25 de mayo de 2026 - 08:16

Una médica de Valle Fértil revoluciona la medicina con un innovador proyecto que busca salvar a los bebés de la muerte súbita

La doctora Frida Fabris está detrás del proyecto que viene desarrollando desde hace tiempo. Investigaciones personales, el apoyo de la UBA y las últimas fases para que el Chaleco Elio sea una realidad.

En febrero de este año, y tras un intenso trabajo previo, la doctora Frida Fabris, de Valle Fértil, pudo darle forma a un proyecto que venía teniendo en mente: el desarrollo de un dispositivo que pudiera detectar sintomatología vinculada a la muerte súbita en bebés. Fue así que nació Chaleco Elio, y detrás de él una importante investigación.

Al brindar servicios en Valle Fértil, la tecnología y la restricción en acceso a medios de diagnósticos más complejos fueron llevando a la doctora Fabris a detectar, por medio de la observación, que había síntomas que se presentaban ante casos de muerte súbita en bebés de 2 a 4 meses, como el ahogo, la tos y el reflujo. “Comencé a pensar que podía haber una patología que no está actualmente estudiada como causal de la muerte súbita, como es el reflujo. Ahí es donde arranca todo”, comenta la profesional médica en diálogo con DIARIO DE CUYO.

Conforme indicó la profesional, se estima que en Argentina hay entre uno a dos casos por semana de muerte súbita del lactante, mientras que por año mueren entre 120 a 150 bebés por esta causa.

Investigación preliminar y los primeros pasos del Chaleco Elio

Con casi 20 años vinculada a la pediatría, la Dr. Fabris comenzó a armar sus propias estadísticas. En los primeros momentos les pedía a las madres que hicieran videos cuando notaran en los bebés síntomas respiratorios o similares, para observar cómo reaccionaban sus cuerpos. En base a la observación determinó que no solo coincidían los síntomas, sino también la edad.

Actualmente la muerte súbita del lactante no tiene una única causa, sino que se define como fallecimiento repentino e inexplicable del bebé menor de un año. La profesional explica que es complejo determinar las causas ya que de por sí la muerte de un bebé para el entorno familiar es demasiado doloroso como para, además de ello, solicitar la autorización para realizar una autopsia. Sin embargo, la observación que venía realizando le permitía contar al menos con un indicio, con un primer elemento sobre el cual trabajar, desde el lado respiratorio.

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“Así surge la idea de desarrollar un chaleco que pudiera monitorear todos los parámetros que en la actualidad se miden de forma aislada, como la saturación y la temperatura entre otros. Si contamos con un dispositivo que puede medir todo junto y a la vez poder colocarle ese dispositivo al bebé en las edades críticas se pueden detectar los cambios antes de que lleven al desenlace fatal, evitando la muerte repentina del menor”, destacó Fabris.

Ya había una idea instalada en el consciente de la profesional, pero lamentablemente no contaba con el tiempo disponible para poder desarrollarlo, hasta febrero de este año. Una licencia y una estadía en Córdoba fueron suficientes para darle forma al proyecto que afortunadamente fue bien recibido por sus colegas.

Tres mails, una respuesta desde la UBA y la fusión de dos proyectos para que el Chaleco Elio sea una realidad

Con la idea en danza, en verano de este año se instala junto a su hija en Córdoba. La joven se estaba preparando para el ingreso a medicina y con el tiempo disponible que tenía, Fabris decidió avanzar en el proyecto con la intención que el mismo pudiera ser presentado al público, sobre todo al circuito de la investigación médica.

Durante todo enero mientras su hija estudiaba Fabris fue avanzando en el proyecto y una vez culminado, al mes siguiente, decidió contactarse con las áreas de ingeniería biomédica de la Universidad Nacional de Córdoba, la Universidad Nacional de San Juan y la Universidad de Buenos Aires (UBA).

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“Me contestaron de la Universidad de Córdoba y me propusieron tener una entrevista, que fue presencial. Allí decidimos que tomaran el proyecto los alumnos del último año, como trabajo final de tesis. A la semana me respondieron de la UBA. También querían tener una entrevista, porque ellos estaban en el desarrollo de algo similar y ambos proyectos se podían complementar”, destacó la profesional.

Con el pasaje en mano llegó hasta Buenos Aires para descubrir que en el interior de la casa de altos estudios había un equipo que se dedicaba al desarrollo de un sensor que mide vibraciones por debajo del umbral del sonido. El sensor encajaba a la perfección con la teoría de la doctora Fabris, ya que, si el reflujo era causal de la muerte súbita, el sensor podía alertar sobre la presencial del mismo, e incluso determinar parámetros de cuándo es normal y cuando patológico.

