12 de abril de 2026 - 04:00

El peor clima en su mejor momento

REFLEXIONES POLÍTICAS

Por Carlos Salvador La Rosa - Sociólogo y periodista

En vez de continuar y profundizar su exitoso primer año en lo político y económico, el presidente Javier Milei está volviendo a repetir el segundo año en todo lo que éste tuvo de malo, que fue casi todo hasta que ganó las elecciones legislativas en octubre, donde le reapareció otra inmensa posibilidad de volver a empezar desde lo más alto.

O sea, desde esos comicios triunfantes, Milei vivió, al menos desde octubre de 2025 a febrero de 2026, su mejor momento. Trump le hizo ganar una elección casi perdida exclusivamente por errores propios. Pero todo eso se olvidó, se le perdonó, con el colosal triunfo de octubre (no porque ganara por mucho, sino porque nadie esperaba que ganara, ni siquiera el mismo gobierno). Eso dejó a todos sus rivales patas para arriba, lo que le permitió a Milei reconstruir e incluso ampliar la mayoría parlamentaria del primer año que en ese entonces tanto le costó construir y ahora no le costó casi nada. Vinieron todos al pie. Y le votaron todo, absolutamente todo. Las sesiones extraordinarias de este verano fueron un dechado de éxitos parlamentarios para el gobierno. Y eso parece que seguirá. No le queda nada enfrente.

Por si fuera poco, Trump volvió a ayudarlo jugándose por Argentina en el juicio por YPF. Algo que tampoco nadie esperaba que nos fuera a ir bien. Es cierto que otros equipos anteriores al gobierno de Milei habrán hecho los deberes técnicos y jurídicos, pero sin la alianza Milei Trump este fallo jamás salía. Y acá no estamos solo frente a un triunfo más, sino a un triunfo monumental por las cifras que estaban en juego.

O sea, desde octubre el destino le brindó todo a Milei para que construya su gobierno ideal. De lejos su mejor momento. Solo se trataba de cuidarlo, de cultivarlo, de no agregarle ruidos innecesarios. Pero, sin embargo, desde el 1 de marzo, cuando el presidente inauguró las sesiones parlamentarias ordinarias, los errores volvieron otra vez a ser atroces. Empezando con el show delirante de insultos que armó en el Congreso cuando todo indicaba que debía presentarse como el estadista que, desde las máximas alturas, le comunicara a los argentinos el estado de la nación y proyectara en su discurso el más brillante porvenir. Pero no pudo con su naturaleza, y aquel hombre que cuando ganó en octubre juró que no insultaría más, multiplicó por mil las patoteadas y desde entonces no dejó de despotricar contra todo y contra todos. Cuando más cerca estuvo de tocar el cielo con sus manos, decidió chapotear en el barro.

Desde el triunfo electoral de octubre el destino le brindó todo a Milei para que construya su gobierno ideal. De lejos su mejor momento. Solo se trataba de cuidarlo, de no agregarle ruidos innecesarios. Sin embargo, con casos como el de Adorni, el presidente volvió a gestar el peor clima en su mejor momento. Desde el triunfo electoral de octubre el destino le brindó todo a Milei para que construya su gobierno ideal. De lejos su mejor momento. Solo se trataba de cuidarlo, de no agregarle ruidos innecesarios. Sin embargo, con casos como el de Adorni, el presidente volvió a gestar el peor clima en su mejor momento.

Quizá el primer error grueso posterior a las elecciones que cometió fue poner a Manuel Adorni como jefe de gabinete, echando a su ministro con más experiencia para reemplazarlo con quien carecía absolutamente de ella. Cosa advertida con lucidez premonitoria por Mauricio Macri el mismo día en que lo designó, advirtiéndole el expresidente al actual presidente, que el nombramiento de Adorni sería el inicio de una interna oficialista sin fin. Y de consecuencias imprevisibles.

Dicho y hecho, lo de Adorni se convirtió en la gota que rebalsó el vaso de una interna solapada donde todos los sectores en pugna reaccionaron con igual bronca y furia ante el nombramiento del inútil y entonces contribuyeron en conjunto a abrir las puertas del infierno. Adorni (un personaje mínimo, insignificante) fue el catalizador, el que sacó a luz todas las pasiones encontradas con que se vienen librando desde sus inicios la lucha por el poder en un gobierno inexperto donde no existe el menor afecto societatis de nadie por nadie y donde la improvisación sigue siendo la principal política de Estado.

El presidente, cuando vio que sus propias huestes provocaron la aparición del escándalo, obligó a esas mismas espadas a apoyar a Adorni contra viento y marea, pero ya era tarde porque el escándalo había trascendido mucho más allá del mileismo, tomado por todo el periodismo (hasta por incluso el más complaciente con el gobierno) y, obviamente, también por el kirchnerismo que se sintió revivir con el affaire. Pero nada de eso podía haber ocurrido si no fuera porque la opinión pública en su inmensa mayoría (tanto la que está a favor como en contra del gobierno) se indignó con las fechorías del insignificante vocero elevado a jefe de gabinete.

Lo cual es algo paradójico porque el de Adorni, pese a ser un caso mucho menor al Libragate o Andisgate, aun así, devino el escándalo más sonoro de los casi dos años y medio de gobierno libertario. No lo deja respirar, afecta la economía, afecta la política, afecta todo. Estamos volviendo -en lo que a clima político se refiere- al día anterior a las elecciones de octubre donde todo parecía venirse abajo y como en aquel entonces, no hay una sola razón objetiva para que ello ocurra, excepto los errores políticos de la pareja presidencial. El gobierno volvió a gestar el peor clima en su mejor momento.

En síntesis, si Milei sigue actuando con la torpeza política que en esta oportunidad lo lleva incomprensiblemente a defender a Adorni contra viento y marea y cree que todo es culpa de una inmensa conspiración de "kukas", periodistas y empresarios “enemigos”, no sólo le va a ir mal políticamente por su negación de las verdaderas razones de la crisis que está viviendo, sino que puede hacerle inviable hasta el plan económico (en la eventualidad de que efectivamente tenga un plan de reconstrucción más allá del de desmantelar el atroz sistema anterior, cosa que cada día se pone más en duda).

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