24 de octubre de 2026 - 04:00

Caos en Europa y varios gobiernos sobrepasados

Por Fernando A. Ocampo Bravo - Analista Internacional

Las imágenes que vimos de Europa occidental recuerdan a la crisis de diciembre de 2001 en la Argentina. Saqueos, disturbios, represión y protestas se extienden por varias ciudades de Francia y amenazan con impactar en toda Europa.

Miles de personas salieron a las calles para denunciar el encarecimiento de la vida, las dificultades para acceder a una vivienda, los bajos salarios y el deterioro de los servicios públicos.

Las manifestaciones, sin embargo, no constituyen un movimiento unificado: en cada país se combinan problemas económicos, conflictos políticos y demandas específicas. Mientras en el sur europeo la crisis habitacional concentra buena parte de los reclamos, en Francia las protestas estudiantiles se ampliaron hacia una agenda contra la desigualdad y los recortes, y en Albania la movilización adquirió un carácter abiertamente antigubernamental.

El aumento de los alquileres, la pérdida de poder adquisitivo y la percepción de que los gobiernos no dan respuestas forman parte del malestar general.

Entre las reivindicaciones de esta gran movilización se encontraban:

El precio de los hidrocarburos, la energía y la comida.

El rechazo al proyecto de presupuestos.

La falta de medios en educación y sanidad.

Las condiciones de estudio y Parcoursup, la plataforma web oficial del Gobierno de Francia para gestionar el acceso al primer año de la educación superior.

Una ola de malestar, pero sin un movimiento europeo unificado. Hace recordar lo que pasó el 18 de octubre en Chile. La geopolítica está más que nunca latente. ¿Rusia, China y sus socios están involucrados en esto? ¿Qué pasa en Europa occidental?

Europa, la cuna de los valores judeocristianos y de la cultura grecolatina, está siendo atacada por agentes externos. ¿Occidente está en peligro?

Europa, migraciones y radicalismo islámico, una tragedia anunciada para 2051

Ese año hipotético que circula en portales sería el momento en que Francia tendrá más musulmanes que cristianos. ¿Musulmanes en Europa, una difícil convivencia?

La invasión islámica en los centros de poder más importantes de Europa. Una invasión por goteo, "silenciosa" casi siempre, porque a veces es interrumpida de manera explosiva por el islam más radical, que se expresa en la inmolación personal dentro de un templo, en el atropello con un vehículo a docenas de personas inocentes o en los conocidos ataques a mansalva en conciertos y concentraciones de personas sin ninguna connotación política.

Ocurre aquí un revuelo durante semanas y, luego, vuelve a imponerse la cotidianeidad de la vida. En unas décadas, tendremos líderes gubernamentales con poder nuclear en Europa.

El problema, en definitiva, no es la inmigración, sino el concepto antiguo de la diáspora, es decir, la instalación de grupos étnicos que no aceptan las reglas de quienes los acogen, tienen sus propias leyes y ninguna intención de asimilarse a la cultura y las costumbres del país que los recibe. Se nuclean en barrios periféricos, donde impera el mando de sus propios líderes y, a veces, ni la Policía puede ingresar en ellos.

Un futuro oscuro para las sociedades europeas

Esa tensa espera de 2051 en Francia y un futuro no muy lejano en Países Bajos, Bélgica y otros países europeos marcan la brutal diferencia con otros migrantes que llegan por hambre, desesperación o en busca de un mejor porvenir para sus hijos. Estos últimos son, finalmente, bien recibidos en cada barrio, escuela y comunidad.

El problema complejo que hay que resolver tiene aristas y caminos confusos e infinitos, además de inciertos. Nos queda una sola seguridad: cada día que esperamos, el futuro es un poco más oscuro para nuestros hijos, y no deberíamos esperar que ellos lo resuelvan.

Las protestas se extienden por Europa

Primero fueron las protestas por una política de vivienda en España, a las que se sumó Portugal. Después salieron a las calles los estudiantes franceses. Ahora, las protestas en Francia contra el costo de vida están fuera de control.

