No se ha paralizado, pero pisó el freno. Cinco de siete grandes empresas constructoras de la provincia de San Juan consultadas al azar admitieron ayer que tras la devaluación y fuerte alza de precios de materiales que no se condicen con índices oficiales para ajustar los precios de los contratos, la obra pública en la provincia ha sufrido un freno. El impacto no es uniforme, sino que está atado a la fuente de financiamiento y la redeterminación de precios que se aplique: la mayor desaceleración en el ritmo de actividad se ha producido en la construcción o ampliación de escuelas, obras viales y de saneamiento (cloacas, agua), en líneas de media tensión eléctrica, plantas de procesamiento de basura, barrios del Procrear u obras emblemáticas como el teatro. No están afectados en cambio -al menos, no con esa intensidad- los barrios del IPV, el dique Punta Negra o el museo de los dinosaurios. ‘’No se están paralizando las obras, se están frenando, disminuyendo el ritmo. Las obras que antes había 10 obreros ahora hay 5’’, dijo Juan Carlos Terussi, con obras en escuelas y el mantenimiento de la Circunvalación, entre otros. ‘’Eso ha pasado con la devaluación y las consecuencias derivadas en la economía, particularmente en esta industria. Ha cambiado el marco económico de los contratos de obras públicas y privadas, por lo tanto, se tendrán que rever los mecanismos que apunten a mantener la ecuación económica de los mismos’’, dijo Juan Galvarini, quien agregó a modo de ejemplo que ‘’la gente que está haciendo viviendas individuales con créditos Procrear han quedado descalzados’ por la devaluación del poder adquisitivo del préstamo logrado.
