Un tema unió a los seis diputados nacionales por San Juan: todos sus representantes votaron a favor del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, con un dato político que no pasó desapercibido: una fisura entre peronismo local respecto de la postura mayoritaria de Unión por la Patria.
Tal como se preveía, los diputados que responden al presidente Javier Milei, José Peluc y Abel Chiconi, acompañaron sin fisuras el tratado. Lo mismo ocurrió con los legisladores alineados con el gobernador Marcelo Orrego, Nancy Picón y Carlos Jaime, que también levantaron la mano en respaldo al entendimiento comercial.
La sorpresa llegó desde el peronismo sanjuanino. Cristian Andino y Jorge Chica se despegaron de la posición predominante de su bloque y votaron a favor del acuerdo. Según argumentaron, el tratado abre oportunidades concretas para dos sectores estratégicos de la economía provincial: la minería y la vitivinicultura. De manera que, al menos esta vez, mostraron independencia de La Cámpora.
El gesto no fue aislado. Dentro del peronismo, otros legisladores también optaron por acompañar el acuerdo, como el mendocino Omar Félix, y representantes del Frente Renovador, entre ellos Guillermo Michel. La votación dejó en evidencia tensiones internas y miradas divergentes sobre la inserción internacional de la Argentina.
El debate llegó al recinto luego de que el proyecto de ratificación obtuviera dictamen de mayoría en un plenario de las comisiones de Relaciones Exteriores y Culto y de Mercosur. El texto, de unas 5.000 páginas traducidas a varios idiomas, apunta a ratificar el entendimiento que elimina aranceles para más del 90% de las exportaciones del Mercosur y reduce barreras para el ingreso de bienes industriales y tecnológicos europeos.
El acuerdo fue firmado el 17 de enero pasado en Asunción, Paraguay, en una ceremonia encabezada por Javier Milei junto a sus pares Santiago Peña y Yamandú Orsi, con la ausencia del presidente brasileño Lula da Silva. Sin embargo, su implementación todavía no es inmediata: el Parlamento Europeo dispuso que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea revise el impacto del tratado, un proceso que podría demorar hasta dos años.