El precio del petróleo registró un incremento al abrir la jornada, impulsado por la tensión entre Estados Unidos e Irán y la amenaza sobre el flujo energético en el estrecho de Ormuz. El crudo estadounidense West Texas Intermediate (WTI) superó los 100 dólares por barril, mientras que el Brent del Mar del Norte se aproximó a los 113 dólares en las primeras operaciones.
El repunte se produce tras un ultimátum del presidente estadounidense, Donald Trump, que exigió a Irán reabrir el paso marítimo en un plazo de 48 horas, al tiempo que planteó posibles ataques contra instalaciones energéticas si no se cumple la exigencia.
Desde Teherán, la respuesta elevó aún más la tensión: el régimen iraní aseguró que atacará “toda la infraestructura de energía, tecnología de la información y desalinización” vinculada a Estados Unidos e Israel en la región si sus propios activos son alcanzados.
El estrecho de Ormuz, por donde circula una proporción significativa del petróleo mundial, se convirtió en el principal foco de preocupación para los mercados. Las restricciones casi totales al tránsito de buques en esa vía estratégica obligaron a los productores del Golfo Pérsico a retener grandes volúmenes de crudo o a buscar rutas alternativas con capacidad limitada, lo que presiona aún más la oferta global.
En este contexto, el Brent acumuló un alza superior al 50% desde finales de febrero, cuando comenzaron los ataques de Estados Unidos e Israel contra objetivos en territorio iraní. La escalada no solo impacta en el valor del crudo, sino también en los derivados energéticos, que registran subas aún más pronunciadas, alimentando temores de un efecto inflacionario a nivel mundial.