En la Bolsa de Comercio de Rosario, el ministro de Economía, Luis Caputo, abordó el escenario económico actual del país y anticipó que la inflación de marzo superará el 3%. Frente a un auditorio compuesto por empresarios y representantes del sector financiero, el titular del Palacio de Hacienda expuso una serie de conceptos sobre la situación macroeconómica, la confianza del equipo económico y el rumbo que impulsa la administración encabezada por el presidente.
Respecto al dato de inflación de marzo que mañana va a publicar el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), Caputo señaló: “Seguramente será arriba del 3% porque hubo un shock que evidentemente tuvo impacto obvio en todo lo que está relacionado con el petróleo, desde pasajes de avión de cabotaje hasta de transporte; tenes temas como la educación, que en marzo tiene su estacionalidad. A partir de abril se viene un proceso de desinflación y crecimiento, se vienen los mejores meses”.
La afirmación se produjo horas antes de la publicación oficial del índice de precios al consumidor y en la presentación del libro “Cambia la música, ahora hay que cambiar el paso” de Salvador Di Stefano en la Bolsa de Comercio de Rosario. En la previa de su viaje del ministro Caputo a Washington D.C., Estados Unidos, para participar de las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial.
De cara a lo que viene, el ministro sostuvo que a partir de abril comienzan los mejores 18 meses en donde va a haber desinflación y crecimiento. “No puede estar más optimista; el contraste que yo siento y que sentimos en el equipo económico y el presidente versus lo que se lee, ese gap, está en los máximos porque se vienen los mejores 18 meses de la Argentina en las últimas dos décadas”, afirmó.
El ministro dedicó buena parte de su exposición a desarmar lo que describió como una tendencia cultural local: “Hay como una tendencia común en Argentina de creer que ya la vimos toda y porque a Argentina le fue mal en el pasado, ahora le va a ir mal (...)”. Según el funcionario, este tipo de perspectivas condiciona la visión de los actores económicos y sociales, dificultando la instalación de un clima de optimismo sostenido.