La avena es conocida por ser uno de los alimentos más saludables que se pueden añadir a la dieta, debido a sus propiedades nutritivas, en donde destacan la fibra, minerales, proteínas y vitaminas.
Es un cereal que se caracteriza por tener varias propiedades que son aliadas para el organismo. En los últimos años, aumentó su consumo.
La avena es conocida por ser uno de los alimentos más saludables que se pueden añadir a la dieta, debido a sus propiedades nutritivas, en donde destacan la fibra, minerales, proteínas y vitaminas.
Este cereal se considera un superalimento y un recurso diario que todos deberíamos tomar para cuidar de la salud. No obstante, antes de llevar a cabo un cambio en la dieta, la mejor opción es consultar con un profesional de la salud.
Los copos de avena son prácticos, deliciosos y muy nutritivos. De hecho, tienen tantos beneficios que no es extraño que se hayan convertido en uno de los ingredientes más apreciados en la alimentación saludable y que varias recetas los incluyan.
Podemos disfrutarlos con un poco de leche vegetal, en barritas de cereales, en muffins o en unas deliciosas galletas de avena, banana y chocolate. Este cereal, que puede conseguirse en versión sin gluten, también se puede consumir de otras formas, por ejemplo, cocinando directamente el grano o en forma de harina.
“Puede constituir la base de un alimento cómodo y sencillo, razón por la que quizás es más común ver a la avena formar parte de postres y desayunos, y además, resulta muy versátil”, explicó la nutricionista estadounidense Cynthia Sass.
El contenido en hidratos de carbono de la avena es similar al de otras semillas, en torno al 60%. Se trata en su mayor parte de polisacáridos de absorción lenta, que proporcionan mayor sensación de saciedad después de comer, y van aportando energía de manera moderada pero constante. A este efecto contribuye su riqueza en fibra (6,7%). Con ello se evitan la debilidad, el cansancio y la ansiedad que llevan a comer entre horas y a desequilibrar la dieta.
Además, su aporte de proteínas (13,8%) es el más alto entre los cereales. Consumirla junto a una legumbre, cocida por ejemplo con leche de soja o con lentejas o alubias, permite obtener proteínas más completas.
Una ración de 50 gramos de copos de avena integral aporta el 25% del fósforo diario, el 20% del magnesio, el 15% del hierro, el 50% del manganeso y el 22% de la vitamina B1. Además, aporta algo de potasio, calcio, selenio, silicio, cobre, cinc y vitaminas E, B2 y B3, así como numerosos antioxidantes y antiinflamatorios.