Tras ese primer encuentro las cartas estaban sobre la mesa. “Acordamos que teníamos que complementarnos y armar un proyecto juntos”, acota Fabris.

El Chaleco Elio, más cerca de ser real: en búsqueda de financiamiento

Dentro de lo que es la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires existe el Proyecto Activar FIUBA. Consta de una iniciativa para potenciar y financiar desarrollos tecnológicos de investigadores y equipos de la facultad. Tras los encuentros con Fabris le propusieron presentar el proyecto con el objetivo de lograr los fondos para concretarlo.

Debido a lo innovador y revolucionario de la propuesta el proyecto no solo fue uno de los siete elegidos para seguir avanzando de instancia, sino que ahora está pronto a iniciar la etapa quizás más compleja desde que Fabris tuvo la idea, y es lograr los fondos suficientes para el desarrollo del Chaleco Elio.

El equipo de trabajo actualmente está conformado por tres bioingenieros, una técnica de laboratorio y tres médicos. Ellos son los encargados de la confección del chaleco que contará con seis sensores que medirán: frecuencia cardiaca, frecuencia respiratoria, la expansión del tórax, la saturación, la temperatura, y el sensor desarrollado por el equipo de la UBA que registra vibraciones subsónicas.

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La dr. Frida Fabris acompañada de profesionales y estudiantes de la UBA

La dr. Frida Fabris acompañada de profesionales y estudiantes de la UBA

Por el momento se considera confeccionar el chaleco con algodón para la parte interior que tomaría contacto con el cuerpo del menor, y en la parte exterior de silicona blanda, para que no incomode el movimiento natural del niño, pero que a la vez proteja los dispositivos que harán las mediciones.

“En esta etapa está el área tecnológica de la UBA y empresas interesadas. Estamos en vías de lograr el financiamiento”, destacó Fabris.

Un sueño hecho realidad y el origen emotivo detrás del nombre del Chaleco Elio

“Fue todo tan rápido, y se da la coincidencia que estaban desarrollando los sensores que me parecía mentira realmente, porque uno por ahí piensa cuando tiene alguna necesidad de algo, como no hay un aparato que lo solucione. Me pasaba en el Valle de tener muchos pacientes internados que no evolucionan bien y no tenía métodos de mayor complejidad para tratarlos. Tuve que derivar sin poder llegar al diagnóstico del porqué porque el menor empeoraba. En muchos casos el reflujo puede estar presente pero no se tiene de causal de complicaciones. Ahora todo esto me sorprende, me emociona, porque no me imagine nunca que iba a llegar a esta instancia”, destaca la doctora Fabris.

La emoción no solo está en lo logrado en tan poco tiempo, pese a que la idea y la necesidad las vienen registrando hace casi dos décadas, sino también en lo significativo del nombre. Elio no fue una denominación venida del azar, sino que hay todo un porqué detrás motivado por la pérdida y el recuerdo.

El 2 de junio del 2025 falleció Elio Sebastián Páez, quien era ginecobstetra, un profesional muy dedicado y apasionado por la medicina y primo hermano de la doctora Fabris. Recuerda que cada evento familiar en el que se encontraban no podía dejar de hablar de medicina, de sus respectivos campos, de las novedades surgidas y de los inconvenientes actuales. Entre risas Fabris recuerda que incluso en más de una oportunidad cosechaban retos de parientes que le pedían que cambiaran de tema, que no debatieran sobre trabajo, pero para ambos ser médicos es una vocación.

Elio Páez tuvo un cuadro que empeoró en poco tiempo, siendo irreversible, costándole la vida. Para Fabris como el resto de la familia la pérdida fue muy dura y en honor a él es que decidió inmortalizarlo en el invento. “Siento mucho que en las etapas que hemos ido pasando con el chaleco se han logrado en parte porque él nos está acompañando”, asegura confiada.

Con el inminente desarrollo del chaleco y la búsqueda de financiamiento, Frida Fabris no puede aun dimensionar todo lo que ha logrado hasta el momento, en tan poco tiempo. Entendiendo que su proyecto representará un antes y un después en materia de cuidado natal, el orgullo de la vallista es mayor, y se contagia en todo el departamento, recibiendo incluso el proyecto la declaración de Interés Departamental, Social, Sanitario y Comunitario por parte del Consejo Deliberante de Valle Fértil.

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