Anualmente nuestra provincia remite fuera de sus límites unas 5.000 toneladas de membrillos frescos sin procesar con destinos a las industrias elaboradoras de dulces y mermeladas de Córdoba, Tucumán y Mendoza entre otras provincias. A precios del año pasado significaron más de $2 millones de pesos para la provincia.
Pero el agregado de valor a esta pomácea es aún un desafío en nuestra provincia, donde cuenta con varias empresas familiares dedicadas a su procesamiento e industrialización, así como emprendimientos artesanales y unas 680 hectáreas de este cultivo.
La capital o zona núcleo de este frutal está en Villa Mercedes, departamento Jáchal, que tiene el gran porcentaje de esas 511 hectáreas departamentales que revelan los datos estadísticos provinciales.
Allí, familias como los Atienza y los Gutiérrez entre otras, dedican su vida este cultivo.
También lo hacen Eduardo Bilbao en Calingasta y su hijo Fernando, que con 8 hectáreas de este cultivo viven exclusivamente de la elaboración y comercialización de pasta, dulce, mermeladas y jaleas de membrillo.
Es que sin lugar a dudas el dulce de membrillo producido en San Juan es un producto reconocido por su calidad particular, derivada del origen de esta fruta y una profunda tradición en su elaboración en la provincia.
Tanto su color, textura y sabor como su presentación llevan la impronta de generaciones de sanjuaninos que han sabido transformar los membrillos cultivados bajo el sol de esta tierra en un dulce de características inigualables, que merece contar con un sello de calidad que lo distinga de aquellos producidos en otros lugares y los proteja de imitaciones.
Por este motivo la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Agroindustria del Ministerio de Producción y Desarrollo Económico y el Programa de Gestión de Calidad y diferenciación de los Alimentos -PROCAL Cuyo-, el pasado viernes 24 de febrero pusieron a consideración de productores de membrillo y sus organizaciones, elaboradores de dulce, agroindustrias, comercializadores, profesionales y técnicos del sector, a conocer las posibilidades de diferenciar y calificar el Dulce de Membrillo de San Juan mediante una Denominación de Origen.
El Programa PROCAL – Gestión de Calidad y Diferenciación de Alimentos- dependiente del Ministerio de Agricultura de la Nación, a través de la doctora Elena Schiavone ofreció en esta reunión el apoyo técnico necesario para llevar a cabo el proceso de identificación del producto, objetivación de sus características físico-químicas y sensoriales, organización del protocolo de calidad y procedimientos necesarios para la construcción de una Denominación de Origen regulada mediante la Ley 25.380.
Según explicó la especialista en indicaciones y denominaciones geográficas de origen, este sello de calidad posibilita, además, colocar el producto en la oferta de alimentos de "Calidad Argentinos" en ferias, rondas de negocios, así como su inclusión en programas de apoyo y promoción.
Entre otros temas en la reunión se abordó también:
* Sellos de calidad de alimentos para comunicar a los consumidores atributos diferenciadores.
* ¿Qué son las denominaciones de origen?, ¿cómo funcionan?
* ¿Por qué una denominación de origen para el DULCE DE MEMBRILLO DE SAN JUAN?
* La propuesta de Trabajo.
Finalmente los productores e industriales acompañaron una declaración de interés de los presentes para formalizar el inicio del trabajo colectivo.