El testimonio de Carlos Gonzalo Rivero durante la audiencia de formalización por el crimen de su esposa, Camila Agustina Vecchiarello, provocó una fuerte reacción en la familia de la joven rosarina.
Hernán Vecchiarello cuestionó con dureza el relato de Carlos Rivero, quien negó haberla atacado y aseguró que la joven se habría provocado las heridas. “No hay un mínimo de arrepentimiento”, sostuvo.
El testimonio de Carlos Gonzalo Rivero durante la audiencia de formalización por el crimen de su esposa, Camila Agustina Vecchiarello, provocó una fuerte reacción en la familia de la joven rosarina.
El acusado negó haberla atacado y sostuvo que Camila se habría provocado las heridas con un cuchillo, mientras él intentaba asistirla antes de lesionarse a sí mismo. Para
, hermano de la víctima, esa explicación resulta inaceptable.
“Escuchar tanto cinismo y perversión, es demasiado. Sigue lastimando aun con lo que declara”, afirmó Hernán en declaraciones a Radio Sarmiento, al referirse a lo ocurrido durante la audiencia.
La versión de Riveros se contrapone con la hipótesis sostenida por la Fiscalía, que lo investiga por homicidio doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género, en el marco del crimen ocurrido en Barreal.
Para la familia de Camila, el acusado tampoco mostró arrepentimiento durante su declaración. Hernán aseguró que escuchar su relato fue especialmente doloroso porque, según su percepción, intentó desligarse de la responsabilidad por la muerte de la joven.
El hermano de la víctima cuestionó además la explicación que Rivero dio sobre las heridas de Camila y consideró que el acusado intentó construir un relato para desvincularse del crimen.
“Después de dejar esa carta, se quiere hacer pasar por loco y no tiene nada. Esto fue premeditado, es un asesino y sabía lo que hacía ”, afirmó Hernán.
En esa misma línea, describió la impresión que, según la familia, le dejó el acusado: “Es una persona mala, oscura. No fue un arrebato, él sabía lo que hacía”.
Hernán también habló sobre lo difícil que resulta para la familia reconstruir cómo se llegó a la muerte de Camila. La joven tenía 26 años, era oriunda de Rosario y se encontraba en Barreal realizando su formación como aspirante a ingresar a Gendarmería Nacional.
El hermano reconoció que antes del crimen no habían identificado situaciones concretas que permitieran anticipar lo que podía suceder. “Si hubo alguna señal de algo, no la supimos ver. No nos contó nada”, explicó.
Sin embargo, recordó una característica de Rivero que en su momento le había llamado la atención. “Parecía frío y calculador, hasta en el saludo, pero uno se lo atribuía a la formalidad de estar en Gendarmería ”, relató.
Hernán también contó que, después del crimen, recibió el mensaje de una mujer que aseguró haber tenido una relación anterior con Rivero y le relató una situación vinculada a ese vínculo.
“Me escribió una chica diciendo que a una expareja la volvió loca y se tuvo que ir. Muy cínico todo. A nosotros nos sorprende”, señaló.
El dolor de la familia, dijo Hernán, se mezcla con la dificultad para comprender la violencia que sufrió Camila. “Un cretino la llevó a la muerte de esta forma. No nos entra en la mente. No nos entra en la mente por qué tanto ensañamiento”, expresó.
La familia ahora espera que avance la investigación judicial mientras Riveros permanece detenido y continúa bajo investigación por el crimen de Camila. El relato brindado por el acusado durante la audiencia será contrastado con las pruebas reunidas por la Fiscalía para determinar qué ocurrió aquella madrugada.
Hernán, por su parte, cerró su mensaje con una frase que resume el dolor y el enojo de la familia: “Esta basura va a pagar”.