15 de octubre de 2026 - 13:22

Por qué crujirse los nudillos no causa artritis (pero sí tiene este riesgo)

La ciencia desmitificó la creencia popular sobre el daño articular, aunque los especialistas advierten sobre una consecuencia poco conocida.

"No te hagas sonar los dedos que te va a dar artritis de grande". La frase ha sido repetida por padres y abuelos de generación en generación. El crujido característico que producen las articulaciones de las manos genera rechazo en muchos y alivio en otros. A pesar de la firmeza con la que se transmitió este mito, múltiples investigaciones médicas han desmentido la relación entre este hábito y la artritis, aunque eso no significa que sea totalmente inofensivo.

Qué es exactamente el chasquido que escuchamos

El sonido estridente no proviene de huesos chocando ni de cartílagos desgastándose. Entre las articulaciones existe un líquido sinovial que actúa como lubricante. Al estirar o doblar los dedos de forma extrema, la presión dentro de la cápsula articular baja bruscamente, provocando que los gases disueltos en el líquido formen una pequeña burbuja que colapsa de golpe. Para volver a crujir el mismo nudillo, hay que esperar unos 20 minutos a que los gases vuelvan a disolverse.

El verdadero riesgo de crujirse los dedos en exceso

Si bien no destruye el cartílago ni genera enfermedades degenerativas, el hábito compulsivo de sonar los nudillos durante años sí puede traer complicaciones menores:

  • Pérdida de fuerza de agarre: estudios en pacientes con este hábito crónico mostraron una ligera disminución en la potencia de la mano.

  • Laxitud ligamentosa: el estiramiento repetido e intenso de la cápsula puede estirar los ligamentos que estabilizan los dedos.

  • Inflamación de tejidos blandos: ejercer demasiada fuerza para forzar el crujido puede provocar esguinces o irritación en los tendones.

LAS MAS LEIDAS