Durante los mejores años de empleabilidad de obreros de la construcción en San Juan, la UOCRA registraba unos 11.000 trabajadores en actividad durante el 2010 y el 2011. En promedio general se estuvo en el orden de los 5.000 a 6.000 trabajadores activos, pero la realidad actual del sector es totalmente distinta, con una baja importante de actividad debido al freno de la obra pública nacional. Con la expectativa puesta en la actividad minera, desde el gremio solo apuntan a que se aceleren los tiempos porque aseguran que la situación es insostenible.
Así lo destacó en diálogo con DIARIO DE CUYO el secretario adjunto de la UOCRA San Juan (Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina), Alberto Tovares. Analizando la realidad del sector, donde registran menos de 1.500 trabajadores en actividad, señaló que reina la preocupación y la incertidumbre por el poco trabajo que hay en el sector, sin avizorar cambios al menos en el corto plazo, lo que eleva las señales de alarma.
“No es el mejor momento, la situación está cuesta arriba para los trabajadores y no se aproxima una visión de esperanza al final del túnel, lo cual es más preocupante. Esperamos que se revea lo de la obra pública porque no se aguanta más la situación. Es lo que nos transmiten los trabajadores cada vez que vienen hasta el sindicato”, comentó Tovares.
Sin duda el freno de la obra pública nacional desde diciembre del 2023 ha profundizado la crisis en el sector. Sucede que pese a los esfuerzos que hace el Gobierno provincial para sostener la construcción con fondos propios, la demanda de mano de obra no es la misma. A ello se suma la caída de la actividad privada, donde los requerimientos de los obreros son menores. Ejemplo de ello se puede ver en un proyecto inmobiliario ubicado en inmediaciones de Desamparados, Capital, donde se está construyendo un complejo de departamentos. En un inicio se habló de una demanda de 250 trabajadores y actualmente solo hay 20, con la indicación de continuar con ese personal hasta fin de año, sin ampliar la cantidad de trabajadores.
Para Tovares, la preocupación mayor radica en que pese a los anuncios que se dan en materia económica, sobre todo aquellos vinculados a la minería, el active de distintos proyectos no coincide con los tiempos que están demandando desde el gremio. “Necesitamos y pedimos con respeto que agilicen lo más tiempos”, remarcó.
La expectativa puesta en la actividad minera, el haz de esperanza que queda en la UOCRA
Sin duda el desembarco de grandes empresas para potenciar la actividad minera en la provincia genera expectativas en distintos sectores, entre ellos en el rubro de la construcción. Tovares recordó que por ejemplo los años de mayor demanda de mano de obra estuvieron vinculados a los proyectos Lama, Veladero y la obra pública.
“La expectativa está puesta en la minería, pero no podemos esperar hasta el 2028 o el 2030. La minería es un salvavidas, pero no arrancará de inmediato. Lo que yo veo es que va demasiado lento para lo que se anuncia. Se licitó el camino de Angualasto a La Majadita, por corredor norte y estamos esperando que Vicuña decida quién es el ganador para que nos diga cuánta gente va a necesitar ese proyecto. Somos consciente que hablar de números no es correcto, pero si nos dicen que toman 20 personas para arrancar es buena noticia”, destacó el representante gremial.
Por otro lado, detalló que al menos de manera extraoficial han tomado contacto con comentarios sobre la posibilidad del arribo de proyectos inmobiliarios a la provincia, vinculados precisamente con la demanda que generará la minería. Sin embargo, Tovares optó por ser cauto, debido a que no se trata de información oficial y es mejor evitar las falsas expectativas teniendo en cuenta lo delicado de la situación del sector.
“Como dirigentes necesitamos que se aceleren los tiempos para tener una expectativa más certera, porque la situación hoy por hoy es compleja y delicada para todos los afiliados”, finalizó el representante de los trabajadores de la construcción.