Hacia finales de la década del 30, Miguel Georgalos, un inmigrante griego, originó este postre que vendía puerta a puerta. Rápidamente conquistó los paladares argentinos y se convirtió en un emblema nacional, infaltable, principalmente en la mesa dulce navideña. Debe su nombre a la similitud del paquete con el de la manteca, pues ambos se envolvían en papel aluminio. Esta elaboración es una especie de turrón semi blando preparado con una base de maní y clara de huevo, que tiene a su vez la ventaja de ser sin TACC.


