Por Orlando Navarro / Periodista
Los acontecimientos mundiales se están sucediendo en forma vertiginosa y resulta difícil predecir qué puede llegar a pasar en los próximos días. Lo cierto es que la “extracción” de Maduro el 3 de enero pasado, operó como una tranquera por donde tuvieron salida diversas realidades que operaban subterráneamente hasta entonces, en actores clave de la política internacional. Un breve repaso dará una mejor lectura de los hechos. En el caso de Venezuela, tal vez al margen del derecho internacional, pero legítimas en cuanto a sus motivaciones, saludables para el pueblo venezolano. En el de Irán, las revueltas redentoras de sus mujeres principalmente, a lo mejor activadas como un reflejo de ese grito de libertad caribeño. Pero que culminan con un caso, las pretensiones de Trump sobre Groenlandia, que no se sabe en qué pueden terminar.
Informe Bachelet
Hace 5 años, el informe de la ex presidente de Chile, Michelle Bachelet, enviada por la ONU a informar sobre la situación de Venezuela, fue terminante y expuso la dolorosa realidad por la que atravesaba el país caribeño. En el mismo advirtió que “si la situación no mejora, continuará el éxodo sin precedentes de emigrantes y refugiados que abandonan el país”. Denunció además que Maduro y su régimen habían puesto en marcha “una estrategia orientada a neutralizar, reprimir y criminalizar a la oposición política y a quienes critican al Gobierno”. Agregó que “en la mayoría de los casos, se sometió a las mujeres y los hombres detenidos a una o más formas de tortura o trato o pena cruel, inhumana o degradante, como la aplicación de corriente eléctrica, asfixia con bolsas de plástico, simulacros de ahogamiento, palizas, violencias sexuales, privación de agua y comida, posturas forzadas y exposición a temperaturas extremas”.
Pero nadie tomó nota
Esto, que se sospechaba, alertó al mundo. Mas nadie hizo nada. Además, el régimen perdió las últimas elecciones, pero se dio el lujo de ignorar el mandato del pueblo no entregando el poder. A la vez, luego de las confesiones del agente conocido como el “Pollo” Carvajal, comenzaron a conocerse detalles de cómo estaba financiando a ciertos gobiernos latinoamericanos, y también al terrorismo internacional, con dólares supuestamente provenientes del narcotráfico, con origen en las operaciones del Cartel de los Soles. O sea, se constituyó en una real amenaza para los países que no comulgaban con su régimen. Entre ellos la Argentina, desde que está al mando Milei.
Donald Trump
Se produjo la intervención de EEUU que en un operativo profusamente conocido, extraditó de manera forzosa a Maduro, y a partir de ese hecho se sucedieron las declaraciones en favor y en contra de esa intromisión. En contra, los que consideraban el hecho como una violación al derecho internacional. A favor, los que sostenían que por sobre ese derecho, estaba el derecho a la vida y la libertad, de cientos de detenidos-torturados en el temido Helicoide, entre ellos 3 argentinos. La figura del presidente Donald Trump pasó a ser entonces centro de combates retóricos entre detractores y adeptos, que persistirá quién sabe hasta cuándo. Lo cierto es que por fin, alguien se había decidido a actuar. Los venezolanos y los amantes de la libertad agradecidos y los otros, masticando bronca por la pérdida de negocios, o de sus planes de expansión de la izquierda.
Irán
Casi coincidentemente con este grito de libertad con epicentro en Venezuela, se conocieron otras voces nacidas del pueblo mismo, que se tradujeron en movimientos callejeros de miles de manifestantes clamando también por justicia y libertad. Me refiero a la República Islámica de Irán, donde el hartazgo de sus habitantes había conocido un límite y reclamaba el fin de la teocracia inaugurada en 1979, con la tiranía impuesta por el régimen de los Ayatollah. Asfixiante y medieval. Con la singularidad que fueron sus mujeres las principales impulsoras de la revuelta.
La represión es cruel. Los cadáveres en las calles se cuentan por miles y a lo lejos da la impresión que ese régimen está muy debilitado, por esa pérdida de predicamento entre sus habitantes y por la sorpresiva hambruna en un país inmensamente rico.
El petróleo
A esta altura, resultaría ingenuo pensar que detrás de esas ideas de libertad no existen intereses económicos y, sobre todo, geopolíticos. Entre ellos, la posesión de las mayores reservas del mundo de petróleo. Trump ha dicho que irá en búsqueda de recuperar las inversiones norteamericanas en territorio venezolano, expropiadas por Hugo Chávez, primero, y Maduro después. Esto significa, volver a producir el millón de barriles diarios, reducidos hoy a 300.000, para proveer a sus destilerías. Con el doble efecto de bloquear el suministro a Cuba, Rusia y China, aliados al chavismo.
Irán también es uno de los grandes proveedores de combustible a todo el mundo, siendo sus principales compradores China, Rusia y Corea del Norte, por lo que una probable intervención norteamericana en Irán, aparte de desalojar el menguado régimen teocrático, puede tener como efecto secundario redireccionar el destino de su petróleo.
Groenlandia
Pero llegamos a Groenlandia, pretendido por Trump. La zona del Ártico se convirtió en un nuevo objetivo geoeconómico y estratégico de los EEUU, que quiere controlar de algún modo, aunque pertenece a Dinamarca. Esto ha despertado la reacción de los países europeos, y Rusia además, dispuestos a no dejar avanzar a Trump en este intento. Un escenario complejo, que sorpresivamente unen en un objetivo común a Rusia y la OTAN, alianza a la que también pertenece el país del norte.
Todo este movimiento no es gratuito. Hay quienes aventuran una próxima conflagración si acaso las relaciones se tensan. Las consecuencias son imprevisibles, hasta el punto de pensar que solo la intervención Divina puede torcer en forma virtuosa el accionar de estos líderes mundiales. El respeto por el ser humano, la cordura, y el sentimiento acentuado de una justicia verdadera, ojalá fuera el norte de sus operaciones. Y que podamos vivir en un mundo en paz.
