El dolor de una familia que todavía intenta asimilar una muerte inesperada se instaló en Calingasta con la llegada del padre de Camila Agustina Vecchiarello, la joven de 26 años asesinada en Barreal. El hombre viajó desde Rosario luego de enterarse del femicidio y llegó a San Juan para acompañar el proceso judicial y reclamar que el crimen de su hija sea esclarecido.
En medio de la conmoción, el padre comenzó a hablar sobre la vida y los proyectos que Camila había dejado en Rosario para cumplir en San Juan. La joven había llegado este año a la provincia con la intención de convertirse en integrante de Gendarmería Nacional, una meta que, según contó su familia, perseguía desde hacía tiempo.
“Camila siempre quiso ser Gendarme o entrar a Prefectura. Y había encontrado esta posibilidad en San Juan”, contó su padre al recordar las expectativas que tenía su hija cuando decidió instalarse en la provincia.
Camila realizaba la formación como aspirante a Gendarmería en Barreal y, paralelamente, estaba cerca de completar sus estudios para recibirse de enfermera. Esa combinación de vocación y proyectos personales había marcado los últimos meses de su vida.
El acompañamiento en medio del dolor
Al llegar a Calingasta, el padre de Camila se encontró con integrantes de organizaciones de mujeres que se acercaron para acompañarlo. El hombre intentó contar algunos aspectos de la vida de su hija, pero la conmoción le impidió continuar con su testimonio.
Quienes estaban junto a él buscaron contenerlo en ese momento y le transmitieron un mensaje de acompañamiento y de reclamo por el esclarecimiento del crimen: “Estamos acá para acompañarte. Para que haya justicia”.
La presencia de organizaciones y vecinos se sumó a las distintas manifestaciones que se realizaron en el departamento después del femicidio. Barreal, Tamberías y Villa Calingasta fueron escenario de concentraciones en las que vecinos expresaron su indignación y reclamaron justicia por la joven.
Camila había dejado Rosario para cumplir un sueño
La historia de Camila en San Juan había comenzado este año, cuando llegó desde Rosario para avanzar con su formación en Gendarmería. Su familia contó que la joven tenía una marcada vocación por la enfermería, era amante de los animales y se caracterizaba por la constancia para alcanzar los objetivos que se proponía.
Ese proyecto quedó abruptamente interrumpido el domingo, cuando Camila fue encontrada sin vida en una vivienda de Barreal. Por el hecho fue detenido su pareja, Carlos Gonzalo Riveros, de 25 años, quien también realizaba la formación para ingresar a Gendarmería.
La Justicia sanjuanina lleva adelante la investigación para determinar cómo ocurrió el femicidio y establecer las responsabilidades correspondientes. Mientras se desarrollan las medidas judiciales, el padre y otros familiares permanecen en la provincia.
A su alrededor se multiplicaron las muestras de acompañamiento de la comunidad y de las organizaciones que participaron de las movilizaciones. Para la familia, detrás del reclamo de justicia está también la necesidad de que la historia de Camila no quede reducida al crimen que terminó con su vida, sino que pueda ser recordada por los sueños que tenía y por el camino que había elegido para construir su futuro.