrados, los empresarios prebendarios y los econochantas aunque sean tan o más liberales que él. Son todos ellos, según Milei, los que, con sus conspiraciones permanentes, vienen impidiendo que aún no se haya instalado el paraíso en la Argentina. Cuando en realidad, así como todo lo que hasta ahora ha logrado Milei en temas económicos es de su propio mérito, todo lo que no ha logrado (en particular lo que ya debió haber logrado como haber bajado sus resultados macroeconómicos exitosos a la microeconomía) es por culpa de sus propios errores, no de los conspiradores.

El problema es que estas ideas del presidente actual de los argentinos no son solamente disquisiciones teóricas, sino que se traducen también en políticas prácticas. La lucha que él está librando entre el infierno y el cielo, asumiéndose como el representante celestial, también se ve en su accionar cotidiano. Y es la que lo lleva a cometer sus principales errores. Él, quien según su super asesor Santiago Caputo es la reencarnación, entre otros, de Julio César, debería ser más consecuente con lo que dijera Jesucristo: "Dad a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César". Que Milei se conforme con ser César en vez de querer ser César y Dios al mismo tiempo.

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