El juez del Tribunal de Impugnación Benedicto Correa revisó la sentencia por la que se castigó a dos policías a 1 año sin encierro y a 2 de inhabilitación para ejercer cargos públicos por las "severidades, vejaciones y apremios ilegales" contra un sujeto en Angaco, la madrugada del 1 de mayo de 2021. Y los absolvió por el beneficio de la duda, con críticas al juez de Garantías Diego Sánz, que condenó a esos policías (el agente Marcos Diez y el cabo Martín Peñaloza) el 11 de noviembre pasado.

Diego Sánz, juez de Garantías

 

En su fallo, Correa cuestionó la "errónea interpretación de los hechos" y el "subjetivismo" al que recurrió su par, al momento de valorar la prueba y fundamentar su sentencia, dijeron fuentes judiciales.

La intervención de Correa se produjo tras la impugnación del fallo por parte de los defensores Gustavo Sánchez y Horacio Merino quienes, a tono con las dichos de sus clientes, siempre sostuvieron que Lucas Adrián Cuello (actualmente preso por violencia doméstica) se había autoagredido aquella madrugada, "muy molesto" porque lo habían interceptado en la calle cuando regían las restricciones de circulación por la pandemia, a sabiendas de que tenía un pedido de captura.

Benedicto Correa, juez el Tribunal de Impugnación

 

Para la Fiscalía se probó que ambos policías golpearon ilegalmente a Cuello y para el juez Sánz esa teoría también se acreditó en el juicio.

Sin embargo el juez Correa cuestionó esa conclusión por varios motivos. Primero porque se tuvo por "firme y sin fisuras" el relato del preso, cuando en realidad este sujeto incurrió en varias contradicciones y ambigüedades en su relato, como decir que no insultó ni resistió y luego admitió que protagonizó "un manoteo" con Diez (de la Motorizada) que obligó a Peñaloza (calabocero) a reducirlo y a esposarlo.

Que no valorara los testimonios de otros policías sólo por el hecho de ser colegas de los imputados. O que se tomara sesgadamente el relato de los otros dos detenidos que había en la seccional. Que nunca se buscara una explicación al hecho de que hubiera dos informes médicos de Cuello, uno realizado unas 10 horas después de ser detenido con la conclusión de que sufrió lesiones leves. Y otro con un cuadro más grave que se realizó dos días después, pero cuando el preso estaba detenido en otro lugar, fueron parte de las cuestiones que sembraron la duda en el juez de impugnación.

"(…) la sentencia consagra una errónea interpretación de los hechos, apartándose así del enfoque jurídico adecuado al caso", afirma el juez Correa en su fallo.