La crisis diplomática entre la Argentina y Brasil sumó este martes un nuevo capítulo. El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva decidió rebajar el vínculo bilateral al nivel de “encargado de negocios” y resolvió que su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, no regresará al país, según confirmaron a TN fuentes diplomáticas de ambos gobiernos.
Además, Brasil comunicó la salida del embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi. De esta manera, las relaciones entre los dos principales socios del Mercosur quedarán a cargo de encargados de negocios en las respectivas embajadas mientras persista la escalada de tensión entre Javier Milei y Lula.
La decisión llegó después de que Javier Milei volviera a profundizar sus críticas contra Lula. El lunes, el Presidente ratificó los calificativos de “ladrón” y “corrupto” contra su par brasileño, expresó su deseo de que el dirigente opositor Flávio Bolsonaro triunfe en las elecciones presidenciales del 4 de octubre y afirmó que espera que “Brasil también se pinte de azul”.
“Por el bien de los brasileños, sacarse a los corruptos y chorros de encima siempre es bueno. Sacarse a los zurdos siempre es bueno de encima”, sostuvo durante una entrevista con un canal de streaming. Además, insistió en que Lula “estuvo preso” y lo acusó de haber intervenido en la campaña presidencial argentina de 2023 para favorecer a Sergio Massa.
La determinación implica que Brasil mantendrá su representación diplomática en Buenos Aires a través de un encargado de negocios, una figura de menor rango que un embajador. En la práctica, constituye una señal política de fuerte malestar y supone un enfriamiento formal de los vínculos entre ambos gobiernos.
En Brasilia señalaron que las expresiones de Milei durante recientes entrevistas fueron determinantes para la medida. En particular, remarcaron que el domingo, durante una entrevista con un canal de televisión, el mandatario argentino no solo volvió a calificar a Lula de “ladrón” y “corrupto”, sino que repitió esos términos en cuatro oportunidades.
Según la visión del gobierno brasileño, esa reiteración de los ataques personales confirmó que no existía voluntad de descomprimir el conflicto diplomático y terminó de frustrar cualquier expectativa de una rápida normalización de la relación bilateral.
La crisis se había iniciado días atrás, cuando Milei viajó a San Pablo para participar de un acto de apoyo a Flávio Bolsonaro, referente de la derecha brasileña e hijo del expresidente Jair Bolsonaro. Durante esa visita, el mandatario argentino lanzó críticas contra Lula y también contra el juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes. El magistrado De Moraes es una de las figuras centrales de la investigación que derivó en la condena de Jair Bolsonaro por su participación en un intento de golpe de Estado contra Lula. El exmandatario cumple actualmente prisión domiciliaria.
Tras esos episodios, Brasil convocó de urgencia a Bitelli a su país para realizar consultas. En los últimos días había surgido la expectativa de una posible distensión luego de declaraciones del canciller argentino, Pablo Quirno, quien había buscado bajar el tono del conflicto.
Sin embargo, las nuevas expresiones de Milei terminaron por frustrar esa posibilidad. Desde el entorno de Lula interpretaron que no existió ninguna rectificación por parte del presidente argentino y respondieron con una medida diplomática que profundiza el deterioro de una relación atravesada por diferencias ideológicas y enfrentamientos personales desde la llegada del líder libertario al poder.
La decisión de Brasil abre ahora un escenario de incertidumbre sobre el futuro de los vínculos entre las dos principales economías del Mercosur.