El consultor político y sociólogo Maximiliano Aguiar participó como disertante en la jornada Hackear la Minería, enmarcada en el Ciclo Pilares, donde propuso redefinir la relación entre la sociedad y el desarrollo minero provincial a través de un profundo cambio cultural.
El evento, realizado en el Consejo Profesional de Ciencias Económicas, formó parte de la iniciativa "Hackeando San Juan", un espacio impulsado por Diario de Cuyo junto a CASETIC, CASEMI y la Cámara Minera de San Juan para abordar los desafíos de la industria mediante soluciones innovadoras.
Minería y cambio cultural
Aguiar inició su disertación remarcando la evolución en la percepción identitaria de la provincia. Según datos de investigaciones propias, en el año 2003 solo el 15% de los sanjuaninos identificaba a San Juan como una provincia minera, mientras que hoy esa cifra supera el 60%.
"Esto es una transformación cultural, ya no una transformación en opinión. La opinión varía, cambia, nosotros constantemente podemos ir cambiando de opinión; la identidad no tanto", explicó el especialista. No obstante, advirtió que se trata de un proceso aún no consolidado, ya que hay una fracción que sigue pensando que "San Juan sigue siendo el lugar del que se saca algo, del que viene de afuera viene a sacar".
En esa misma línea, analizó la dinámica comunicacional del sector, identificó una tendencia al "inventarialismo" tanto en las empresas como en los gobiernos, concentrada en enumerar inversiones o gestiones. "Por un lado están las empresas, que tienen en general una comunicación inventarial: 'hice mucho'. Y una segunda mirada, de cercanía: 'estoy al lado tuyo'. Son los dos ejes clásicos", detalló. Sin embargo, advirtió sobre las limitaciones de este enfoque: "Cada vez que una empresa comunica cercanía, informa dos cosas: por un lado, que son dos cuerpos separados, y por otro lado, eso activa un elemento que dice: 'hoy están cerca, mañana se van'".
Maximiliano Aguiar explicó que ha habido un cambio cultural en cuento a la identidad minera de la provincia, pero aún falta.
El quiebre del concepto "licencia social"
Uno de los puntos centrales de la exposición de Aguiar fue la necesidad de superar la noción tradicional de aceptación comunitaria. "Entiendo que el concepto de licencia social atrasa. No porque esté errado, sino porque, desde nuestra concepción, es un concepto incompleto", argumentó.
Para el consultor, pedir autorización implica mantener una condición de extranjería frente al entorno: "La licencia social es una especie de permiso que se da por un tiempo para que vos hagas algo. Y pedir permiso es aceptar que sos ajeno".
Por este motivo, planteó un cambio de paradigma conceptual hacia la integración: "Tenemos que pasar de hablar de la licencia social a la pertenencia. El concepto de pertenencia es mucho más potente, es el concepto que activa el 'yo soy algo'". Para ejemplificar que esta integración es factible, citó modelos de desarrollo internacional: "Sucede en sociedades distintas. Podemos pensar en Canadá, en Zambia, o en Perú, en algunas zonas como Moquegua. La sociedad concibe que la actividad minera es parte de quienes son, pertenece a este espacio social".
Dinámico y accesible, en el marco de Hackear la Minería, el especialista dejó la inquietud de dejar de pensar a San Juan como provincia terminal.
San Juan como un hub de talento exportable
En la etapa final de su disertación, el sociólogo invitó a reconfigurar la posición geográfica y estratégica de San Juan dentro de los encadenamientos de valor globales. "De pensar San Juan como una provincia terminal, les propongo cambiar el encuadre y empezar a pensarla como un hub, un lugar por el que circulan cosas", propuso.
Bajo este modelo, la provincia no solo debe actuar como receptora de capitales, sino como generadora de conocimiento: "Entra talento, inversión, empresas profesionales que eligen San Juan. Pero al mismo tiempo sale conocimiento. Se trata de soluciones pensadas acá que se usan en otros lugares y en otros sectores".
Asimismo, enfatizó que las ventajas actuales de la provincia residen en los aspectos geológicos y tecnológicos, por lo que las políticas públicas y del sector privado deben apuntar a la consolidación de capacidades permanentes. "Que el arraigo no sea solo empleo y proveedores, sino capacidad instalada que quede cuando el proyecto cierre. Y la capacidad instalada no es necesariamente una industria, puede ser un saber, un ecosistema de talentos", sostuvo.
Finalmente, instó a medir el éxito de la actividad con una métrica de largo plazo basada en la innovación local: "Creo que una forma de medir eso es dentro de 10 años no estar midiendo si somos o no somos una provincia minera, sino cuántas minas del mundo, cuántas empresas del mundo funcionan con algo que se pensó acá".