Desde San Juan, comenzó a transformar ideas en proyectos vinculados a la educación, la solidaridad y la generación de oportunidades. Estudia Comercio Exterior, impulsa iniciativas para jóvenes y trabaja para llevar su mensaje a distintos puntos del país.
A los 18 años, Joaquín “Juaco” Conca tiene una certeza: no quiere esperar a ser grande para empezar a hacer cosas importantes.
Desde San Juan, este joven comenzó a convertir inquietudes e ideas en proyectos con un propósito definido: inspirar a otros jóvenes, generar oportunidades y demostrar que la edad no tiene por qué ser un límite a la hora de involucrarse y buscar cambios.
Actualmente estudia Comercio Exterior, una carrera que eligió por su interés en el mundo de los negocios, las oportunidades y la posibilidad de conectar a San Juan con otros mercados. Sin embargo, su formación académica convive con otra faceta que ocupa cada vez más espacio en su vida: el desarrollo de proyectos.
“Ser desarrollador de proyectos es identificar una necesidad o una oportunidad y tratar de convertir una idea en algo concreto”, explica. Para Juaco, muchas iniciativas quedan solamente en conversaciones porque falta ese primer paso que permita llevarlas a la realidad.
Su interés por trabajar con otros jóvenes nació a partir de una pregunta sencilla: qué podían hacer las nuevas generaciones sin limitarse a esperar oportunidades.
En ese camino descubrió que existen muchos chicos con talento, ideas y ganas de hacer cosas, pero que no siempre encuentran los espacios, herramientas o personas necesarias para desarrollarlas.
“Quería aportar mi granito de arena para conectar, generar oportunidades e impulsar a otros jóvenes”, cuenta.
Esa mirada comenzó a materializarse en diferentes iniciativas y experiencias en San Juan. Una de las más significativas fue una campaña solidaria de donación de ropa que logró reunir más de mil prendas en pocos días y permitió colaborar con familias de distintos puntos de la provincia.
La campaña contó con el acompañamiento de la Fundación Torchain, su amigo Tobias Perona y numerosas personas que decidieron sumarse.
Para Juaco, el verdadero aprendizaje no estuvo solamente en la cantidad de prendas recolectadas, sino en comprobar que una idea puede crecer cuando alguien se anima a dar el primer paso y consigue movilizar a otros.
Esa experiencia terminó de consolidar una de las ideas que atraviesa sus proyectos: los jóvenes no tienen que esperar a tener más edad para involucrarse.
“Durante mucho tiempo a los jóvenes se nos acostumbró más a ser espectadores que protagonistas”, sostiene.
Por eso, una de sus principales preocupaciones es generar espacios donde las nuevas generaciones puedan encontrarse, aprender, conocer personas y descubrir oportunidades.
Juaco considera que actualmente existe una enorme cantidad de herramientas al alcance de cualquier persona. La tecnología permite acceder a información, capacitarse y conectarse con personas de distintos lugares del mundo. El desafío, según su mirada, es transformar ese acceso en acción.
“Creo que el gran desafío es pasar de consumir oportunidades a empezar a crearlas”, resume.
Entre los temas que más le interesan aparecen la educación, el desarrollo personal y el vínculo entre los jóvenes y el mundo laboral y productivo.
En ese marco, comenzó a desarrollar propuestas relacionadas con la minería, una actividad fundamental para San Juan. Su intención es mostrar que el sector ofrece oportunidades que van mucho más allá del trabajo directamente vinculado a los proyectos mineros.
Profesionales, técnicos, emprendedores y jóvenes formados en diferentes áreas también pueden encontrar allí posibilidades de desarrollo.
A partir de esa visión surgieron ideas para organizar charlas, encuentros y propuestas educativas que acerquen a los jóvenes a las oportunidades que existen en la provincia.
Para Juaco, escuchar es el primer paso de cualquier proyecto. Después vienen la investigación, el contacto con personas especializadas y la construcción de equipos.
“No creo que uno tenga que saber de todo. Al contrario, creo que una de las claves es saber construir buenos equipos y aprender constantemente”, afirma.
Entre las experiencias que marcaron su recorrido aparece también un acontecimiento reciente: su primera conferencia.
Hablar frente a un público significó mucho más que subir a un escenario. Fue la posibilidad de compartir su experiencia, transmitir un mensaje y comprobar que las ideas que había comenzado a desarrollar podían convertirse en propuestas capaces de llegar a otras personas.
Ese paso abrió una nueva etapa. Ahora, Juaco busca llevar sus iniciativas a más espacios y generar nuevas instancias de encuentro durante los próximos meses.
El desafío es todavía mayor: junto a su equipo trabaja para proyectar la iniciativa a nivel nacional hacia fin de año.
La intención es que el proyecto pueda trascender San Juan y llegar a jóvenes de diferentes puntos de la Argentina, sin perder la identidad con la que nació.
Para Joaquín, uno de los cambios pendientes en la sociedad es la manera en que se observa a las nuevas generaciones.
Considera que todavía existe cierta dificultad para confiar en los jóvenes y reconocer su capacidad para opinar, liderar proyectos y generar transformaciones.
“Obviamente tenemos muchísimo que aprender de quienes tienen experiencia, pero los jóvenes también tenemos ideas, energía y una mirada diferente”, sostiene.
Y agrega una definición que resume buena parte de su visión: “No somos solamente el futuro, también somos parte del presente”.
Su propia historia funciona, en ese sentido, como una demostración de esa idea. Con apenas 18 años, decidió no esperar a que aparecieran las condiciones perfectas para comenzar.
Juaco no se presenta como alguien que tiene todas las respuestas. Por el contrario, reconoce que todavía está aprendiendo y que gran parte de su recorrido consiste justamente en descubrir, equivocarse, rodearse de personas y avanzar.
Esa autenticidad es, según entiende, una de las razones por las que sus propuestas encuentran eco entre otros jóvenes.
“No vengo a decir que tengo todas las respuestas ni a vender una imagen perfecta. Soy un joven de 18 años que tiene ganas de hacer cosas y que también está aprendiendo en el camino”, explica.
Su objetivo es que sus experiencias puedan servir como impulso para alguien más.
Que otro joven se anime a participar. Que alguien transforme una idea en un proyecto. Que otro descubra una oportunidad que no conocía. O simplemente que alguien vuelva a creer que puede construir un futuro diferente.
“Todo esto lo hago de corazón y espero que pueda ayudar a muchísimos chicos de mi generación a involucrarse. Y si no es así, entonces a creer en sí mismos, a soñar en grande y a entender que todo vale la pena cuando realmente lo querés.”
Con 18 años, Joaquín “Juaco” Conca recién está dando sus primeros pasos. Pero ya tiene claro hacia dónde quiere caminar: construir desde San Juan proyectos que inspiren, conecten y les recuerden a los jóvenes que no necesitan esperar el futuro para empezar a protagonizarlo.