16 de julio de 2026 - 11:28

Alerta roja en el Conicet por despidos y ajuste

El Conicet denuncian la pérdida de poder adquisitivo, la baja arbitraria de coberturas médicas y la amenaza de despidos masivos.

El sistema científico argentino atraviesa uno de sus momentos más críticos. En las últimas horas, diversos puntos del país se convirtieron en el escenario de masivas manifestaciones por parte de los trabajadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), quienes declararon al organismo en estado de alerta y emergencia nacional.

La jornada federal de protesta expuso un pliego de reclamos que combina un profundo desfinanciamiento presupuestario, una devaluación histórica de los salarios, despidos inminentes en la planta de becarios y una alarmante desprotección en materia de salud.

Casi 400 investigadores al borde del despido

Uno de los ejes más urgentes de la convocatoria sindical radica en la situación de 379 becarios posdoctorales. Este grupo de profesionales se postuló para ingresar formalmente a la Carrera del Investigador Científico (CIC), pero debido a la postergación y el congelamiento de los concursos por parte de las autoridades, sus becas caducarán de forma definitiva en las próximas semanas si no se otorgan prórrogas extraordinarias.

Desde los gremios del sector denunciaron que el retraso en la publicación de los resultados —que recién se conocerían a mediados del próximo año— forma parte de una estrategia deliberada para recortar gastos en personal calificado. Si no se revierte la medida, el sistema perderá de forma masiva a científicos formados por el propio Estado nacional, interrumpiendo investigaciones clave en desarrollo.

El reclamo por coberturas de salud y salarios devaluados

A la desocupación inminente se suma una grave problemática sanitaria que afecta de forma directa el bienestar de los trabajadores de la ciencia. En el último mes se registraron decenas de bajas arbitrarias y sin previo aviso en las obras sociales médico-asistenciales de los becarios. Esta situación interrumpió de manera abrupta tratamientos médicos continuos, dejando desamparadas a personas que cursan diversas patologías.

El impacto económico de la inflación también se hizo sentir con dureza en los laboratorios e institutos del país:

Caída del salario real: Los manifestantes denunciaron que el poder adquisitivo de los científicos y del personal de apoyo sufrió un retroceso superior al 40%.

Reducción de puestos: El sector estima que, debido al goteo constante de contratos no renovados y renuncias por bajos ingresos, el sistema científico perdió un promedio de 8 puestos de trabajo diarios en los últimos meses.

Ajuste en proyectos: A la par de la licuación salarial, se denunció la baja retroactiva de concursos ya aprobados y el direccionamiento selectivo de fondos de investigación, lo que asfixia especialmente a las áreas de ciencias sociales y humanidades.

Con el fantasma de una "fuga de cerebros" en marcha y filiales movilizadas en todo el territorio argentino, la comunidad científica reclama una mesa de diálogo urgente que garantice la continuidad laboral, la restitución de los servicios de salud y un presupuesto digno para mantener en pie el desarrollo tecnológico nacional.

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