Buenos Aires, 3 de diciembre.- Para los ricos de Hong Kong, ir a casa significa ir a una mansión con vista a las montañas majestuosas. Para los pobres, como Leung Cho-yin, ir a casa es meterse en una jaula. Leung, de 67 años y quien trabajaba como carnicero, paga 1.300 dólares de Hong Kong (167 dólares estadounidenses) al mes para vivir en una de una docena de jaulas de alambre metidas en un apartamento semiderruido en una zona pobre del barrio de clase obrera de West Kowloon.

