6 de septiembre de 2026 - 06:00

Tareas claves para preparar el espacio verde antes de la primavera

Con la llegada de septiembre, el jardín comienza a recuperar protagonismo. Limpieza, preparación del suelo, poda, siembra y mantenimiento del riego son algunas de las tareas fundamentales para recibir la nueva estación y favorecer el crecimiento de las plantas.

El final del invierno y el comienzo de la primavera marcan uno de los momentos más importantes del año para quienes disfrutan de la jardinería. Con el aumento progresivo de las temperaturas y de las horas de luz, las plantas retoman su actividad y el jardín necesita algunos cuidados para afrontar la nueva temporada.

En Argentina, septiembre es un mes especialmente importante para comenzar a organizar el jardín y la huerta, aunque las fechas de siembra deben adaptarse a cada región y, especialmente, al riesgo de heladas. Según recomendaciones del INTA, en la región central del país las especies de primavera-verano comienzan a sembrarse entre septiembre y octubre, mientras que en zonas más frías conviene esperar.

Limpiar y ordenar el jardín

El primer paso consiste en retirar hojas secas, ramas, malezas y otros restos acumulados durante el invierno. Esta limpieza permite observar el estado general de las plantas, detectar posibles daños y despejar los sectores donde se realizarán nuevas plantaciones.

También es un buen momento para revisar canteros, macetas y bordes del jardín y planificar qué especies se conservarán y cuáles serán reemplazadas.

Preparar el suelo antes de plantar

Un suelo sano es fundamental para que las plantas puedan desarrollarse correctamente. Antes de sembrar o trasplantar, se puede remover suavemente la tierra y agregar compost maduro, humus u otros abonos orgánicos para mejorar su estructura y aportar nutrientes.

La cobertura del suelo es otra herramienta útil: ayuda a conservar la humedad, proteger la superficie y reducir la aparición de malezas.

Qué sembrar durante septiembre

La primavera permite comenzar progresivamente con numerosos cultivos. Entre las especies que pueden formar parte de la huerta se encuentran lechuga, acelga, rabanito, perejil, rúcula, zanahoria y remolacha, mientras que otros cultivos de primavera-verano requieren temperaturas más elevadas. recomienda prestar especial atención al momento del trasplante y esperar a que haya pasado el período de frío intenso. En la región central, estos cultivos suelen llevarse a la huerta a partir de octubre, cuando disminuye el riesgo de heladas. La elección también debe contemplar el clima y las características de cada zona, ya que no todas las especies responden de la misma manera a las temperaturas.

Poda: cuándo intervenir

La primavera también invita a poner en orden arbustos, rosales y otras plantas. Sin embargo, no todas las especies deben podarse en el mismo momento.

Como regla general, conviene retirar ramas secas, enfermas o dañadas y conocer previamente las necesidades de cada planta. En los frutales, por ejemplo, las prácticas de poda deben realizarse en el momento adecuado para no afectar su desarrollo.

También es importante evitar podas indiscriminadas. Algunas plantas que florecen en primavera pueden verse perjudicadas si se intervienen antes de la floración.

Dividir y renovar las plantas

El comienzo de la temporada es una buena oportunidad para observar las plantas perennes y dividir aquellas que hayan crecido demasiado o necesiten renovarse.

Los ejemplares obtenidos pueden utilizarse para ocupar espacios vacíos del jardín, ampliar los canteros o incluso intercambiarse con otros aficionados a la jardinería.

Revisar el sistema de riego

Con el aumento de las temperaturas, las necesidades de agua también pueden modificarse. Por eso, antes de que llegue el calor más intenso, es conveniente revisar mangueras, conexiones, aspersores y tuberías para detectar pérdidas o roturas. De todos modos, regar más no significa regar en exceso: el encharcamiento puede perjudicar las raíces.

Atención a plagas y enfermedades

Con la llegada de temperaturas más agradables también aumenta la actividad de numerosos insectos y agentes que pueden afectar a las plantas.

Por eso, durante las primeras semanas de primavera conviene revisar periódicamente hojas, tallos y brotes. Detectar a tiempo cambios de color, manchas, perforaciones o presencia de insectos permite actuar antes de que el problema se extienda.

Siempre que sea posible, es recomendable priorizar medidas preventivas y métodos de control adecuados para cada especie antes de recurrir a productos químicos.

Poner a punto muebles y herramientas

La preparación del jardín no termina en las plantas. También es el momento de revisar las herramientas que permanecieron guardadas durante el invierno.

Tijeras de podar, palas, rastrillos y demás elementos deben limpiarse y mantenerse en buenas condiciones. Las tijeras y podadoras pueden afilarse para facilitar el trabajo, mientras que las herramientas metálicas deben mantenerse secas para evitar la oxidación.

También se pueden limpiar y acondicionar mesas, sillas, bancos y otros muebles de exterior para volver a disfrutar del jardín durante los días más cálidos.

Un jardín listo para disfrutar

Preparar el jardín para la primavera no implica realizar todas las tareas de una sola vez. Lo más conveniente es organizar los trabajos de acuerdo con las necesidades de cada espacio y las características climáticas de la zona.

Limpiar, mejorar el suelo, elegir correctamente las especies, revisar el riego y controlar el estado de las plantas son acciones sencillas que pueden marcar la diferencia. Con algo de planificación, el jardín puede convertirse nuevamente en uno de los espacios principales de la casa para disfrutar del aire libre durante toda la primavera.

LAS MAS LEIDAS