Por Mario Alfredo Luna – Abogado y Expresidente del Concejo Deliberante de Jáchal
Hay conceptos tradicionales del mundo del trabajo que las transformaciones reales de la productividad económica estáN cambiando de modo definitivo, ya que está irradiando efectos directos nuevos sobre el mundo tradicional del trabajo: uno de ellos es el concepto de tiempo de trabajo, el cual por imperio de la robotización y la inteligencia artificial, ahora se empieza a hablar de una nueva forma de calificación para definir un objeto productivo igualmente nuevo, como es la denominación de tiempo de producción. ¿Por qué? Porque la automatización, la robótica y la inteligencia artificial, al desplazar trabajadores, le quita sentido a la semántica tradicional de la frase tiempo de trabajo. Porque esta última frase, al usar el término trabajo, ello indica que se está refiriendo a la prestación laboral de la persona humana. En cambio, cuando se alude a la producción con productividad basada en la robótica, la IA y la automatización, lo correcto es denominarla tiempo de producción porque intervienen factores de robotización e inteligencia artificial.
Otro concepto que sufre la transformación de las nuevas formas de la economía es la palabra salario, pues, por cada cuota de producción que resulte ser regida por una productividad en base a IA, la robótica y la automatización, el resultado lógico es que ahí hay menos razón para hablar de salarios y más razón de anotar ese expendio en la columna de bienes de capital y tecnología. Y como una consecuencia obvia de lo anterior, resulta que, si hay menos cuota de salario, entonces hay menos gasto destinado a la seguridad social, al seguro de salud y menos incidencia de la legislación laboral como derecho humano protectorio, como también hay menos ámbito de aplicación de la ley de riesgos del trabajo. Esto crea una paradoja porque si hay menos salario habrá menos consumo, pues la producción robótica no consume lo que produce. Es el gran desafío de la humanidad que ya está en marcha, y discurre sin respuestas claras, por ahora.
El otro giro lingüístico que impone la era de la robotización incipiente es que ya es una realidad el robot humanoide, que prescinde de toda la legislación sancionada para la persona humana, porque es un sujeto tecnológico el que reemplaza, por ahora, en pequeñas proporciones el rol humano laboral habitual. En China, ya hay fábricas oscuras todo el tiempo, es decir, sin luz, porque la realidad robótica humanoide no lo necesita en absoluto.
La IA está creando nuevas oportunidades laborales, especialmente en análisis de datos, aprendizaje automático y desarrollo de IA.
Sustitución y creación de puestos de trabajo
Este desarrollo imparable de la tendencia del modo de producción internacional de la cual ningún país puede ir en contra, está generando reales y acuciantes inquietudes sobre la sustitución de puestos de trabajo como así también cambios ostensibles en la tendencia de demanda de ciertos tipos de empleos.
Pero como toda esta materia no puede agotarse en la ponderación negativa, también hay realidades y perspectivas positivas. En ese sentido la IA está creando nuevas oportunidades laborales, especialmente en análisis de datos, aprendizaje automático y desarrollo de IA.
Las nuevas especialidades de la IA
Por análisis pertinentes que se avocan a estudiar la realidad del nuevo esquema de la producción mundial, se ha determinado, por expertos, que estos son los nuevos roles y empleos que va a generar la IA:
-Instructores y profesores de IA: son personas responsables de entrenar y enseñar sistemas de IA. Garantizan la precisión y eficacia de los algoritmos de IA, y también desarrollan nuevas aplicaciones y sistemas de IA.
-Analistas y científicos de datos: con el aumento de los datos generados por los sistemas de IA, existe una creciente demanda de profesionales capaces de analizarlos e interpretarlos. Los analistas y científicos de datos utilizan herramientas de IA para analizar datos e identificar patrones e información que ayude a las empresas a tomar mejores decisiones.
-Gestores de equipos humano-máquina: a medida que la IA se integra cada vez más en el entorno laboral, crece la necesidad de personas capaces de gestionar la interacción entre humanos y máquinas. Los gestores de equipos humano-máquina garantizan que los sistemas de IA trabajen eficazmente con los trabajadores humanos, mejorando la productividad y la eficiencia.
-Especialistas en ética y políticas de IA: a medida que la IA se vuelve más común, crece la necesidad de personas que puedan abordar sus implicaciones éticas y políticas. Los especialistas en ética y políticas de IA garantizan que los sistemas de IA se desarrollen y utilicen de forma responsable y ética.
