Ganador del Oscar por El secreto de sus ojos y detrás de otros clásicos del cine como El hijo de la novia y Luna de Avellaneda; también llevan su marca inolvidables series como Vientos de agua, El hombre de tu vida y Entre caníbales. Y, por si fuera poco, ha firmado con éxito títulos teatrales como Parque Lezama y, justamente, Empieza con D, siete letras, el puntapié de esta charla. No termina ahí. Campanella, que ahora prepara la serie sobre Mafalda, ha logrado, además, consolidar una importante trayectoria internacional y es por eso que atiende el teléfono desde Estados Unidos, donde continúa dirigiendo capítulos de la popular serie policial La ley y el orden.
- ¿Es el sello de sus producciones?
- Es lo que más me gusta, porque es lo que considero que es más cercano a nuestras vidas. Nadie vive puramente una comedia ni puramente un drama en sus vidas, así que me gusta reflejar eso.
- Eso permite que el público pueda verse reflejado en algún punto ¿Cree que ha sido una clave para el éxito de sus producciones?
- Creo que sí. En el cine tenemos exceso de películas de acción, policial, terror, suspenso, y faltan cosas que tengan que ver con nosotros. Y en el teatro hay una comedia muy efectiva, pero más disparatada. Este tipo de tono es algo que nos está faltando y es algo muy querido para nosotros, que viene de la comedia italiana, de nuestros grandes cómicos. Sandrini, por ejemplo, que te hacía reír hasta que te ponía un nudo en la garganta. Yo me crié con eso, creo que es muy intrínseco de nuestra idiosincrasia.
- ¿Y qué busca hoy en el teatro un director ya consagrado en cine y series?
- Bueno, yo empecé en el teatro, me gusta muchísimo, tanto que construimos un teatro propio en Buenos Aires. Después la vida me fue llevando para el lado del cine, que es mi otro amor. La televisión también me gusta mucho… Me gusta contar historias, esa es la verdad, y cada medio ofrece una cosa distinta. El teatro ofrece algo maravilloso, que es la inmediatez con los actores, ser todos parte de la misma noche, compartir eso…
- Ese ritual que todavía sigue vivo…
- Exactamente, que ha sobrevivido mucho mejor que el cine a los últimos cambios tecnológicos. Tanto que hoy si querés oír el maravilloso sonido de la risa de 500 personas al mismo tiempo, tenés que ir al teatro, solamente, el cine ya no lo provee.
- Es una época de transiciones ¿qué lectura hace de lo que están viviendo las pantallas?
- El cine ha sufrido mucho, la televisión se ha convertido en reina y el teatro sigue por su carril como siempre. Pero el cine ha perdido mucho camino con respecto a la televisión, principalmente por algo que ha ocurrido en todas las facetas de nuestra vida, la cultura online. Esta era sin estrellas que den vuelta al mundo… Recuerdo dos ejemplos de los 70, Travolta y Stallone, que de repente hacen una película y se convierten en fenómenos durante décadas, esto no va a pasar nunca más con las cosas como están ahora.
- Algunos consideran que estas nuevas formas de consumo han democratizado el acceso…
- No creo, al contrario, antes la televisión era gratis y ahora solo está disponible para los que pagan la cuota de la plataforma. Yo creo que, al contrario, lo “nichizó”, lo dividió en pequeñas porciones, entonces hace que nada sea un éxito masivo, como podía ser antes.
- Hablaba de Stallone, Travolta ¿Cree que no hay más estrellas universales?
- No, desapareció, no hay ninguna figura convocante a ese nivel. Ahora lo que convoca, si es que convoca algo, es el proyecto en sí. Hay figuras que ayudan, medio conocidas; los directores ya no existen. Nadie puede decir “quiero ver la última de Zendaya”, existen como como actores respetados, pero no como estrellas.
- ¿Eso se ve a nivel mundial? ¿Es una moda, una tendencia?
