La tensión entre Argentina y China escaló del terreno de las redes sociales al diplomático. El gobierno de Xi Jinping convocó a la representación argentina en Beijing para presentar una protesta formal por las declaraciones de Juan Pablo Carreira, director de Comunicación Digital del Gobierno de Javier Milei, a raíz de la devastadora catástrofe ocurrida en Nepal.
La Cancillería china citó al embajador argentino Marcelo Suárez Salvia. Sin embargo, como el diplomático se encontraba de vacaciones, la protesta fue recibida por Guillermo Simunovich, consejero y número dos de la representación argentina en Beijing. El episodio constituye un paso adicional después del duro comunicado que la Embajada de China en Buenos Aires había difundido dos días antes.
El origen del conflicto fue una publicación realizada el 30 de agosto por Carreira desde su cuenta personal de X, @jdoedoe101101, bajo el nombre “Juan Doe”. Allí vinculó la tragedia con la construcción de una instalación hidroeléctrica por parte de una empresa estatal china y atribuyó el desastre a fallas relacionadas con la organización estatal de la actividad industrial.
El funcionario cerró el mensaje con una frase que provocó la reacción de Beijing: “El comunismo mata. El Partido Comunista vestido de ‘empresario’ mata”.
El mensaje de Juan Pablo Carreira que desencadenó la protesta formal de China.
China respondió con un comunicado y pidió frenar las acusaciones
La primera reacción institucional había llegado desde la Embajada de China en Argentina, que publicó una declaración de su portavoz sin mencionar directamente a Carreira por su nombre.
La representación diplomática sostuvo que “cierto funcionario argentino”, impulsado por “prejuicios ideológicos sesgados”, estaba difundiendo acusaciones para desacreditar al Partido Comunista y afectar la imagen internacional del país. También afirmó que rechazaba categóricamente esa interpretación.
Beijing sostuvo además que los análisis realizados por organismos y especialistas chinos y nepaleses apuntaban a un desprendimiento de un glaciar de gran altitud ubicado en territorio de Nepal como origen de la catástrofe. La relación causal planteada por Carreira entre el desastre y una obra estatal china no está respaldada por la información independiente disponible hasta el momento.
La Embajada reclamó que el funcionario modificara su actitud y dejara de “politizar o instrumentalizar” el desastre, y advirtió expresamente sobre la posibilidad de provocar daños en “las relaciones y las cooperaciones sino-argentinas”.
La tragedia que dio origen a la controversia dejó más de 1.100 muertos en Nepal y miles de desaparecidos, mientras continuaban los operativos de búsqueda y asistencia en la región fronteriza con el Tíbet.
La respuesta del Gobierno argentino
Desde Casa Rosada buscaron inicialmente despegar al Gobierno de las declaraciones. Consultado por el episodio, el vocero presidencial Adrián Ravier sostuvo que el Ejecutivo fija posición mediante sus cuentas institucionales y calificó las versiones sobre una posición oficial argentina contra China como “especulaciones mediáticas”.
Ravier incluso afirmó que, hasta donde conocía, ningún funcionario había realizado una manifestación oficial sobre el tema. Sin embargo, Carreira ocupa un cargo dentro de la estructura gubernamental y está vinculado a la Oficina de Respuesta Presidencial, encargada de intervenir en la discusión pública y responder a informaciones que el Gobierno considera falsas.
Hasta este jueves no se había difundido una disculpa oficial de Cancillería ni una rectificación pública de Carreira, según los medios que reconstruyeron el episodio.
Por qué el conflicto tiene especial importancia
El cruce se produce en un momento particularmente sensible de la relación bilateral. China es el segundo socio comercial de Argentina, detrás de Brasil, y durante 2025 fue además el segundo destino de las exportaciones argentinas.
A esto se suma un componente financiero clave. Apenas el 5 de agosto, el Banco Central argentino y el Banco Popular de China renovaron el acuerdo bilateral de swap por 130.000 millones de yuanes y ampliaron su vigencia de tres a cinco años. Dentro del mecanismo continúa activo un tramo equivalente a aproximadamente 5.000 millones de dólares destinado a respaldar la estabilidad financiera y facilitar el comercio bilateral.
El vínculo venía mostrando señales de acercamiento pese a las fuertes diferencias ideológicas entre Milei y el gobierno chino. En febrero, el canciller Pablo Quirno se reunió con su par Wang Yi y ambos destacaron públicamente la importancia de profundizar el comercio, las inversiones y distintos proyectos conjuntos.
También permanece pendiente una visita de Javier Milei a China. Xi Jinping le había extendido una invitación formal y durante este año las cancillerías continuaron trabajando sobre el eventual viaje, aunque todavía no existe una fecha oficialmente anunciada.
Por eso, la convocatoria a la representación argentina en Beijing adquiere una dimensión mayor que una disputa en redes sociales: China decidió transformar su malestar en una protesta diplomática formal en momentos en que ambos gobiernos intentaban consolidar una relación económica que resulta estratégica para la Argentina.
Por ahora no hay señales públicas de una ruptura ni de consecuencias comerciales concretas. La incógnita pasa por saber si el episodio quedará contenido en la protesta diplomática o si Beijing reclamará una respuesta adicional de parte del Gobierno argentino.