Peabody dejó de fabricar en la Argentina. Los últimos informes presentados por la sindicatura en el concurso preventivo de Goldmund S.A., la empresa controlante de la marca de electrodomésticos, confirmaron que la compañía ya no posee capacidad instalada en el país.
Toda la maquinaria fue desmontada de su establecimiento de La Tablada y trasladada a un depósito en San Martín, mientras que sus oficinas administrativas se relocalizadon en la avenida Cabildo 86, en la Ciudad de Buenos Aires. De este modo, la firma opera ahora como comercializadora e importadora mientras intenta reestructurar una deuda superior a los $39.234 millones.
Cambio de estrategia de Peabody
El proceso de cierre de la producción local responde a un cambio de estrategia encarado por la firma con anterioridad a la apertura de su concurso preventivo, dictada el pasado 20 de abril. Según fundamentó la empresa en el expediente judicial, la fabricación en el país dejó de ser competitiva respecto de la importación. En ese sentido, trasladó parte de su producción de la línea de climatización a Paraguay bajo el régimen de maquila, donde estima costos entre un 30% y un 35% más bajos debido a menores cargas laborales y beneficios fiscales.
El escenario comercial de la compañía registró un marcado deterioro en los últimos meses. Tras alcanzar una facturación de $3.360 millones con 62.545 unidades vendidas en diciembre de 2025, el volumen de operaciones descendió de manera progresiva durante el primer cuatrimestre. En junio se verificó una caída abrupta en las ventas totales, que pasaron de $2.813,7 millones en mayo a $1.335,9 millones, lo que representa una contracción superior al 52%. Desde la gerencia comercial de la firma atribuyeron este impacto a la necesidad de reducir a la mitad el precio promedio de los productos para adaptarse a la demanda del mercado.
La situación financiera mostró además una fuerte presión sobre el flujo de caja durante junio, período en el cual la empresa anotó ingresos por ventas de $824,3 millones frente a egresos por $2.326,3 millones, generando un déficit operativo de $1.501,9 millones. Para cubrir dicho desfasaje y afrontar compromisos con proveedores locales y del exterior, la firma recurrió a mecanismos de financiamiento de corto plazo, tales como préstamos y descuento de cheques. Asimismo, el nivel de compras acompañó el menor ritmo de actividad al pasar de $2.579,3 millones en mayo a $1.830,3 millones en junio.
El reordenamiento operativo impactó de forma directa en la estructura de personal. Al inicio del concurso preventivo, Goldmund contaba con una nómina de 158 trabajadores. Tras registrars bajas y acuerdos de retiro voluntario concentrados principalmente en personal afiliado a la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), la plantilla se redujo a 111 empleados al cierre de junio, sin registrarse nuevas incorporaciones desde octubre de 2025.