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DANZA

Carmina Burana: el regreso de Lucas Segovia a los escenarios de San Juan

El bailarín argentino radicado en Estados Unidos encabeza la aclamada obra de Wainrot, que estrenará el 10 de junio en el Teatro del Bicentenario.

Por Estela Ruiz M. 31 de mayo de 2026 - 08:13

Lucas Segovia volvió al Teatro del Bicentenario, que ya conoce bien, esta vez para encabezar un importante desafío: bailar por primera vez Carmina Burana, la versión de Mauricio Wainrot cuya reposición prepara el máximo coliseo provincial; como invitado especial y con un elenco concertado.

En diálogo con DIARIO DE CUYO, el bailarín argentino radicado en Estados Unidos habló de esta experiencia, repasó sus búsquedas y confesó sus nostalgias, que también tienen que ver con esta celebrada visita.

Carmina Burana: entre los afectos y el desafío

Para Lucas, pisar nuevamente suelo sanjuanino implica mucho más que un compromiso profesional, representa un reencuentro profundo con parte de su historia y sus afectos. La reposición coreográfica está a cargo de Alexis Mirenda (Buenos Aires) y de Victoria Balanza, directora del Área Danza del TB, quienes hicieron los protagónicos de la obra durante su paso por el Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín. En el caso de Balanza -con quien Lucas bailó “Momentos” en la provincia-, comparten una entrañable amistad desde sus épocas en el Ballet de Julio Bocca.

Me encanta San Juan y tengo muchos afectos, amigos personales como Victoria, con quien bailé muchísimos años y quedamos mejores amigos. Y a la gente del Teatro la aprecio mucho, son geniales, entonces la idea de venir siempre está, yo siempre voy a decir que sí, como sea”, declaró Segovia, a quien también lo sedujo profundamente este título, que nunca antes había interpretado.

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Radicado hace más de una década en Estados Unidos, Lucas Segovia disfruta en San Juan de los afectos, de su país y de la danza.

Es una obra que yo tenía ganas de bailar, me parece muy relevante dentro del repertorio contemporáneo. Había bailado obras de Mauricio (Wainrot) porque bailé en el Ballet San Martín antes de entrar a la Compañía de Julio, pero no hice Carmina Burana y es una obra muy emblemática también de él como coreógrafo, me parece muy importante hacerla. Y me parece fabuloso que se pueda hacer con coro y orquesta, es una producción muy grande del Teatro. Por eso, de entrada, cuando Victoria me contaba de esto, le dije que sí y ahí nomás bloqueé estas fechas en el calendario, moví cosas… Dije ‘esto lo voy a hacer, como sea’", relató el bailarín, quien estuvo trabajando en solitario antes de llegar al país esta semana, para sumarse al elenco concertado. “Estaba como un poco ansioso de venir y de empezar", apuntó.

Experiencias compartidas

El regreso del ex primer bailarín del Joffrey Ballet entusiasma a los jóvenes talentos sanjuaninos y de otras provincias, que comparten escenario con él. Nuevos talentos que tal vez ven en Segovia un espejo de sus propias aspiraciones… aunque la etiqueta de “referente” le genere timidez.

"Si eso pasa, es hermoso y me encanta. A mí me pone muy nervioso pensarlo, pero es hermoso si es así", declaró. “Creo que el orgullo es mutuo, a mí me enorgullece muchísimo y a la vez me da como esta sensación de responsabilidad, de poder dar lo mejor", sumó quien ha tenido de la posibilidad de elegir y de disfrutar de sus elecciones en el complejo mundo de la danza.

"Poder hacerlo es una bendición muy grande, eso clarísimo. Pero son muchas cosas… Tiene mucho que ver el trabajo, el esfuerzo, y siento que también hay una cuota de suerte, de estar en el momento justo y en el lugar adecuado ¿no? Pero, además, de estar preparado para eso. En mi caso, nunca fui solamente bailarín de ballet, siempre me he estado formando, tomando clases de otras cosas", subrayó el inquieto artista.

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Lucas Segovia es la cabeza de un elenco concertado que estrenará en junio Carmina Burana, reposición coreográfica de la obra de Mauricio Wainrot, a cargo de Victoria Balanza y Alexis Mirenda.

Búsquedas y versatilidad

La trayectoria de Segovia es el reflejo de una inquietud constante. Su repertorio incluye piezas de coreógrafos de la talla de Balanchine, Robbins, Kylian y Forsythe. Sin embargo, en la cúspide de su carrera clásica, sintió la necesidad de buscar nuevas formas de expresión.

"Yo siempre tuve esa premisa de hacer todo lo más que pudiera, porque en un momento no iba a poder hacerlo más; quería vivir todas esas experiencias y lo más rápido posible. Muchas veces me pasaba de estar bailando ballets y sentir, en partes dramáticas, que quería bailar, pero también necesitaba la palabra”, contó.

Vivir en Nueva York y en Chicago le permitía aprovechar cada noche libre para ver teatro y musicales. Fue entonces cuando le picó el bichito y empezó a tomar clases de canto. “En la primera clase, mi coach me dijo que estaba haciendo un musical, que la directora estaba buscando el elenco para West Side Story y que le faltaba Bernardo, que es uno de los cuatro principales de la obra. Me dijo que debía audicionar y yo le dije ‘pero es mi primera clase’. Bueno, me contactó con la producción, audicioné y me dieron el rol, así que pedí una licencia. Yo ya había estudiado teatro, porque me servía para la danza, así que… Fue una experiencia muy única, era lo que buscaba.

Lo hice por un par de años más y después…”. La maratón incesante de musicales -llegó a hacer 400 funciones con uno de ellos- empezó a agobiarlo. “Como que se perdía la parte artística, o al menos yo lo sentía así”, dijo. Y volvió a dar un volantazo.

“También extrañaba bailar, entonces dije ‘bueno, quiero hacer un poco de todo, poder viajar y bailar y si la oportunidad se presenta para hacer otro musical, hacerlo’", apuntó.

En ese tránsito estaba cuando llegó la invitación de San Juan. Y, encima, bailar no era lo único que extrañaba…

Nostalgias a flor de piel

Establecido en Chicago y con muchas metas profesionales cumplidas, los afectos y los recuerdos comenzaron hacerse sentir.

"Hay mucha gente para la que el desarraigo pasa inmediatamente. A mí me pasó 15 años después de irme. Gracias a Dios pude conseguir muchas cosas que quería, quizás por eso mismo empecé a notar que había dejado atrás mi cultura, mi gente, mi familia… Hay una parte que tira de lo emocional. Aparte me encanta la comida argentina ¡no lo puedo negar! Eso se extraña. Sé que suena hasta absurdo para algunos, pero para mí representa mucho, sobre todo en este momento de mi vida”, confesó Lucas, quien está en la búsqueda de un equilibrio, y no para un adagio precisamente.

"Lo que quisiera es poder encontrar un mejor balance y poder venir más seguido, poder estar en el país un poco más presente”, valoró Segovia, para quien hacer Carmina Burana en San Juan es un poquito de eso.

Cuatro funciones en el Teatro del Bicentenario

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