


Estaba claro que el debutante en el plano internacional, el Deportivo Binacional de Perú (un club fundado hace sólo nueve años) iba a ser un partenaire de Independiente, en la presentación de ambos en la Copa Sudamericana. Y todo lo imaginado en la previa se cumplió en la realidad.
El equipo rojo, guiado por el técnico Holan, mostró variantes ofensivas y efectividad en los momentos claves, y terminó goleando por 4-1 al equipo peruano. Está claro que inclusive le “hizo precio” porque podría haber marcado, al menos, otros cuatro goles.
Esa supremacía del local se plasmó desde el primer minuto de juego y si el Rojo no abrió antes el marcador fue simplemente por el destino adverso. Hasta que a los 38 minutos, el lateral Emanuel Britez, que estaba posicionado en el área a la salida de un córner como un típico delantero, aprovechó para empujar un despeje parcial de un rival y abrir el tablero en Avellaneda.
Esa superioridad lógica se hizo más evidente en el último minuto del primer parcial, cuando Peralta, en su afán por despejar, empujó con el pecho la pelota y la mandó al fondo del arco peruano.
El complemento siguió con la misma tónica. El Rojo, claro dominador, aumentó la cuenta con goles de Sánchez Miño y Silvio Romero. Al visitante ni siquiera le sirvió para levantar el descuento anotado por Collazos, aunque al menos anotó el gol del honor. Una victoria cómoda de Independiente ante un rival desconocido.