Por Edmundo Jorge Delgado - Magíster en Historia
Por Edmundo Jorge Delgado - Magíster en Historia
La potencial destrucción de la Parroquia de Nuestra Señora de las Mercedes, situada en Jáchal, no sólo es la destrucción material o tangible, sino también lo intangible, esto es el patrimonio etnográfico, desde una mirada antropológica.
El patrimonio histórico-cultural es amplio, comprende cantidad de construcciones culturales, tanto tangibles como intangibles. Incluyendo ambas vertientes los antropólogos hablan de patrimonio etnográfico, definido por la UNESCO como el "conjunto de creaciones que emanan de una comunidad cultural, fundadas en la tradición, expresadas por un conjunto de individuos y que reconocidamente responden a las expectativas de la comunidad en cuanto a expresión de su identidad cultural y social". Otro concepto valioso, pues fue elaborado por un antropólogo mendocino que trabajó en San Juan -Pablo Sacchero-, apunta que son "todas aquellas expresiones de carácter simbólico que constituyen el nivel ideológico de cualquier sistema cultural". Como ejemplos de patrimonio etnográfico podemos mencionar las fiestas religiosas o cultos religiosos, los cuales constituyen "una puerta para adentrarse en la cultura en su totalidad".
La segunda parroquia instituida en Jáchal es la de Nuestra Señora de las Mercedes, fundada en 1913. Esta advocación mariana está muy ligada a nuestra historia, pues el General Manuel Belgrano la proclamó "Generala del Ejército", luego de la victoria de Tucumán, sucedida un 24 de septiembre de 1812.
El templo nombrado se encuentra a 15 km al norte de la villa cabecera, en la localidad del mismo nombre. Acerca de su origen se dice lo siguiente: "En 1913 los vecinos de Pampa del Chañar peticionan a Monseñor Orzali que coloque un Teniente Cura con asiento en San Isidro o Villa Mercedes, por que hay hacia el norte poblaciones valiosas como La Ciénaga, Huaco y otras. Y en atención al aumento de población y a las grandes distancias, se erige una nueva parroquia, desmembrando Pampa del Chañar y Huaco". (Cañizares, Marcelo, Crónica de la Parroquia de Jáchal, Seminario inédito. UNSJ, FFHA, Departamento de Historia, 1991, pág. 33).
En relación a su fiesta patronal, se realiza el día 24 de septiembre o el domingo posterior a ese día. Es una celebración multitudinaria, que ni siquiera las inclemencias del tiempo logran suspender.
Igualmente en la plaza se levantan los tradicionales puestos de venta, se realiza una rifa y actúa la Banda de Música de la Policía provincial, entonando marchas militares y canciones folklóricas. También se efectúa un baile social, interviniendo un grupo musical local. Para la procesión se saca en andas la imagen más grande de la Virgen de las Mercedes. La más pequeña y antigua se encuentra situada en el altar mayor del la iglesia. Un grupo de mujeres mercedinas se encarga de adornar su efigie con sendas cintas celestes y blancas.
Es importante mencionar la cantidad de imágenes sacras que "acompañan" a la Virgen en la procesión, todas ellas preparadas bellamente en sus andas para realizar el trayecto procesional. Las efigies corresponden a diferentes advocaciones marianas y a "santitos" de las localidades o sitios vecinos. Entre ellas estaba la Virgen del Rosario de Huaco, Virgen de Fátima de "Boca de la Quebrada", Virgen de Andacollo de Huerta de Huachi, San Roque de "La Represa", San José de "La Gran China", San Isidro Labrador del paraje homónimo, entre otras más. Cada una de ellas fue afectuosamente "tocada" por las manos de los creyentes.
La procesión presidida por la imagen de la Virgen, custodiada por niños vestidos de angelitos y gauchos, era seguida por las autoridades municipales, eclesiásticas y la comunidad toda. Esta columna marchó lentamente por las calles aledañas a la parroquia y la plaza, entre la llovizna y la nieve. Bombas de estruendo, plegarias, cánticos religiosos y mucho recogimiento mezclado con júbilo, fueron las notas distintivas de aquella fría tarde. De lo expuesto se desprende que sería un grave error echar abajo el templo, ya que importantes estudiosos que integran ACODEPAS (Asociación Civil para la Conservación y Defensa del Patrimonio Sanjuanino) sostienen que puede preservarse mediante una restauración rigurosa.