Por primera vez en la historia de la Fiesta Nacional del Sol, un grupo de diseñadores nóveles y desconocidos podrá mostrar sus creaciones, nada más y nada menos que vistiendo a las candidatas a reina de los 19 departamentos.

 

Para algunos será su primer desfile. Para otros, quizás más experimentados, un paso más en sus carreras. De todos modos, lo que suceda el próximo 18 de febrero, será una bisagra en sus vidas profesionales. Es que no será un vestido más el que se luzca en las escalinatas del Teatro del Bicentenario, será una prenda en el marco de la mayor fiesta de los sanjuaninos pero también será el producto de una colección colectiva que, luego de semanas de capacitación con lo más encumbrado del diseño local y nacional, dejará traslucir a su modo y con sus propias herramientas y recursos, quiénes y cómo somos los sanjuaninos. 


Toda esta movida cultural comenzó con la convocatoria de "Diseño de Diez", una idea nacida en el ámbito del Ministerio de Turismo y Cultura, para abrirle una puerta a los diseñadores textiles de la provincia. Especialmente a quienes están dando sus primeros pasos en la moda. Vale decir que en las ediciones anteriores, quienes se ocupaban de vestir a las reinas departamentales, eran cinco grandes modistos sanjuaninos que también las ataviaban en la noche de la elección. Pero esta vez y a modo de oportunidad, se hizo un llamado abierto a quién quisiera ser parte de la gran fiesta, desde sus ideas y sus obras. 


"Diseño de Diez" fue literalmente un concurso, pero también mucho más que esto. En principio, los interesados solo debían mostrar, de forma individual o en grupo, un boceto de vestido de fiesta que con sus colores, formas, estilos y estampas comunicaran "valores distintivos, funcionales, culturales, simbólicos y estéticos, propios de la identidad local" , según lo definió Romina Torres, directora de Industrias Culturales, quien propulsó esta iniciativa.  


La primer etapa fue a fines de diciembre. Se presentaron 38 postulantes. Quedaron 10, en realidad, 12 personas ya que dos se presentaron en pareja con sus socias o amigas (tal es el caso de Soledad Dávila y María Virginia Fornés además de Cecilia Falivene y Mónica Olivera). La decisión estuvo en manos de un jurado especializado integrado por Pablo Pastor (director general de la FNS), los diseñadores Francisco Zito, Fernando Oropel, Florencia Tornello, Miriam Atencio, además de Graciela Pérez (directora de la carrera de Artes de la UNSJ y artista textil), Alejandra Moreno (del INTI-UNSJ) y Aníbal Peña (de la Dirección de Industrias Culturales). A partir de ese momento, comenzó una vorágine, casi sin límites. Ya que luego de sortear el concurso, los elegidos se sometieron a una serie de capacitaciones -que aún no terminan- a cargo de un grupo de reconocidos diseñadores y expertos de moda, a los que de otro modo, difícilmente hubiese tenido acceso.  


"A medida que se dictan las capacitaciones con profesionales renombrados (ver Profesionales del vestir) en temas como identidad sanjuanina, recursos visuales y geográficos, historia local, pero también serigrafía, sublimación, tintes naturales, técnica de agujado en fieltro, moldería, confección, entre otros, se va avanzando en cómo queremos vestir a las candidatas. Entre todos, se hará una colección colectiva, es decir que todos aportarán sus visiones y conocimientos para hacer una línea de vestidos de noche, con un sello propio, pero a su vez tendrán detalles diferentes, en los colores de las telas por ejemplo, que distinguirán a la representante de cada departamento. No habrá un trabajo individual, sino un objetivo compartido", detalló Germán Lang, el diseñador gráfico devenido en docente y diseñador de indumentaria que coordina al grupo. 


Si bien todavía es un incógnita lo que lucirán las chicas en su noche de gala, ya se sabe que estarán envueltas en una paleta de colores que ilustre los colores de la flora y la fauna, que imite los colores del cielo, las montañas, el desierto, los frutos de la tierra, pero también las nuevas tonalidades que deja la minería y el sello propio de la Fiesta del Sol.  
 

