28 de abril de 2026 - 05:00

La aparente inocencia de una filmación

Por Orlando Navarro - Periodista

A raíz de los sucesos posteriores a la emisión, por el canal de noticias TN, del programa "¿Y mañana qué?", conducido por los periodistas Luciana Geuna e Ignacio Salerno, que derivaron en una denuncia penal contra los mismos, me surgen algunas reflexiones.

El hecho fue que la Casa Militar denunció a los periodistas y directivos del canal, por presuntas actividades de espionaje ilegal, que comprometieron la seguridad presidencial, al grabar pasillos y oficinas de la Casa Rosada sin autorización y de manera subrepticia, utilizando lentes inteligentes. La denuncia recayó en el juzgado de Ariel Lijo y el presidente Milei calificó a los periodistas de "delincuentes" y "basuras repugnantes".

Retiro de acreditaciones

El hecho provocó la expulsión de los periodistas de la Casa Rosada, que luego se hizo extensivo a todo el periodismo habilitado para esas emisiones, anulando sus huellas dactilares que posibilitaban su acceso directo. Medidas tomadas por tiempo indeterminado.

En medio de una larga controversia, que ya pasa a ser sórdida, entre el presidente y "el 95% de los periodistas", según él, se produce este hecho que provocó la reacción al unísono de casi todo el arco de periodistas, sobre todo del ámbito nacional, en apoyo de los colegas sancionados. Desde sugerir un ataque a la libertad de expresión, a sostener que se trata de una nueva expresión de autoritarismo y mala educación por parte del primer magistrado. Hubo otros, que sugirieron una sobreactuación de la Casa Militar, rebajando así la probable gravedad de la mencionada grabación y posterior emisión.

También quienes sostuvieron que "pagaron justos por pecadores", aludiendo a que la medida de retirar las acreditaciones, en lugar de enfocarla en los dos periodistas mencionados, se extendió a todos.

Hubo un mínimo sector que condenó la acción de sus colegas, cuestionándolos y preguntándose "andá a hacer eso en la Casa Blanca o en la casa de gobierno de Cuba". Si no estás autorizado, dijeron, "no puedes hacer una cosa así".

Inteligencia sobre Maduro

Para dar mi punto de vista, voy a citar un par de ejemplos, que conmovieron la opinión pública mundial, para graficar la gravedad, o no, del hecho. El lector juzgará su dimensión.

Primero, la operación de inteligencia llevada adelante por la CIA, en la residencia de Nicolás Maduro, antes de su extracción desde Venezuela, la que se calificó como una "quirúrgica" acción. La misma se denominó "Resolución Absoluta", y fue llevada a cabo el 3 de enero de este año. Previo, la CIA había realizado un espionaje exhaustivo sobre esa residencia, llegando al punto de reproducir una réplica exacta de la misma, y en tamaño real, para asegurar el éxito del allanamiento. Con miles de ensayos previos incluidos.

Sin caer en el oscuro mundo de las teorías conspirativas, o de trastornos de persecución, la aparente inocencia de la filmación subrepticia del equipo de TN, serviría gratuitamente los planes que alguna fuerza exterior pudiera estar elaborando, para adentrarse en el interior de la Casa Rosada y cometer vaya a saber qué cosa.

Iosi, el espía arrepentido

Segundo. Otro ejemplo lo constituyó el caso del espía arrepentido de sobrenombre "Iosi", que operó con identidad falsa en la intimidad de la embajada de Israel y de la AMIA, previo los atentados. Este hecho se constituyó en la trama del argumento de la película "IOSI", de reciente aparición. Iosi, que en realidad se llamaba José Pérez, era en la vida real un oficial de inteligencia que logró infiltrarse en los años 80, en la comunidad judía, ganándose la confianza de ésta, a la vez que se hacía de valiosa información. Supuestamente, así lo instruyeron, destinada a investigar el llamado "Plan Andinia".

Los datos obtenidos incluyeron una maqueta con el interior de la Embajada y la serie da a entender que la información de Iosi contribuyó a la planificación de los ataques terroristas más graves de nuestra historia: la Embajada judía en 1992 y la AMIA en 1994.

Tras los ataques, Iose cae en una profunda crisis de culpa y arrepentimiento, en la creencia que sus informes sirvieron para ambos atentados. La trama hace referencia también al tráfico de armas, el antisemitismo y la corrupción policial.

Un hecho grave

O sea, es de un infantilismo absurdo restarle importancia a la acción de filmar cualquier estamento oficial, más si se trata de la Casa Rosada, que no hace más que facilitar la acción de quien, o quienes, puedan estar planificando alguna acción en contra del gobierno. Para eso están los servicios de inteligencia y las fuerzas de seguridad. Para prevenir hechos como los que ya soportó nuestra comunidad.

Acciones de prevención

Para colmo, se da en un contexto donde se acaba de revelar la labor de una llamada "Compañía", grupo de periodistas supuestamente financiados por el servicio exterior de Rusia, que difundía información falsa para perjudicar el gobierno de Milei. Se revelaron los nombres de los supuestos periodistas, inclusive de los medios que publicaron más de 250 se esas informaciones.

Paranoia o no, todo olía a una campaña de desinformación, con un presupuesto de unos 280.000 dólares, con el propósito de desestabilizar y desacreditar al gobierno argentino. Mas aún, luego de su postura favorable a Ucrania. O sea, imagino que los servicios de inteligencia deben extremar recaudos, más cuando se trata de la seguridad presidencial. No es un chiste revelar los rincones por donde se mueve el presidente, los funcionarios, secretarios y demás, que ocupan la residencia oficial. Este fin de semana, sin ir más lejos, alguien atentó contra la seguridad del presidente de los EEUU a quien, además, durante la campaña, una bala le rozó una oreja. En estos casos, donde se amenaza la seguridad de alguien, una medida de prevención es desalojar inmediatamente el lugar. Se hace cuando hay amenaza de bomba, en un edificio público, o en una escuela, como en las recientes notas aparecidas en el baño de varios colegios: "Mañana hay tiroteo".

Y sí, pagan justos por pecadores siempre que se perciba una intimidación, y no hay otra solución más que retirarse y esperar que todo se normalice. Es la seguridad de todos lo que está en juego.

En mi barrio

En mi barrio, como en cualquier barrio, la sospechosa actitud de un desconocido, filmando con su celular el frente de nuestras casas, o autos o a personas, o sacando fotos, hace que inmediatamente nos comuniquemos en nuestro grupo y nos pongamos en estado de alerta.

A criterio de usted, señor lector, que sabrá qué longitud e importancia darle a esa filmación, motivo de esta nota.

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