Con la inauguración a la vuelta de la esquina -el viernes 13 de febrero, en el Chalet Cantoni- el Festival Argentino de Jazz de San Juan, organizado por la Fundación Circuito Argentino de Jazz, está a punto de concretar su 5° edición, consolidando a la provincia como la plaza jazzística más relevante de la región. Y para celebrarlo, traerá a una gran figura: Melissa Aldana, la saxofonista chilena radicada en Nueva York que ha redefinido el rol de la mujer en el género. Primera instrumentista femenina en ganar el prestigioso concurso Thelonious Monk y figura clave del icónico sello Blue Note, Aldana llegará precedida por una herencia familiar de tres generaciones de músicos y una técnica propia, donde la honestidad emocional parece erigirse como su faro.

Tras recorrer los escenarios más exigentes del mundo, como el Jazz at Lincoln Center, Melissa protagonizará el cierre de gala del Festival, que tendrá lugar el sábado 14 de febrero en el Teatro del Bicentenario. Este concierto no solo marca su debut en la provincia, sino que también inaugura oficialmente los festejos por el 10° aniversario del máximo coliseo sanjuanino.

En una pausa de su gira internacional, que incluye la presentación de su disco de baladas “Filin” (el tercero junto a Blue Note, junto al pianista Gonzalo Rubalcaba), la aclamada artista dialogó con DIARIO DE CUYO.

 

– Inevitable preguntarte qué se siente ser una intérprete con tu jerarquía en un universo (el del jazz) todavía marcadamente masculino. ¿Costó?

– Es inevitable, sí. Y al mismo tiempo, nunca fue el centro de por qué hago música. El jazz sigue siendo un universo con muchas estructuras heredadas, algunas todavía muy masculinas, y eso se siente, sobre todo al comienzo. Costó, claro que costó: encontrar espacios, ser escuchada sin que el género fuera lo primero que se mencionara, ganarse el respeto desde el sonido. Pero también aprendí que mi trabajo era concentrarme en tocar, en estudiar, en decir algo honesto con el saxofón. Cuando eso sucede, el resto empieza a acomodarse..

–  En ese contexto ¿Qué significó para vos ganar el Thelonious Monk? ¿Y qué lectura hacés de ese premio casi 15 años después?

– El Thelonious Monk fue un antes y un después. En ese momento significó validación, visibilidad, una puerta que se abría muy fuerte. Me dio la posibilidad de estar en escenarios y contextos donde mi música podía crecer. Quince años después lo veo con más distancia: fue importante, pero no fue el destino. El premio no define quién sos, lo que te define es lo que hacés después, cómo seguís buscando, cómo evolucionás y cómo sostenés una voz propia en el tiempo.

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– ¿Considerás que ya no es necesario hablar de “la mujer en el jazz” como algo llamativo, que está ya naturalizado?

– Estamos en un momento de transición. Ya no somos una excepción silenciosa, y eso es un gran avance. Hay muchísimas músicas increíbles, liderando proyectos, componiendo, enseñando. Ojalá llegue el día en que no sea necesario subrayarlo, pero todavía es útil nombrarlo para visibilizar desigualdades que existen. La clave es que no sea una etiqueta limitante, sino un punto de partida hacia algo más natural y diverso.

–  ¿Qué creés que le aportó la mujer al jazz? ¿Hay una sensibilidad, una expresión, una manera de hacer diferentes?

– No creo que haya una sola “sensibilidad femenina” en el jazz, porque eso sería reducir una enorme variedad de voces. Lo que sí creo es que cuando entran nuevas miradas -sean de mujeres, de otras culturas, de otras experiencias- el lenguaje se expande. Tal vez hay una relación distinta con la vulnerabilidad, con el silencio, con la narración. Más que qué le aportó la mujer, diría que el jazz se enriquece cada vez que deja entrar voces que antes no tenían espacio.

– ¿Y en qué momento sentiste que Melissa Aldana era Melissa Aldana, la grande del jazz que conocemos hoy, con ese “ser” que todos destacan?

– Creo que nunca hubo un momento exacto. Es algo que se va construyendo. Tal vez empecé a sentirlo cuando dejé de intentar demostrar y empecé a escucharme más profundamente: aceptar mis dudas, mis influencias, mi historia. Cuando entendí que mi identidad no estaba en tocar de cierta manera, sino en tocar desde un lugar honesto. Eso sigue en proceso, no es un punto de llegada.

–  ¿Qué queda de Latinoamérica en tu saxofón? ¿Sentís que es una raíz que te marcó y que trasciende?

Latinoamérica está en mi sonido aunque no lo piense de forma consciente. Está en el fraseo, en el ritmo interno, en la manera de entender la melodía y la emoción. Crecí escuchando mucha música distinta, no solo jazz, y eso queda grabado. Es una raíz que no se borra y que, con los años, siento que aparece cada vez con más claridad, incluso cuando no es explícita.

– ¿Qué te gustaría destacar de cara a tu presentación en San Juan?

– Solo agradecer. A quienes escuchan con atención, a quienes entienden el jazz no como una tradición cerrada, sino como un lenguaje vivo. Eso es lo que más me motiva: seguir aprendiendo, seguir buscando, y seguir diciendo algo verdadero con cada nota.

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Melissa Aldana Quartet

Tomá nota:

Viernes 13 de febrero

  • Escenario: Chalet Cantoni
  • Horario: Desde las 20:00 h
  • Grilla: Bad Mojo y Nico Bustos Trío (San Juan), Ricardo Pellicán Trío (Buenos Aires) y Rodrigo Cuturrufo y su Cutus Clan (Coquimbo, Chile)
  • Entrada: Gratuita. Habrá patio gastronómico y feria

Sábado 14 de febrero

  • Escenario: Teatro del Bicentenario (sala principal)
  • Horario: 22:00 h (Recepción desde las 21:00 h)
  • Grilla: Melissa Aldana Quartet (EE.UU./Chile)
  • Entrada: $30.000, en Tuentrada.com