 

Profesionales del vestir 
 
Graciela Pérez, Miriam Atencio y Lorena Re jugaron de local ayudando a los diseñadores seleccionados a armar una "bitácora de imágenes" que definieran la identidad sanjuanina para convertirla en un recurso textil. Luego Florencia Gómez (del proyecto Mucha Tela) los hizo experimentar con serigrafía, un recurso gráfico de estampado y Flor Vitón (diseñadora textil que es parte de la firma Tramando de Martín Churba) los animó a hacer sublimación en telas. Este fin de semana, trabajaron con la licenciada en Arte jujeña, Milagro Tejerina (una referente en fieltro y en tines naturales) en cómo hacer teñiodos con la flora y con insectos del paisaje sanjuanino y también con Emilia Velazco, diseñadora industrial, aprendieron a hacer intervenciones textiles con diferentes texturas. Queda un encuentro de moldería con la diseñadora Gimena Anastasia, que trabaja con moldería descontructivista. Ahí comenzarán a tomar las medidas a las candidatas para ir dándole forma a los vestidos. Más adelante, vendrá la ex-modelo y diseñadora de Alta Costura, Catalina Rautermberg para trabajar las terminaciones de los vestidos como producto para el mercado local, nacional y por qué no internacional. La última capacitación y casi que el visto bueno a los vestidos los dará el reconocido diseñador Marcelo Senra, una marca nacional, en el mundo de la moda.   

 

Noche especial 
Según el cronograma oficial, la presentación en sociedad de las reinas en la llamada Noche Soberana, será el próximo 18 de febrero, en las escalinatas del Teatro del Bicentenario. Allí el público verá, entre otras sorpresas, las obras de estos diseñadores en dos oportunidades: una vestimenta casual idéntica para todas las candidatas y un vestido de fiesta que será parte de la colección de "Diseños de Diez".  
La entrada es libre y gratuita. 


  
Artistas para 19 reinas 


Uno por uno, los diseñadores elegidos cuentan quiénes son. Solamente una persona del grupo no pudo asistir a esta entrevista ni contestar las preguntas para esta nota. Se trata de Paola Fuentes Mallea, quien por supuesto, participa de la experiencia de vestir a las reinas para la Noche Soberana. 
 

Premiada. Tanto le insistió su familia que finalmente, Agustina Noriega, presentó un boceto inspirado en el atardecer en Ischigualasto. De ahí que el vestido que proponía esta diseñadora de Indumentaria recibida hace 4 años, abundaba en colores naranjas, marrones y negro con bordados de gemas para simular la textura de esa tierra que remite a los orígenes del planeta. Ese dibujo fue su pase a la Noche Soberana, lo que considera una gran oportunidad, especialmente por la capacitación que ha recibido. 


Ese ya es un gran premio para esta profesional de tan solo 23 años, aunque no el único de su carrera. En el 2015, recibió ayuda del programa Capital Semilla que le permitió equiparse con maquinaria e insumos para armar su propia empresa, Amiico, la firma con la que estampa y personaliza salidas de baño para niños y el ajuar de bebés. 

 

Arraigada. Aunque Mendoza -la ciudad que la cobijó durante los años de estudio universitario- le daba muchas opciones, Soledad Dávila siempre tuvo claro que volvería al lugar dónde nació. "San Juan es buen terreno para el diseño de indumentaria, siempre y cuando se haga con creatividad y compromiso", dice esta diseñadora que tiene su propia línea de vestidos de fiesta (bajo su mismo nombre) y que además, desde hace poco, es la autora de la primer línea de ropa de chicos para una marca local de zapatillas. Este desafío la tiene tan fascinada como el sueño de vestir las reinas. 
Apuesta tanto a San Juan que quizás por la misma razón que Buenaventura Luna, eligió Vallecito de Huaco -con la simbología del sol, el manantial, el trigo y los molinos- como tema de inspiración del boceto de "Diseño de Diez" junto a su amiga María Virgina Fornés.  

 

Oportunidad. Más de una vez en su vida, Emilia Naranjo (38) ha sentido esa sensación de que la oportunidad la está llamando. Eso le pasó cuando la despidieron de su trabajo como administrativa y con la indemnización se pagó la carrera en un instituto de diseño. Ese fue su "saldar una deuda" con lo que siempre quiso hacer: coser ropa para la vida cotidiana, pero con un toque de elegancia. 


