A horas de la final del Mundial 2026 entre Argentina y España, los hinchas argentinos encontraron un nuevo motivo para alimentar la ilusión. En las redes sociales comenzó a viralizarse una llamativa coincidencia que une a José de San Martín, el Cruce de los Andes y Lionel Messi, una relación que muchos consideran una nueva señal del ya famoso "Elijo creer".
La comparación no pasa por el deporte ni por la historia militar, sino por un dato que conecta simbólicamente a dos de las figuras más importantes de la historia argentina en un momento de máxima expectativa para el país.
El dato histórico de San Martín que volvió viral el “Elijo creer”
José de San Martín nació el 25 de febrero de 1778 en Yapeyú, actual provincia de Corrientes. El cruce de los Andes comenzó en enero de 1817, con la salida del Ejército de los Andes desde la región de Cuyo rumbo a Chile. En ese momento, el Libertador tenía 38 años, pero no era un dato cualquiera: estaba a muy poco de cumplir 39, edad que alcanzaría el 25 de febrero de ese mismo año.
Ese detalle, que combina historia, épica y emoción, fue el que muchos argentinos empezaron a relacionar con Lionel Messi. Porque el capitán argentino, nacido el 24 de junio de 1987, tiene 39 años al enfrentar a los españoles en la final, justamente en una instancia que puede volver a marcar una página dorada para la Selección.
La comparación no pretende igualar contextos ni gestas, sino rescatar el poder simbólico de una coincidencia. San Martín estaba al borde de los 39 cuando encabezó una de las mayores hazañas militares de la historia americana. Messi, ya con 39, vuelve a quedar frente a una cita que puede agrandar todavía más su leyenda.
San Martín y el cruce de los Andes: una hazaña a las puertas de los 39
El cruce de los Andes no fue una simple marcha militar. Fue una operación estratégica, política y humana de dimensiones extraordinarias. San Martín organizó desde Mendoza un ejército preparado para atravesar una de las cadenas montañosas más imponentes del planeta, con frío extremo, falta de oxígeno, caminos peligrosos y enormes dificultades logísticas.
A pocas semanas de cumplir 39 años, el General no solo comandaba soldados. También conducía un proyecto continental. Su objetivo era liberar Chile, avanzar hacia Perú y golpear el centro del poder realista en Sudamérica. Para eso, necesitó planificación, inteligencia, disciplina y una convicción absoluta.
El Ejército de los Andes estuvo integrado por soldados, granaderos, milicianos, arrieros, baqueanos y hombres de distintos sectores sociales. También fue clave el esfuerzo de la población cuyana, que aportó alimentos, animales, abrigo, armas y trabajo. La gesta sanmartiniana fue colectiva, pero tuvo en San Martín a su gran conductor estratégico.
Messi, los 39 años y una final que despierta otra ilusión argentina
La figura de Lionel Messi también está atravesada por una épica propia. Durante años cargó con críticas, frustraciones y finales perdidas. Sin embargo, nunca dejó de volver. Con el tiempo, transformó el dolor en liderazgo y terminó conquistando la Copa América, la Finalissima y el Mundial de Qatar 2022.
Ahora, con 39 años, vuelve a estar en el centro de una final que paraliza a la Argentina. Enfrente estarán los españoles, un rival con historia, jerarquía y un vínculo especial con la carrera del propio Messi, que construyó gran parte de su leyenda en Barcelona.
Por eso, el paralelismo con San Martín explotó en redes y conversaciones futboleras. No se trata de una predicción ni de una señal escrita en piedra. Se trata, simplemente, de una coincidencia poderosa para un país que sabe mezclar historia, fútbol y emoción como pocos.
San Martín cruzó los Andes cuando estaba a semanas de cumplir 39. Messi enfrenta a España en una final con 39 años. Y Argentina, una vez más, elige creer.
La edad, la historia y el símbolo que conmueve a los argentinos
A los 38 años, San Martín ya tenía una amplia experiencia militar. Había combatido en Europa, había creado el Regimiento de Granaderos a Caballo y había sido protagonista de la victoria de San Lorenzo en 1813. Pero el cruce de los Andes representó su desafío mayor.
La edad del Libertador en aquel momento permite dimensionar aún más la gesta. No era un joven improvisado ni un militar en ascenso sin recorrido. Era un líder maduro, formado, estratégico y decidido a ejecutar un plan que muchos consideraban imposible.
Messi, en otro terreno completamente distinto, también llega a esta etapa con la experiencia de una vida dedicada al fútbol. Ya no necesita demostrar nada, pero sigue compitiendo, liderando y emocionando. Su vigencia a los 39 años alimenta la idea de que las leyendas no siempre se apagan cuando el calendario parece indicar el final.
“Elijo creer”: cuando la historia y el fútbol se encuentran
La frase “Elijo creer” se convirtió en una marca emocional de los argentinos. Aparece ante cada coincidencia, cada dato curioso, cada estadística inesperada y cada guiño que parece empujar la ilusión un poco más lejos.
Esta vez, el puente entre San Martín y Messi volvió a tocar una fibra profunda. Porque Argentina es un país que recuerda sus gestas históricas y vive el fútbol con una intensidad única. En ese cruce entre memoria y pasión aparece el dato que todos comentan: el Libertador estaba a semanas de cumplir 39 cuando inició una hazaña continental, y Messi tiene 39 al disputar una final ante España.
La historia no garantiza resultados. Pero sí puede ofrecer símbolos. Y cuando esos símbolos aparecen en el momento justo, los argentinos hacen lo que mejor saben hacer: abrazarse a una ilusión.
Porque si San Martín desafió la cordillera cuando estaba cerca de los 39, y Messi vuelve a desafiar al tiempo con esa misma edad, la conclusión popular surge sola, simple y poderosa: elijo creer.