Por Carlos Salvador La Rosa - Sociólogo y periodista
Por Carlos Salvador La Rosa - Sociólogo y periodista
Si Javier Milei consiguiera sostener una macroeconomía estable que no solo sobreviva a sus cuatro años, sino que lo trascienda (sea o no reelecto), sin inflación, sin déficit, pero también sin ajuste permanente sino con crecimiento permanente, quedaría Ok en la historia. Empezaríamos a ser un país normal, no uno que con cada cambio de gobierno vuelve a comenzar de cero otra vez, mejor.
Pero para ello, existe una condición sine qua non: que la muy probable consolidación de sus esfuerzos económicos, no los busque utilizar para un proyecto experimental ridículo como hizo Néstor Kirchner con los logros económicos heredados de Duhalde, Remes Lenicov y Lavagna que los terminó usando para intentar convertir a la Argentina en una república bolivariana socialista siglo XXI, una especie de hermana mayor de la Venezuela chavista. Tarea que prosiguió con aún más extraordinario fervor su esposa, cuando él falleció.
En consecuencia, al poner sus éxitos en la economía al servicio de un proyecto político delirante, se los gastó todos en nada y no dejó herencia alguna.
Viendo eso antecedente, deberíamos preocuparnos también hoy, porque Milei está haciendo por derecha algo parecido a Kirchner: transformar a la Argentina en un laboratorio experimental del desarrollo de la IA mundial desde una concepción anarcocapitalista.
O sea, lo mismo que Kirchner hizo con Chávez, éste lo quiere hacer con Thiel, Musk, los lunáticos libertarios y el padrinazgo de Trump que, aunque no sea libertario en lo económico, considera a Milei como enteramente suyo.
Así como Chávez convenció a Kirchner de transformar a la Argentina en un laboratorio de su "Frankenstein" socialista siglo XXI, ahora Peter Thiel y Elon Musk están convenciendo a Milei de transformar a la Argentina en un laboratorio de su "Frankenstein" anarcolibertario.
La utopía de estos magnates surgidos de Silicon Valley, que quieren concentrar en sus solas manos el monopolio de los desarrollos de la Inteligencia Artificial, es la de un mundo tecno- feudal, con una religión medieval como tipo de organización social y una política tecnológica que venga a reemplazar -destruyéndolas- a las instituciones republicanas, las universidades clásicas, las burocracias internacionales y los contrapoderes periodísticos, que ellos suponen son las principales trabas para permitir el desarrollo tecnológico que salvará al mundo si los conducen ellos y a su manera.
Si este proyecto se experimenta en la Argentina, no solo fracasará, que es lo de menos, sino que fracasará lo bueno que está logrando Milei en economía, que es lo que nos podría abrir la puerta para empezar a salir de una vez y para siempre de la decadencia interna secular.
Milei empezó a experimentar estos delirios a inicios de su gobierno con el pie izquierdo: lo hizo con lo que dio en llamarse el Libragate, un intento que terminó en estafa, pero que quiso venderse como una alternativa para tender hacia un sistema de privatización de la moneda pública reemplazándola por una cripto, o bit coin o moneda virtual, como se la quiera llamar, para lo cual Milei se asoció con personajes como Mauricio Novelli, Hayden Mark Davis y Julian Peh, un club de cripto chantas además de delincuentes, del cual luego se querría colgar Manuel Adorni para justificar sus injustificables ingresos "post ingreso" a la función pública.
Y ahora busca crear empresas no solo manejadas por Inteligencia Artificial sino también de exclusiva propiedad no humana. Como le propone Thiel. Incluso Milei avanzó un paso más al decir textualmente en un foro empresario: "¿Por qué no probar con el político robot?", se preguntó al analizar ese escenario hipotético.
O reemplazar al Estado en sus funciones esenciales por seguros privados como le proponen sus chiflados amigos anarcolibertarios, de los cuales se las pasa obsequiando libros a sus ministros: "Si ustedes quieren achicar el Estado, necesitan generar los seguros que permitan sustituir la acción del Estado por el mercado de seguros", dijo nuestro presidente en el Latam Economic Forum.
Hoy se pretende convertir a la Argentina en el conejillo de indias, en el gabinete o laboratorio de experimentación de esas nuevas teorías, porque es el único país del mundo que tiene un presidente que defiende esa ideología anarcolibertaria, que los dueños de las tecnologías de la IA consideran como la que más los puede justificar para concentrar en sus solas manos el poder político, tecnológico, cultural y social del futuro que se aproxima o que ya está entre nosotros, porque las teorías que sustenta el anarcocapitalismo los libera absolutamente de cualquier tipo de control político o social.
El problema para nosotros es que fracase o no en la Argentina el experimento que MIlei les ha comprado a los Thiel, los Musk y sus amigos, a ellos no les ocasionará mayor daño porque tienen espaldas de sobras para ir a intentar a cualquier otro lugar del mundo. Sin embargo, para nosotros será un desastre irremontable.
Tenemos al alcance de nuestras manos un nuevo boom mundial en la valoración de recursos naturales que a nosotros nos sobran, los que se necesitan para la IA, minería, energía... desde Vaca Muerta en el sur hasta Litio en el norte. Esperemos que se los use en beneficio del país y no se lo ponga al servicio de un nuevo experimento tan horroroso como el chavista, aunque sea de signo ideológico contrario. Hoy más que nunca se hace imperioso recordar el "Argentino a las cosas".