Ahora que tiene su propia marca -que vende en boutiques bajo el sello de Reina Lis-, le surgió una nueva oportunidad y por supuesto no la dejó pasar. Para el concurso, dibujó un vestido cargado de la simbología de las culturas Morillos, Angualasto y Ansilta: un cóndor bordado en el corset y tejidos para una faja y una espalda que dieron rienda suelta a su imaginación. Dice que es el mejor modo de ser parte de la Fiesta del Sol. 
 

A pedido de la reina del Sol. Un disfraz de elefante para su sobrina, fue la primer prenda que Ignacio Fiol hizo con sus manos. Tenía 14 años. Ahora, 6 años después, tiene tantas clientas y tanto trabajo en su atelier en Albardón, que nunca tiene tiempo para pasar por un estudio formal de Diseño de Indumentaria. De todos modos, a juzgar por sus trabajos, quizás no lo necesite.

 
Quizás por eso, él disfrute más que nadie de las capacitaciones que tiene en "Diseño de Diez", lugar al que accedió -con mucho trabajo de su parte ya que nunca boceta ni hace moldes, sino que su técnica para confeccionar vestidos de fiesta es armar las prendas en el mismo maniquí, marcando las telas directamente- con un atuendo basado en el Viento Zonda, con una pollera de gasas de colores. Se presentó para cumplirle una promesa a la actual Reina del Sol, su amiga Gabriela Puerta, a quien vistió todo el año.  
 

La fiesta, desde otro lugar. Según sus cálculos desde el 2010, es decir la segunda edición de esta etapa de la Fiesta del Sol, es parte del equipo de costureras del vestuario para el espectáculo final. Desde entonces no ha quedado fuera de ninguna fiesta. Es más, por sus manos han pasado trajes importantes y muy trabajosos como el personaje de la "Gorda Siesta" para la que celebró el Bicentenario de la Patria, tres veces el traje de San Martín o el de Dalí de la del año pasado más los 350 atuendos con los que se cerró el cuadro final de la de Latinoamérica Patria Grande. Por todo esto, Clarita Rodríguez (52) tiene sobradas razones para decir que disfruta al máximo de la fiesta. 


"Pero ahora la voy a vivir desde otro lugar, un tanto inimaginado para mí: el de vestir a una reina (NDR: también está cosiendo vestuario). Lo mejor de todo es el trabajo en equipo que estamos vivenciando y todo el aprendizaje que me llevo", dice esta experimentada diseñadora que todo el año trabaja diseñando el vestuario para diferentes escuelas de danza.  

 

Definir su marca. Iván Pastén (22) tiene en su árbol genealógico mucha familia emparentada con la costura y la sastrería. Quizás por eso no era de extrañar que fuera el primero y único de sus siete hermanos en agarrar la máquina de coser a pedal de su abuela y hacerla andar para convertir las cortinas en ropa. Aunque él mismo reconoce que su mayor maestra es Clarita, también participante de esta contienda. Claro que nobleza obliga decirlo, este diseñador, ya tiene muchos vestidos de quince y egresadas en su haber, muchas prendas para sesiones de fotografía e inclusive este año, colaborando con una de las diseñadoras oficiales de la fiesta, ya le ha tomado las medidas a las candidatas.  


"Estoy muy feliz de esta experiencia, dónde aprendo de gente super profesional que no sólo me ayuda para cumplir el objetivo en la Noche Soberana sino para mi propio proyecto profesional, logrando mi marca", cuenta quien se inspiró en el sol y el Viento Zonda con la técnica de eco-print (grabado natural con hijas de diferentes árboles para diseñar el estampado) para ser elegido. 

 

 Producto de mucho trabajo. Quería ser arquitecta. Por eso, Mónica Olivera, se instaló en San Juan. Pero en 5* año de la facultad abandonó los estudios y sacó de la galera sus conocimientos en el "Arte del vestir", especialidad que había aprendido en el secundario en la escuela Fray Mamerto Esquiú, de Mendoza. Hizo cursos de corte y confección, trabajó en un taller de Diseño, dónde aprendió los secretos de las prendas de fiesta y se animó a coser a pedido. Hace un tiempo ya que con su socia -Cecilia Falivene- armaron el "Atelier Creativo", un espacio dónde comparten sus saberes con quienes quieren hacerse su propia ropa. Con esta experiencia a cuesta y con el sueño de tener su propia marca de ropa para chicos, se presentó al concurso con la complicidad de Cecilia. "Nos complementamos: ella diseña, yo confecciono. Hacemos un equipo", dice la chica que basó el boceto en las pinturas de los pueblos originarios.  
 


