21 de junio de 2026 - 05:50

La política y las consecuencias del miedo a innovar

Por Orlando Navarro - Periodista

No constituye ninguna novedad, que la Inteligencia Artificial está avanzando a pasos agigantados sobre nuestra civilización. La actitud con que nos paremos frente a este fenómeno va a ser fundamental, y podemos ir de un extremo a otro. O sea: o la rechazamos por peligrosa, o la aceptamos de plano, como un beneficio para la humanidad. Una tercera, y lógica, actitud, sería reparar en sus potenciales peligros, pero aprovechar sus potenciales beneficios.

Y la cuestión toca muy de cerca a los argentinos. Porque ya tenemos divididas las opiniones, a veces sin mucho análisis. Simplemente, como viene ocurriendo en otros órdenes, por cuestiones ideológicas o de aprovechamiento político. Como ya es notorio, hay un sector marcadamente contrario a todo lo que encare o proyecte el presidente Javier Milei. Y otro, que apoya sus iniciativas a rajatabla.

Baste como ejemplo que el grupo opositor, puede congraciarse con Irán, o Hamas, o Hezbollah, porque fueron atacados por Trump y Netanyahu, amigos de Milei, pero olvidando el par de bombas que nos hicieron explotar. Así también, puede rechazar la figura de Messi, porque éste estrechó la mano de Trump, y en 2022 se negó a saludar a Alberto Fernández. Así como entronizó a Maradona por su sesgo izquierdozo, habida cuenta que simpatizó con las dictaduras de Castro, Chavez y Maduro. Entonces, para ese sector: Maradona sí, Messi no. Un delirio.

Pero vamos al tema de la Inteligencia Artificial, que ya divide aguas en igual sentido. La oposición está dispuesta a su rechazo, porque para Milei esa nueva tecnología es uno de sus objetivos inmediatos. Y, si lo propone Milei, entonces no va. Ya dimos cuenta en la nota del domingo anterior, de tres iniciativas que el gobierno se propone enviar al Congreso: 1) proyecto sobre sociedades comerciales no humanas o automatizadas, a través de robots y algoritmos; 2) proyecto sobre "gemelo digital social", en principio para ordenar de manera inteligente las comunidades y 3) el súper RIGI, que tiende a darle mayor volumen y facilidades impositivas y desregulatorias, a las empresas que se radiquen y usen la IA en proyectos innovadores. En pocas palabras, en los tres proyectos sobrevuela el reinado de los algoritmos, acompañados de nuevas tecnologías e inversiones.

Entonces, los abanderados mundiales en el uso de la inteligencia artificial que quieran instalarse aquí, ya tienen un no asegurado entre los opositores. Como Peter Thiel, uno de los fundadores de Sillicon Valley, ya radicado en Buenos Aires, dispuesto a invertir en Argentina y muy cercano a las políticas de Milei. O como Elon Musk, dueño de Tesla y considerado el primer trimillonario de la historia, también afecto a las políticas del libertario. Hasta el mismo Marcos Galperín, el empresario moderno más exitoso de la Argentina y dueño de Mercado Libre, la empresa con mayor cotización, cae en el profundo rechazo de la "opo" porque pondera a Milei.

Coincidentemente con esta especie de debate, dio a luz la Encíclica del papa León XIV, "Magnifica humanitas", donde habla de "desarmar la Inteligencia Artificial". Pero veamos en qué tono o significado lo dijo. El Papa advierte sobre los peligros de esta tecnología, que puede derivar en instrumentos de dominio y exclusión. Por eso pide que sea "desarmada" y se ponga al servicio del bien común, coadyuvando a construir una civilización que valore la dignidad humana y la verdad. O sea, "desarmar", en su concepto, no significa destruirla, sino restarle todo contenido bélico al uso de la IA, pero aprovechar todo lo bueno que tenga.

Sin embargo, y siguiendo la línea de Milei sí, Milei no, hemos leído reparos en editorialistas de prestigio, como Jorge Fontevechia, propietario del multimedios Perfil, quien expresó hace unos días que "Javier Milei (a quien llamó "aprendiz de brujo") busca convertir a Argentina en un laboratorio de experimentos aceleracionistas. Esto -agregó- incluye la propuesta de otorgar reconocimiento jurídico a empresas operadas puramente por inteligencia artificial, permitiéndoles tomar decisiones autónomas sin necesidad de control humano". Y detalló el peligro de los algoritmos en cuanto a decisiones empresariales y sociales, que plantean "riesgos éticos y morales severos". A la vez que cuestionó "la relación del gobierno con figuras tecnológicas, como Peter Thiel, y su empresa Palantir Technologies", señalando que la manipulación de datos estatales, "podría utilizarse para la vigilancia predictiva" o acaso manipular, entre Milei y Thiel, "el resultado de las elecciones".

La historia enseña que grandes empresas, por no estar de acuerdo en su momento con las nuevas tecnologías, quedaron fuera del mercado y terminaron quebrando. La historia enseña que grandes empresas, por no estar de acuerdo en su momento con las nuevas tecnologías, quedaron fuera del mercado y terminaron quebrando.

Es una opinión respetable, de alguien bien informado. Pero, ¿no será mucho? El tiempo lo dirá, pero entiendo que no resulta práctico, oponerse a lo innovador solamente porque le tenemos miedo a lo nuevo, a lo transformador. O porque no lo conocemos. La historia enseña que grandes empresas, por no estar de acuerdo en su momento con las nuevas tecnologías, quedaron fuera del mercado y terminaron quebrando.

Recurriendo a los archivos de Google, se puede leer que empresas como Blockbuster, que fue la cadena más grande de alquiler de películas, rechazó su modelo a la distribución digital y al streaming. Rechazó también comprar Netflix en sus inicios, y terminó liquidada, en bancarrota.

Otro caso emblemático fue el de Kodak, que dominó el mercado fotográfico en el siglo XX y perdió por no desplazar su hasta entonces rentable negocio de rollos y revelado. Fue superada por la competencia.

Nokia, a su vez, fue el mayor fabricante de teléfonos celulares del mundo, pero subestimó la llegada de los smartphones, aferrándose a su sistema operativo Symbian, perdiendo mercado frente a Apple y Android.

En el caso de BlackBerry, pionera en integrar teclados físicos y correo electrónico móvil, no supo reaccionar a la revolución de las pantallas táctiles, perdiendo su posición dominante.

Sobran los ejemplos sobre cómo un emprendimiento, por más fuerte que sea, puede quedarse a la vera del camino por no experimentar, o no estudiar suficientemente, las nuevas tecnologías que, como la Inteligencia Artificial, han llegado al mundo con su carga disruptiva y enormes desafíos para quienes se animen a utilizarlas.

Argentina está en ese camino, pero deberá estudiarse cuidadosamente su aplicación, a la vez que sortearse los obstáculos de quienes se opongan ya sea por cálculo político, o porque tienen reparos de índole ético, que puedan materializarse en peligros para la comunidad.

Creo que el Papa dio en la clave. Evitar que se use para fines bélicos, y aprovechar todo lo que pueda tener de bueno en beneficio de la humanidad.

LAS MAS LEIDAS