Que no realizó la maniobra de Kristeller (presionar con antebrazo y manos el abdomen de la embarazada para ayudarla a dar a luz) ni vio que ninguno de sus compañeros lo hiciera. Que el parto no fue de riesgo, fue inducido con un medicamento para la dilatación, pero fue normal y demoró menos de lo usual a pesar de ser la madre primeriza. Que percibieron latidos normales del bebé y resolvieron que naciera vía vaginal porque no había indicadores de riesgo para realizar una cesárea. Que fue "un privilegio" para la madre y también para su equipo poder aplicarle analgesia para aliviar el dolor y así darle un trato igualitario al de una paciente de un centro privado. Que ella esperó al bebé entre las piernas de la parturienta mientras sus colegas palpaban su abdomen para indicarle cuando pujar, porque con el medicamento aplicado no podía percibir sus contracciones. Que en todo momento la acompañaron, incluso poniéndole música para que se relajara. "Fue un ambiente de parto muy bonito", graficó ayer la médica Daniela Verónica Saldívar Ozán (38) ante el juez Juan Gabriel Meglioli, su defensora Sandra Leveque y Marcelo Flores, y el abogado de la familia de ese nene que murió 23 días después del parto a causa de graves lesiones. La escucharon también el fiscal Francisco Micheltorena y el ayudante fiscal Adrián Elizondo (UFI de Delitos Especiales), quienes desde el 25 de abril pasado la investigan como posible sospechosa del homicidio culposo de Lorenzo, el primer hijo de Nadia Barrionuevo y Carlos Narváez. El nene nació el 14 de junio del año pasado sin respirar, con exceso de líquido en su cerebro, hemorragia de retina, con compromiso en sus pulmones, el hígado lastimado e infarto de bazo. El nene falleció 23 días después, el 7 de julio.

