27 de septiembre de 2026 - 05:45

No se puede patear en contra del país

Por Orlando Navarro - Periodista

Esta semana estuve pensando que si los políticos opositores de cualquier gobierno exponen en convenciones internacionales lo mal que supuestamente estamos, toman real dimensión de lo que hacen. Tal vez no se den cuenta el daño que infringen al país, no tanto a su gobierno. Hubo un militante kirchnerista, David Brieva, que durante la presidencia de Mauricio Macri confesó abiertamente que deseaba que al país le vaya mal, para que vuelvan los de su partido. Parecido a esto es lo que el aspirante a la presidencia, Axel Kicillof, hizo en los Estados Unidos, coincidiendo en el tiempo con Milei, que también estaba por la convención de la ONU, y negando absolutamente que en Argentina haya algún milagro económico. Su foro, era toda gente de izquierda como el alcalde de Nueva York, de origen musulmán, y Pedro Sánchez, presidente de España. En ese mismo foro, fue que una periodista "progre" le preguntó al gobernador bonaerense, previo arrogarle que era "tibio" en ese tema, su opinión sobre la situación palestina, y Axel, como corroborando ese antecedente, prefirió no contestar. Esto es una anécdota, pero lo que en el fondo quiso decir "Kichi" a los potenciales inversores, es que "no vengan a la Argentina porque Milei les está vendiendo pescado podrido". Esto sumado a la fama de expropiadores que tienen en su sector, equivaldría a las 14 toneladas de piedra disparadas en 2017 contra el Congreso, pero esta vez contra el país.

Propiciar que vengan inversiones, o que los argentinos saquen dólares del colchón para que los conviertan en capitales productivos, son herramientas que la Argentina necesita para robustecer la producción y el empleo, dos de los déficit que se le achacan a Milei, como que están postergados. Luego, decir que aquí "todo es mentira" es desalentarlos a que vengan. Como es sabido, no existe nada más cobarde que el capital, que huye cuando no encuentra seguridad o lo amenazan con estatizar su inversión.

O sea que "Kichi" fue a patearnos en contra. De los argentinos y también de nosotros, los sanjuaninos, que estamos aferrados a la multiplicación de actividades que suponen conjuntamente la energía y la minería. Afortunadamente, y a pesar de aquella malintencionada diatriba, el gobierno nacional ya anudó un acuerdo con EEUU por 7.000 millones de dólares para activar el corredor Cordillera-Atlántico, que tiene directamente que ver con nosotros. No solo en cuanto a exportación de productos mineros, sino también con productos agrícolas y, acaso en un futuro, ganaderos e industriales, con salida hacia los puertos del Atlántico. El proyecto prevé grandes obras de infraestructura vial, ferroviaria, de oleoductos, gasoductos, portuaria, eléctrica y digital. Vaca Muerta y las provincias mineras del noroeste, San Juan incluido, son las beneficiarias.

De paso, invitaría al gobierno del Dr. Orrego, para que ese corredor sea bioceánico. Es decir, no se pierda la expectativa de concurrir a los puertos del Pacífico, en este caso el de Coquimbo, vía el proyectado, y suspendido, Túnel de Agua Negra. Que en sus orígenes fue producto de un acuerdo trinacional, pues participaron Argentina, Brasil y Chile, para unir Coquimbo con Porto Alegre. Fue firmado por Cristina Kirchner, Michelle Bachelet y Lula Da Silva, que accederían a una asistencia financiera del BID, pero suspendido en 2022 por el gobierno conservador de Sebastián Piñeira, en Chile, que decidió desactivarlo. Esto es lo que pasa cuando, como lo narrado sobre Kicillof, las razones ideológicas se imponen sobre los intereses del propio país. Piñeira, conservador, de derecha. Cristina, Bachelet y Lula, los tres de izquierda. ¿Resultado? Proyecto abortado.

"Kichi" fue a patearnos en contra. De los argentinos y también de nosotros, los sanjuaninos, que estamos aferrados a la multiplicación de actividades que suponen conjuntamente la energía y la minería. "Kichi" fue a patearnos en contra. De los argentinos y también de nosotros, los sanjuaninos, que estamos aferrados a la multiplicación de actividades que suponen conjuntamente la energía y la minería.

Sería interesante reflotar la obra del túnel, incluyéndolo en este acuerdo con los EEUU, si es que se puede. O sea, con la misma base del corredor Cordillera-Puerto de Buenos Aires, pero extendido, túnel mediante, al puerto de Coquimbo, lo que lo convertiría en bioceánico. Una salida al mar para nosotros, los sanjuaninos, con horizonte no solo exportador hacia los países de Oriente, y los de toda la costa Oeste de América, sino turístico con destino las playas de La Serena. Las razones ideológicas esta vez no serían un obstáculo, ya que tanto en Chile, como aquí y en los EEUU, gobiernan partidos de la misma orientación geopolítica.

Mientras esto pasa, el gobierno, que tuvo un significativo despliegue en la ONU, donde Milei volvió a insistir sobre la recuperación de Malvinas, se propone ahora concurrir a la denominada "Argentina Week", entre el 30 de septiembre y el 2 de octubre, en París. Allí irá Milei junto a una docena de gobernadores, entre ellos Orrego. También en búsqueda de inversiones, siendo de esperar que a algún otro "iluminado" no se le ocurra ir a boicotear estas gestiones.

Por su parte, Marcelo Orrego tuvo un marcado éxito en la colocación de un bono por 600.000 dólares en el mercado internacional, con el hecho alentador que la demanda fue de 1.037 millones de dólares, o sea que casi duplicó la oferta. Ello habla de las expectativas y confianza que existe en el futuro de nuestra provincia, siendo también promisorio el dato que 360 millones de esa colocación, correspondió a inversores nacionales. Será utilizado para obras de infraestructura pública, para el San Juan que se viene. Políticas para el largo plazo, que son las que transforman la economía del país, en el caso del corredor oceánico, y esta de San Juan.

Las malas noticias alteraron, esperemos que momentáneamente, este clima futurista. Como lo fue el anuncio de un crecimiento en los índices de pobreza, que pasó del 28% 32,3%, producto del leve aumento de la inflación en el primer semestre. Esto quiere decir que si se retorna al camino virtuoso de bajar la inflación, indefectiblemente volverá a bajar la pobreza. De manera que, a la larga, con el superávit fiscal también se come y se sube en la escala social, que contradice aquellos que menosprecian el equilibrio fiscal, diciendo que "no le llega a la gente".

Otro aumento que preocupa es el de los puntos del riesgo país, que ya está en los 600, cuando estábamos tratando de perforar los 400 y tendíamos a la baja. ¿Las razones? Son externas e internas. Externas son los efectos de las guerras, en Ucrania y Medio Oriente, el aumento consecuente del precio del barril de petróleo y el aumento de la tasa de interés por parte de la Reserva Federal. Internas, la principal es que ya se lanzó la carrera electoral y la incertidumbre que genera es una especie de pánico que rebota en la confianza sobre el país. También hay un menor ritmo de compras de dólares por parte del Central. El gobierno confía en que seguir por el camino del equilibrio en las cuentas, revertirá esta situación.

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