El Gobierno nacional aceleró las negociaciones con gobernadores y bloques aliados para intentar destrabar su proyecto de reforma electoral, aunque por estas horas reconoce que no cuenta con los votos necesarios para aprobar la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), uno de los principales objetivos políticos de la administración de Javier Milei.
La iniciativa ingresó al Senado a fines de abril y propone una profunda modificación del sistema electoral argentino. Además de la eliminación de las PASO, contempla cambios en el financiamiento de los partidos políticos, la implementación de la Boleta Única de Papel, mayores exigencias para conservar la personería partidaria y la incorporación de Ficha Limpia al régimen electoral nacional.
Sin embargo, las resistencias dentro de la oposición dialoguista, sectores del PRO, la UCR y representantes provinciales obligaron al oficialismo a revisar su estrategia. Frente a ese escenario, comenzó a tomar fuerza una alternativa intermedia: mantener las primarias, pero quitar la obligatoriedad para los electores.
Según las negociaciones que se desarrollan en el Senado, los partidos y alianzas continuarían utilizando las primarias para definir candidaturas, mientras que la participación ciudadana pasaría a ser voluntaria. De esta manera, el Gobierno buscaría acercar posiciones sin resignar completamente su intención de modificar el sistema vigente.
Desde la Casa Rosada sostienen que las PASO representan un gasto elevado para el Estado y consideran que, con el paso de los años, terminaron funcionando más como una gran encuesta nacional que como un mecanismo efectivo para seleccionar candidatos. También argumentan que fomentan disputas internas dentro de las coaliciones políticas.
La negociación parlamentaria aparece como el principal desafío para el oficialismo. La Libertad Avanza no tiene mayoría propia en ninguna de las dos cámaras y necesita construir consensos para avanzar con cualquier modificación electoral. En ese contexto, dirigentes cercanos al Gobierno mantienen conversaciones con referentes del PRO, la UCR y gobernadores provinciales para alcanzar un texto que reúna los apoyos necesarios.
Mientras tanto, la eliminación total de las PASO pierde terreno y crece la posibilidad de una reforma más acotada, producto de las negociaciones que se desarrollan en el Congreso.