17 de marzo de 2026 - 06:00

La reglamentación de la ley para pacientes con endometriosis, una deuda pendiente

El mes de marzo suele estar asociado en todo el mundo a la concientización sobre la Endometriosis, una patología que afecta aproximadamente a una de cada diez mujeres en edad fértil y que, pese a su alta prevalencia, continúa siendo poco comprendida y frecuentemente subdiagnosticada. En San Juan, esta realidad volvió a quedar expuesta a partir de las actividades organizadas por la Fundación Endometriosis San Juan, que durante los últimos días promovió encuentros comunitarios para visibilizar el problema y acompañar a las pacientes.

Las jornadas más recientes se realizaron el pasado sábado 14, fecha en la que se recuerda el día de esta enfermedad, con mateadas abiertas en dos puntos emblemáticos de la provincia: la plaza de Villa Krause, en el departamento Rawson, y la Plaza San Martín de Jáchal. En ambos encuentros participaron pacientes, familiares, amigos y vecinos interesados en conocer más sobre una afección que muchas veces permanece invisibilizada.

Sin embargo, más allá de la tarea de concientización, el eje central de estos encuentros fue otro. El reclamo por la reglamentación de la ley provincial de protección a las pacientes con endometriosis. La norma fue aprobada hace ya un año y cinco meses, pero aún espera su reglamentación por parte del Ministerio de Salud, paso imprescindible para que las disposiciones legales se transformen en políticas concretas de atención.

La demora no es un asunto menor. Sin reglamentación, la ley queda en una suerte de limbo administrativo que dificulta la implementación de programas de diagnóstico, tratamiento y acompañamiento. Para las pacientes, esto significa continuar enfrentando un sistema de salud que muchas veces no cuenta con protocolos claros ni con equipos especializados para abordar la enfermedad.

La endometriosis es una afección crónica y compleja. Se caracteriza por la presencia de tejido similar al endometrio -la capa interna del útero- en otras partes del cuerpo, como ovarios, trompas de Falopio, peritoneo e incluso órganos como la vejiga o el intestino. Este crecimiento anómalo puede provocar dolor intenso, inflamación, alteraciones menstruales y, en numerosos casos, problemas de fertilidad.

Uno de los mayores desafíos asociados a esta enfermedad es el retraso en su diagnóstico. Muchas mujeres tardan años en recibir una confirmación médica, en parte porque los síntomas suelen confundirse con molestias menstruales habituales. La normalización del dolor y la falta de información contribuyen a que el problema avance silenciosamente hasta alcanzar estados más severos.

Por eso, la reglamentación de la ley resulta fundamental. No solo permitiría promover la detección temprana y garantizar atención especializada tanto en el sistema público como en el privado, sino también impulsar un enfoque integral del tratamiento. La propia fundación sostiene que el abordaje médico debe complementarse con alimentación adecuada, actividad física y seguimiento interdisciplinario.

Las autoridades sanitarias han mantenido conversaciones con representantes de la organización y han prometido avanzar próximamente en la reglamentación. Sin embargo, el tiempo sigue pasando.

Cuando se trata de salud pública, las leyes no deberían quedarse en el papel. Reglamentarlas a tiempo es, en definitiva, una forma concreta de reconocer derechos y de brindar respuestas a miles de mujeres que esperan ser escuchadas.

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