La histórica victoria de la Selección Argentina por 2 a 1 frente a Inglaterra para meterse en la gran final del Mundial de Norteamérica 2026 no fue un partido más. Como ocurre cada vez que ambas camisetas se cruzan en verde césped, el recuerdo de la gesta de 1982 sobrevoló cada rincón del país. Pero en ningún lado se vivió con tanta intensidad, nervios y lágrimas como en los centros que nuclean a nuestros héroes de Malvinas.
Lejos de cualquier mensaje de odio, los excombatientes dieron una verdadera lección de grandeza. Reunidos frente a la pantalla en una tarde cargada de mística y cábalas, los veteranos pasaron de la tensión extrema al llanto liberador con el pitazo final.
"Estuvieron a la altura estos pibes. Para nosotros ya son campeones, este era el partido. Pelearon como tipos que defendían su tierra. Sentimos un orgullo enorme por ellos", expresaron emocionados tras fundirse en abrazos eternos que terminaron con varios de los héroes llorando en el suelo.
"Fueron al frente": el sentido elogio de los excombatientes
Para los veteranos, la entrega física y mental del equipo liderado por Lionel Messi tuvo un paralelismo inevitable con la resiliencia y el coraje de quienes estuvieron en las islas.
"Escuchame, estos pibes nos representan. Dejaron todo en el campo de batalla que fue la cancha. No se dieron por vencidos ni aún vencidos, como nosotros, que íbamos al frente", reflexionó Héctor Nazaralet, uno de los veteranos que vivió el minuto a minuto con el corazón en la boca.
Tras el final del encuentro, se vivió un hecho inédito en las calles: cientos de vecinos se agolparon en las puertas de los centros de veteranos para abrazarlos, aplaudirlos y pedirles fotos. "Esto nunca pasó así. Es la primera vez que la gente del barrio viene de forma tan masiva para saludarnos y compartir esta alegría con nosotros", confesaron conmovidos.