 Experiencia acumulada. Cecilia Falivene se fue a Buenos Aires a estudiar Diseño. Pero la vuelta a casa, hace 4 años, la encontró con un cargamento de experiencia: fue docente en temas de moldería y marroquinería en el Instituto ABM, trabajó para una fábrica que creaba bolsos y necesaires para grandes firmas de productos de estética y laboratorio (como Loreal, Natura, etc), fue diseñadora de accesorios para Todo Moda y además, ese fue su broche de oro, diseñó para la marca María Cher desde carteras, zapatos hasta camperas de cuero y prendas de piel sintética. Pero un día dijo "basta", armó las valijas y regresó buscando nuevos horizontes. Por eso, incursionó en el reciclado de ropa y en la posibilidad de transmitirle a otros lo que ha aprendido hasta ahora. Esto lo hace en su taller de costura con Mónica Olivera. Ahora está indagando sobre tejidos naturales. 
"Presentarme a "Diseño de Diez" y quedar fue un empuje, una inspiración. Encima que los profesionales te repitan que se puede hacer diseño de autor desde San Juan para el mundo, es reafirmar lo que siento", dice feliz. 
 



 Fin de la resistencia. Por no seguir el mandato familiar, Florencia Illanes Rodríguez (su mamá es Clarita Rodríguez y sus hermanas también tienen como hobbie la confección de ropa y trajes) se negaba a entrar al mundo de la moda. Lo hizo por la tangente: estudió fotografía, orfebrería, artes plásticas y maquillaje. Hasta que finalmente se decidió por ir a un instituto para aprender Diseño de Indumentaria, carrera que tanto le gustó que ahora piensa hacerlo, pero a nivel universitario y en Córdoba. Comienza este año. 

MIentras tanto se presentó al concurso con un esquema de vestido basado en la retama, la flor provincial, con bordados y muchas transparencias. "Me ilusiona pensar en la emoción que tienen todas las candidatas por eso me encanta la idea de vestirlas. Es un privilegio estar en este lugar y en este grupo", comenta esta chica de 20 años, que ya pudo demostrar sus diseños en Nueva York.  

 

Visión brillante. Vender ropa y ofrecer lo que hacían creativos de Palermo fue la puerta de ingreso al universo del diseño, profesión que Yanina Ochoa está dispuesta a estudiar. Ya se inscribió. Mientras tanto, despunta el vicio de hacer ropa para ella, sus amigas y las amigas de sus amigas. Tan mal no le sale y por eso su pareja la motivó a presentarse a esta contienda provincial. Hizo 15 borradores con propuestas, estuvo a punto de desistir, pero a último momento llegó a tiempo con el boceto definitivo de un vestido basado en la minería. "Polémica pero imprescindible. Algo que es propio de los sanjuaninos y que no puede faltar en la Fiesta del Sol", explica quien apeló a una falda rígida en colores grises veteados para semejar el mármol y a un torso con piedras preciosas, en colores rubíes y esmeraldas, cobres y dorados. Todavía no puede creer que será parte de la Noche Soberana. 

 


 En equipo. Reconoce que no le gusta coser. Es ansiosa y no tiene paciencia hasta ver una prenda terminada. Pero que no lo hace mal. Lo que más placer le da a Virginia Fornés (329, es diseñar. De hecho, disfrutó tanto -desde que se recibió en Mendoza- de instalar un atelier en Desamparados con su marca "Hay tu tía", haciendo referencia a que hay remedio -en un juego de palabras con la atutía de Cortázar- para toda prenda que tiene un inconveniente. Su servicio era el de renovar y resignificar esas prendas manchadas, quemadas o rotas que la gente no se quiere desprender y reconvertirlas en una prenda nueva, diferente pero manteniendo detalles y algunos elementos interesantes. El año pasado cerró su negocio pero no sus ganas de hacer. Por eso, cuando su amiga y colega Soledad le propuso unirse para hacer un equipo, no lo dudó y se sumó al diseño de un vestido basado en Vallecito. "Me encanta el grupo que se ha armado, hay calidad humana y profesional", rescata. 

 

Fotos: colaboración Gastón Rodríguez (Prensa Ministerio de Turismo)