No son todas pálidas en esta pandemia, y un ejemplo es lo que está ocurriendo con la venta de vino en el país, que ha tenido una recuperación tan fuerte durante la cuarentena, al punto que ayer al conocerse las últimas cifras las autoridades del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) se mostraron asombrados. No es para menos, ya que el consumo interno en junio pegó un saltó del 25%, al registrar despachos por 91,5 millones de litros en el mes, frente a los 72,9 millones de litros de igual mes del 2019. No se registraba un volumen de despachos al mercado interno tan importante desde hace 5 años: en junio de 2015 los despachos alcanzaron casi los 96 millones de litros en un solo mes. Con el volumen alcanzado en junio, el acumulado en el primer semestre (enero-junio) muestra un alza interanual del 6,9% acumulada, respecto a igual periodo del 2019. El crecimiento logrado en la primera mitad del año supera incluso al de todo el año pasado, donde creció 5,1%. "Son datos sorprendentes que demuestran que sin duda el consumo en el hogar, con almuerzo y cena en familia, contrarrestó la pérdida de ventas de los bares y restaurantes que estuvieron cerrados", señaló Hugo Carmona, vicepresidente del Instituto. La noticia la comunicó ayer el presidente del INV, Martín Hinojosa, en la reunión de directorio de la Corporación Vitivinícola Argentina que se hizo por videoconferencia, y en la que participaron además del sector privado de Mendoza, San Juan, La Rioja, Catamarca, Salta, Río Negro, Tucumán, Jujuy y técnicos del INTA, los ministros de Producción de San Juan -Andrés Díaz Cano- y de Mendoza, Alfredo Aciar. "La verdad es que los datos de junio sorprenden y mucho. Con 91,5 millones de litros y un aumento en volumen del 25,5% interanual, no se veía un crecimiento tan alto en los despachos de vino al mercado interno desde junio de 2015", destacó Hinojosa. Respecto a las ventas al mundo también hay buenas noticias. Hinojosa también informó que las exportaciones de vinos crecieron 51,9% en el primer semestre (ver recuadro). En la Coviar atribuyen el incremento logrado a un mayor consumo en el hogar y más momentos compartidos con la familia por la cuarentena, además de que los precios de los vinos en los supermercados y almacenes son más accesibles que en los restaurantes. También señalan que el consumo de vino es más sano que el de otras bebidas y la gente eligió la salud, bebiendo con moderación. El dato es muy alentador porque el consumo que históricamente rondaba los 25 litros per cápita, en 2016 y 2017 había perdido 4 a 5 litros per cápita, ante el avance de la cerveza. Desde entonces se ensayaron varias acciones publicitarias para recuperar lo perdido, algo que finalmente logró el factor menos pensado: el Covid-19 y el aislamiento social que confinó a los argentinos en sus hogares, donde se dieron el "gustito" de tomar más vino que en el restaurante. Para la industria es estimulante porque como destacó Carmona, si se levanta el consumo interno y siguen mejorando las exportaciones como hasta ahora, "se van a equilibrar los stocks técnicos y al haber menos vino eso redundará en un alza en los precios para el productor".