- Es una cosa que ya está establecida. Yo diría que la última estrella de cine sigue siendo DiCaprio, que ya está por cumplir los 60 y que sigue en otra época. Lo mismo pasa en Argentina: nuestras figuras convocantes siguen siendo (Guillermo) Francella y Ricardo (Darín), puede ser un Nico Vázquez, como una excepción a lo que te digo, pero nadie más. Y es gente que se ha convertido en estrella en el mundo de antes... A lo que voy es que creo que esta cultura online ha afectado todos los órdenes de nuestra vida. Ahora, puede suceder, y creo que es posible que haya una reacción a eso y que vuelva lo otro...
Mafalda: un proyecto en gestación
- En este escenario de nostalgia, abro un paréntesis: Mafalda…
- Y, mucho no te puedo contar porque lo reservamos para la serie, pero estamos muy contentos. Es mucho trabajo, tengo que dirigir cada capítulo cinco veces, las cinco etapas por las que pasa un programa de animación, pero la verdad que estamos muy contentos todos los involucrados, incluyendo la familia de Quino.
- Supongo que para usted será un gusto y tremenda responsabilidad encarar a un personaje tan entrañable para los argentinos… y más allá también
- Sí, y para mí, más responsabilidad todavía, porque leo a Mafalda desde que tengo ocho años. De hecho, hice una cuenta: Mafalda apareció en el año 64 con seis años, o sea que nació en el 58; yo nací en el 59, así que Mafalda es un añito más grande que yo. Nos criamos juntos en el mismo mundo... Sí, tengo una gran responsabilidad, pero creo que va a estar contenta la gente.
- ¿Tienen fecha de estreno?
- No todavía, sí sabemos que es el año que viene, pero no hay una fecha definida.
Juan José Campanella ¿Un hombre de dos mundos?
- Retomo ¿Cómo es estar con La ley y el orden en Estados Unidos, y la gira teatral por Argentina? Suenan como mundos muy distantes…
- Pero no son tan opuestos, no te creas. Hay una universalidad en nuestro trabajo. Sí se nota en pequeñas cosas, pero no es abismal la diferencia. Un equipo se arma de la misma manera en Estados Unidos que en Argentina. Sí es cierto que la gente cobra más, se vive mejor desde ese punto. El remo no es tanto en el set, sino en la vida, ¿viste?
- ¿Campanella es un hombre de dos mundos, o un argentino que trabaja en Estados Unidos?
- Creo que no son incompatibles, porque como te digo, un set es un set. Los de Argentina, España y Estados Unidos, que es donde trabajé, son muy similares… Pero creo que un argentino que trabaja en Estados Unidos…
- Y qué bueno que siga trabajando en Argentina…
- Y no es ningún esfuerzo, me sale naturalmente. En Argentina está mi corazón, así que no me olvido nunca de Argentina. Cuando voy a Argentina no puedo ocuparme de La ley y el orden, en cambio cuando estoy en Estados Unidos me sigo ocupando mucho de Argentina, es mi amor y mi vida.
La cita en el Teatro Sarmiento
Empieza con D, siete letras
- Día: domingo 18 de octubre
- Hora. 20:30 h
- Lugar: Teatro Sarmiento
- Entradas: en boletería y entradaweb.com.ar Precios: Platea Baja - Filas 01 a 14: $60.000. Platea Baja - Filas 15 a 20: $55.000. Pullman (acceso mediante escaleras): $50.000. Gradas: $50.000
- Sinopsis: En la sala de espera de un consultorio dental, dos personajes chocan de la manera más inesperada: Miranda Delgado, una profesora de yoga en sus 30, verborrágica, carismática y con un humor tan afilado como su lengua; y Luis Cavalli, un médico retirado en sus 60, viudo y todavía buscando el manual de instrucciones de un nuevo mundo. Entre risas, ironías y momentos profundamente humanos, su relación se convertirá en una montaña rusa emocional, donde el amor y el humor son los protagonistas principales. La obra desnuda la vulnerabilidad de dos almas que, a pesar de los golpes, todavía creen en la posibilidad de una segunda vuelta.