Hace tiempo que ir a terapia dejó de ser "para los locos" en el colectivo social. Las sociedades son hoy más liberales y la canalización de los problemas no es algo que llame la atención. No obstante, una encuesta realizada por el Programa de Estudios de Opinión Pública de la Universidad Abierta Interamericana sobre una muestra de 867 personas, sacó a la luz que sólo un 13,3% de los argentinos consultados asiste a terapia, en su mayoría, una vez por semana.

 

Las razones que los motivan a hacer una primera consulta con el profesional son tristeza, depresión o duelo (un 65,6%), seguido por problemas familiares (57,7%), disconformidad con algún aspecto actual de su vida (55,1%), problemas interpersonales (48,8%) y ansiedad o fobias (46%). En menor escala, otros motivos de consulta son por inseguridad o indecisión personal (45,1%), la búsqueda de apoyo en la toma de decisiones (44%), cuestiones de identidad sexual o laboral (34,5%), problemas de pareja (25,9%), y cambios abruptos de ánimo (25,2%).

 

El 86,8% de los encuestados no va a terapia ni hizo tratamiento en ningún momento de sus vidas (72,4%). No obstante, de entre los que sí se tratan, el 29% lo hace menos de un año, mientras que el resto lleva mayoritariamente entre uno y tres años de tratamiento.

 

Un dato llamativo es que un 59,5% confesó no haberle mentido jamás a su terapeuta mientras que un 28,3% reconoció que alguna vez lo hizo por vergüenza (43,2% de los casos), por miedo (12,4%), le disgusta que se sepa todo del paciente (30%).

 

En tanto, para el 29% de los consultados que sí se tratan, ir a psicoterapia le provoca contención. Al 19,6% alivio y al 18% le da seguridad. Más del 53% manifestó que cree que la psicoterapia es efectiva ante los problemas mentales y que es efectiva para ayudar a las personas a resolver sus problemas. Un número importante (65,6%) afirmó que la psicoterapia puede completarse con terapias alternativas. En esa misma línea, el 54,4% no cree que los psicofármacos sean mejores que la psicoterapia, así como tampoco creen que el género del psicoterapeuta deba coincidir con el del paciente (68,3%).

 

Sin embargo, los consultados revelaron que la cantidad de años de recibido de un psicoterapeuta influye al momento en el resultado del tratamiento (44,2%), mientras que un 37,4% refutó esa idea.