San Juan atraviesa esta primavera, de manera simultánea, las tres condiciones que combinadas disparan el daño sanitario en los viñedos: un clima inestable y húmedo asociado al fenómeno de El Niño, la presencia activa de dos enfermedades —oídio y peronóspora— y una planta en pleno crecimiento, con todos sus órganos verdes expuestos durante la floración. Así lo describió la ingeniera agrónoma y doctora en Agronomía María Beatriz Pugliese, a cargo del área de Viticultura del INTA San Juan y titular de la Cátedra de Viticultura de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), al explicar que se cumple en este momento el llamado “triángulo de la enfermedad”: condición climática predisponente, presencia del patógeno y planta susceptible.
Ese diagnóstico es el eje de la Jornada de Capacitación “Sanidad en Vid: Estrategias de Prevención y Control ante Condiciones Meteorológicas Críticas”, que se realizará el lunes 26 de octubre de 2026 a las 14 horas en la Unidad Integrada UNSJ-INTA (calle 11 y Vidart), organizada por el Departamento de Ingeniería Agronómica de la Facultad de Ingeniería de la UNSJ. La actividad es gratuita, otorga certificado y está destinada a productores, estudiantes y técnicos.
Tres cátedras y una demanda del sector
La propuesta surgió del encuentro entre las cátedras de Climatología Agrícola, Fitopatología y Viticultura de la UNSJ, ante la necesidad de reunir a los especialistas en el momento preciso en que los productores deben decidir qué productos aplicar para anticiparse a una eventual adversidad climática. A esas tres disciplinas se sumaron empresas proveedoras de productos fitosanitarios, tanto de síntesis como biológicos, de modo que la jornada combine el abordaje técnico con la oferta comercial —precios incluidos—, según indicó Pugliese.
Oídio y peronóspora, al mismo tiempo
En la provincia conviven actualmente dos enfermedades. El oídio es endémico: Pugliese lo describe como “el hongo del desierto”, porque tolera la sequía gracias a una vacuola que le permite almacenar agua, aunque prospera con humedad y resulta especialmente agresivo en cultivos con mucho follaje, dado que no soporta la luz directa. La peronóspora, en cambio, es de aparición reciente: se instaló en San Juan hace dos temporadas, después de ser endémica durante años en la provincia de Mendoza. Se trata de un hongo que necesita agua libre sobre la hoja durante al menos dos horas para infectar, además de nubosidad y temperaturas cercanas a los 20 grados —justamente las condiciones registradas esta primavera—, e inverna en los restos de hoja caídos al suelo.
Según explicó Pugliese, el cuidado sanitario de estas semanas no protege solo la cosecha en curso: en paralelo, las yemas se inducen y preparan para producir fruta el año próximo, por lo que una enfermedad no controlada ahora puede trasladar su impacto a la campaña siguiente. Por el mismo motivo, remarcó, el cuidado poscosecha de las hojas —que generan las reservas para el brote del año siguiente— resulta igual de determinante.
Desde la fitopatología, la especialista subrayó que conocer el ciclo de cada enfermedad permite sumar manejo cultural al control químico: recomendó generar aireación en el canopeo, evitar el exceso de riego y eliminar o quemar los restos de poda y las hojas caídas, donde invernan los patógenos. En la jornada se presentarán alternativas tanto para la producción orgánica, con biofungicidas, como para el manejo convencional, con productos de síntesis. Un dato que remarcarán las empresas participantes es el período de carencia de cada producto —el tiempo mínimo entre la aplicación y la cosecha—, que varía entre 20 y 40 días según la formulación.
Monitoreo irregular y cupo triplicado
Consultada sobre las herramientas de pronóstico disponibles, Pugliese reconoció que la provincia cuenta con estaciones agrometeorológicas distribuidas en distintos puntos, aunque de funcionamiento irregular, y que no se emiten alertas sanitarias de forma sistemática a partir de esos datos. Lo que sí funciona, señaló, es la respuesta inmediata de los técnicos de extensión a través de los medios de comunicación cuando se detectan condiciones de riesgo. El INTA, agregó, tampoco dispone de capacidad para un monitoreo sistemático a campo, por lo que atiende consultas de productores a través de sus agencias de extensión y de jornadas como esta, pensadas para llegar a un número de productores al que de otro modo no podría asistir de manera individual.
La convocatoria, pensada originalmente para unas 30 sillas, debió reorganizarse ante la demanda: Pugliese indicó que, días antes del encuentro, la actividad reunía entre 95 y 100 inscriptos. La actividad, impulsada conjuntamente por el INTA y la UNSJ, otorga certificación universitaria.
El objetivo central de la jornada es que los asistentes se retiren con herramientas concretas para afrontar una temporada climáticamente compleja. Las disertaciones recorrerán el estado del clima, el ciclo de las enfermedades y las alternativas de manejo preventivo y curativo, antes de la presentación de productos por parte de las empresas. La propuesta también funcionará como instancia de consulta a los productores sobre otros temas de interés para el cultivo, un insumo que ya orienta la agenda de futuros encuentros: se proyectan próximas jornadas sobre viticultura regenerativa y sobre manejo de plagas. Asimismo, se abordará la diferenciación entre enfermedades y deficiencias nutricionales que pueden confundirse con ellas, como la deficiencia de hierro o la intoxicación por amonio.
Además de Pugliese, disertarán en la jornada Jorge Lafi (Cátedra de Fitopatología) y Cristian Albors (Cátedra de Climatología Agrícola), ambos de la UNSJ, junto a representantes de las empresas Corteva, Betta y Syngenta. La actividad cuenta con el apoyo del Ministerio de Producción, Trabajo e Innovación de la provincia y la participación de Agrofit, Punto Este, Agroconsulta, Sinergia Agro, Nutrientes y Coviar.
La inscripción es gratuita, con cupos limitados, a través del formulario https://forms.gle/Gh8gMDTzJM56vk7E8.