Cómo limpiar la cafetera italiana y por qué es importante

Un nutricionista explica por qué limpiar la cafetera evita moho y posibles problemas de salud.

El café forma parte de la rutina diaria de millones de personas y, para muchos, la cafetera italiana sigue siendo la opción preferida para prepararlo. Sin embargo, existe un debate frecuente sobre la mejor manera de limpiarla sin alterar el sabor de cada preparación. Los especialistas coinciden en que la higiene adecuada es clave tanto para la calidad del café como para la seguridad alimentaria.

Durante años se difundió la idea de que no debía utilizarse detergente porque podía dejar residuos y modificar el gusto de la bebida. Por eso, muchas personas optan únicamente por enjuagar la cafetera con agua caliente. No obstante, expertos en salud alimentaria advierten que esa práctica puede favorecer la acumulación de aceites, residuos de café y humedad, generando condiciones propicias para microorganismos y malos olores.

El nutricionista Ander Iglesias resume esa postura con una advertencia contundente: “la cafetera necesita el mismo cuidado que cualquier otro utensilio; si no la lavas bien, los restos se acumulan y pueden hacerte daño”. Además, recomienda desmontar todas las piezas después de cada uso y secarlas correctamente para evitar la aparición de hongos.

Por qué es importante limpiar correctamente la cafetera italiana

Los especialistas señalan que agua caliente y detergente suave son suficientes para eliminar los restos de café y los aceites que se adhieren al interior del recipiente. Lo fundamental es realizar un enjuague abundante para que no queden restos de jabón.

También aconsejan prestar atención a las juntas de goma, filtros y zonas de difícil acceso, donde suele acumularse humedad. Cuando el fabricante lo permite, algunas piezas pueden colocarse en el lavavajillas, facilitando el mantenimiento y garantizando una limpieza más profunda.

Cómo limpiar la cafetera paso a paso

Para conservar la cafetera en buen estado, se recomienda desarmarla completamente después de cada uso, lavar cada componente con agua caliente y detergente suave, y utilizar un cepillo pequeño para llegar a los rincones más difíciles.

Una vez lavadas las piezas, hay que enjuagarlas varias veces y dejarlas secar al aire antes de volver a armarlas. Esta rutina evita la acumulación de residuos, malos olores y posibles contaminaciones.

En zonas donde el agua contiene mucha cal, es habitual que aparezcan depósitos blanquecinos. Para eliminarlos, los especialistas recomiendan utilizar una mezcla de agua y vinagre blanco, dejarla actuar algunos minutos y luego enjuagar cuidadosamente.

Mantener una rutina regular de lavado, secado y revisión de juntas y filtros permite prolongar la vida útil de la cafetera y garantiza que cada taza conserve su sabor original. Además, ayuda a prevenir problemas de higiene que suelen pasar desapercibidos en el uso cotidiano.

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