El incendio finalmente controlado de la central nuclear de Zaporiyia, la más grande de Europa, en el marco de la invasión rusa en territorio ucraniano, tuvo en vilo al mundo durante varias horas y desencadenó una ola de acusaciones cruzadas, en medio del temor por una nueva catástrofe atómica.

Durante una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, la embajadora estadounidense, Linda Thomas-Greenfield, acusó ayer a Rusia de poner en peligro a Europa con su "imprudente" bombardeo a una central nuclear en Ucrania y exigió a Moscú garantías de que no volverá a darse un episodio similar.

El incidente disparó las alarmas y llevó al Gobierno ucraniano a advertir que si la central, ubicada en el sureste de Ucrania, estallaba se produciría un impacto "diez veces más grande que el de (la central ucraniana de) Chernobil" de 1986, hasta ahora el mayor accidente atómico de la historia, y significaría "el fin" de la vida en el Viejo Continente. El incendio fue reportado en las primeras horas de ayer y sólo después de las 6 (la 1 hora argentina) se informó que había sido extinguido. De acuerdo al Ministerio de Exteriores ucraniano, el ataque dejó varios "muertos y heridos".

Asombro. En la región de Kiev el humo y las llamas siguen asombrando a los ucranianos que intentar escapar de esa nación.

 

El argentino Rafael Mariano Grossi, director general del Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA), dependiente de Naciones Unidas, bajó el tono de la alarma al asegurar ayer que tras el bombardeo no hubo fuga de radiación y ningún reactor se vio comprometido. "Un proyectil golpeó un edificio dentro de la planta nuclear. Este edificio no forma parte de los reactores", explicó Grossi en rueda de prensa.

El embajador ruso ante Naciones Unidas, Vasili Nebenzia, dijo que las tropas rusas controlan la instalación y sus alrededores desde el pasado 28 de febrero y en la madrugada de ayer fueron atacadas por un "grupo de sabotaje ucraniano", que tras ser repelido por efectivos rusos habría incendiado antes de huir el edificio que se vio en llamas.

Sobre la situación en la central, Nebenzia aseguró que el fuego fue extinguido y que los niveles de radiación son normales mientras la planta sigue funcionando "con normalidad de acuerdo con los requisitos técnicos".

El embajador ruso detalló que ninguna parte esencial de la instalación fue dañada y detalló que hay un reactor parado por mantenimiento, dos desconectados de forma temporal por decisión del personal de la central, dos que están siendo enfriados y otro que está operando.

El ministro ucraniano de Exteriores, Dmitro Kuleba, afirmó que la medición de la radiación en la planta "es actualmente normal", pero señaló que el Ejército ruso la bombardea "desde todos los lados". "Si explota será diez veces más grande (la catástrofe) que (la ocurrida en la central ucraniana de) Chernobil" en 1986, alertó.

El secretario general de la Organización para el Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Jens Stoltenberg, condenó la "irresponsabilidad" de Rusia. "Hemos visto informes sobre el ataque contra esa planta. Esto demuestra la irresponsabilidad" de este conflicto, dijo Stoltenberg antes de una reunión urgente de cancilleres de la OTAN en Bruselas.

Según el testimonio de corresponsales internacionales, el ejército ruso mantiene cautivos a los trabajadores que estaban de guardia en la central. Zaporiyia es la tercera planta más grande del mundo, detrás de la de Kashiwazaki-Kariwa, ubicada en Japón y la de Bruce, en Canadá.

Bloquean Facebook

El regulador de comunicaciones de Rusia dijo que había bloqueado a Facebook, en respuesta a lo que dijo eran restricciones de acceso a medios de comunicación locales en su plataforma. Denuncian 26 casos de discriminación contra medios rusos.

Voto argentino

Argentina votó en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) a favor de crear una comisión para investigar presuntos crímenes de guerra perpetrados por Rusia. Fue en el marco del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

 

  • ¿EEUU usó teléfono rojo con Rusia?

En el noveno día de la invasión de Rusia a Ucrania, y tras el bombardeo y la toma rusa de la planta nuclear de Zaporiyia, a 150 kilómetros de Kiev, el mundo entró en un grado más de preocupación y alerta: militares de Estados Unidos probaron el "teléfono rojo" con sus pares de Rusia.

Conocida como "línea de distensión", que supuestamente sólo se usa en situaciones de emergencia, según anunció el Pentágono ayer, fue utilizada por los altos mandos de EEUU.

Esta línea, habilitada "hace unos días", conecta directamente el mando estadounidense en Europa con el Ministerio de Defensa ruso, informó el portavoz del Pentágono, John Kirby.

"Sabemos que funciona", aseguró. "Cuando la hemos probado, descolgaron", remarcó Kirby, según la Agencia France-Presse. El portavoz se negó a decir si se utilizó este canal cuando la central de Zaporiyia, a unos 150 kilómetros al norte de la península de Crimea, fue bombardeada.

 

  • Denuncias por bombas racimo

El Ejercito ruso empleó bombas racimo contra áreas residenciales de la ciudad de Jarkov, la segunda de Ucrania, que causaron la muerte de al menos tres personas, denunció ayer la organización de defensa de derechos humanos Human Rights Watch (HRW).

El suceso ocurrió el pasado 28 de febrero, según HRW, que afirma haber mantenido entrevistas con dos testigos y analizado 40 videos y fotografías que revelan el uso de munición con cohetes 9M55K Smerch de fabricación rusa.

La organización recuerda que Naciones Unidas informó que aquel día murieron en la ciudad por ataques durante la invasión rusa nueve personas y 37 resultaron heridas. "Jarkov está bajo el incesante ataque de fuerzas rusas y los civiles se esconden en sótanos para evitar las explosiones y los cascotes", declaró Steve Goose, director responsable de cuestiones de armamento en HRW, según un comunicado de esta organización con sede en Nueva York.