27 de mayo de 2025 - 17:40

Emoción total: el chileno que “resucitó” en San Juan se encontró con uno de sus médicos salvadores

Mario Cruchet viajó desde Chile para cumplir una promesa: agradecer a quienes le salvaron la vida hace 50 años. Lo que no imaginaba era que uno de esos héroes todavía estaba con vida. El lunes, en una escena cargada de emoción, se reencontraron en el Hospital Marcial Quiroga.

Mario, que viajó desde Coquimbo junto a su esposa Susana, había planeado entregar una placa conmemorativa al Hospital Marcial Quiroga en homenaje al doctor Lo Cascio y al doctor Claudeville, a quienes daba por fallecidos. “Por la edad, suponíamos que estaba muerto. Fue un error totalmente involuntario mío”, confesó con humildad. Pero la realidad le tenía guardado algo mucho más grande.

Después de una breve salida a desayunar, Mario y Susana fueron llamados desde el hospital con el aviso de que había algo para ellos. Al regresar, el impacto fue total: el Dr. Lo Cascio, de 86 años, estaba allí, esperándolo. “Yo creía que estaba en un sueño. Cuando lo vi, fue una emoción tan, tan, tan grande… Él se acordaba de todo: cuando me operó, que fue del intestino delgado, se acordaba cómo me operó, con qué doctor se me operó… todo”, contó Mario, todavía conmovido.

El encuentro, que se dio en el hall del hospital y fue gestionado en secreto por las autoridades del Marcial Quiroga, se convirtió en una escena cargada de lágrimas, abrazos y gratitud. “Verdaderamente fue como estar en un sueño”, insistió el hombre que hoy tiene 74 años, pero recuerda aquel 25 de mayo de 1975 como si fuera ayer.

El Dr. Lo Cascio, jubilado desde hace tiempo, se mostró emocionado por el reconocimiento. “Él estaba muy contento. Me dijo que en el hospital el 99,9% de la gente viene a quejarse. Que nadie viene a agradecer. Que viajar 2.000 kilómetros para esto era impresionante”, relató Mario.

Con la entrega de la placa cumplida y el reencuentro más impensado concretado, Mario cierra su viaje con el corazón todavía más lleno. “Volver a esta tierra para agradecer ya era algo enorme para mí. Pero haber podido abrazar al doctor que me salvó… eso no tiene precio”, dice.

Y así, 50 años después de haber “resucitado” en suelo sanjuanino, Mario Cruchet no solo cumplió su promesa. También escribió, sin buscarlo, una página inolvidable de reencuentros y gratitud.

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