El movimiento de protesta también impactó en Italia. Milán sufrió saqueos y disturbios durante el fin de semana. También hubo protestas en Turín y Bolonia. El vicepresidente, Matteo Salvini, anunció que habrá "500 militares más para defender" Milán.

Portugal: la vivienda y los salarios, en el centro de la protesta.

Italia: una marcha por el costo de vida terminó con choques en Milán y otras ciudades.

España: la crisis habitacional se convirtió en un conflicto político.

Francia: los reclamos estudiantiles se ampliaron hacia el malestar social.

Bélgica: protestas estudiantiles y choques con la Policía.

Albania: la protesta escaló hasta exigir la renuncia del primer ministro.

Es muy difícil que un grupo en particular, como el estudiantil, sea el que movilice en primera instancia y lleve adelante la revolución. Es muy probable que ese grupo no termine liderándola. En general, lo hacen quienes están mejor posicionados para hacer lo que suelen hacer los políticos. Y, si no son políticos, terminan volcándose a la política.

Macron apuntó a la izquierda radical de La Francia Insumisa, que encabeza Jean-Luc Mélenchon. Pero el fenómeno parece ir más allá y engloba a varios sectores de la sociedad, en especial a los marginados, en su mayoría franceses hijos de inmigrantes.

La ultraderecha francesa, liderada por Marine Le Pen, gran favorita para las elecciones de abril de 2027, acusa a la inmigración de estar detrás de la ola de violencia.

Puede ser que la mayoría de los que protestan sean franceses, hijos de inmigrantes, pero franceses al fin, con nacionalidad, y que sean ellos quienes están liderando esto.

¿Y qué pasará ahora?

Con las vacaciones escolares, los bloqueos en los institutos franceses se han detenido por ahora, pero el Gobierno de Lecornu tiene por delante varias pruebas. Esta misma noche, los prefectos deciden si amplían los toques de queda, y el primer ministro no descarta el estado de emergencia.

Antes de que termine octubre, el Ejecutivo tiene que concretar las medidas educativas que prometió. Los estudiantes reclaman 10.000 millones de euros más para la educación, mientras que el Gobierno ofrece un aumento de 1.200 millones y se ha comprometido a reducir el déficit al 5 % del PIB.

Los sindicatos ya han convocado una huelga interprofesional para el 5 de noviembre. El 20 de noviembre coinciden una jornada de movilización estudiantil europea y la huelga general de la CGIL en Italia. Y todo ello, a seis meses de unas elecciones presidenciales en las que Macron ya no podrá presentarse.

Consejo de Seguridad Nacional en la Argentina

En la Argentina, el Consejo de Defensa Nacional, creado por la Ley 23.554, existe formalmente desde 1988, pero en casi cuatro décadas no logró producir de manera regular directivas estratégicas.

Se necesita "prever antes que curar". Para esto, se debe crear en la Argentina un Consejo de Seguridad Nacional, un órgano para tiempos turbulentos como los que plantea la geopolítica actual. Trabajar con inteligencia y planificación es fundamental.

El Gobierno presentó una iniciativa sobre la soberanía de Malvinas. Crea un Consejo de Seguridad Nacional para diseñar respuestas institucionales, sin incorporar nuevas estructuras burocráticas dentro del Estado nacional, definir qué asuntos constituyen amenazas y decidir sobre el uso del instrumento militar y la inteligencia estratégica nacional.

El proyecto crea el Consejo de Seguridad Nacional, presidido por el propio Presidente e integrado por funcionarios del Ejecutivo, entre ellos, el titular de Inteligencia. El CSN tendrá la potestad de establecer su propio reglamento interno de funcionamiento y organización, en el que se definirán los mecanismos y las autoridades encargadas de su gestión.

Ese Consejo elaborará una Política de Seguridad Nacional obligatoria y transversal para todo el Estado, y todos los organismos nacionales tendrán la obligación de responderle.

La implementación de un Consejo de Seguridad Nacional en la Argentina representa una decisión crucial que definirá el grado de soberanía con el que el país enfrente los desafíos geopolíticos de las próximas décadas.

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