Persisten inconvenientes por demoras en puestos fitosanitarios como El Encón

Las largas filas registradas el último fin de semana en el control fitosanitario de El Encón no son un hecho aislado, sino la expresión visible de una falla estructural que se repite y que aún no encuentra solución. Con colas de hasta tres kilómetros y demoras superiores a los 40 minutos, la situación volvió a encender el malestar de automovilistas y transportistas que, entre bocinazos y reclamos, expusieron una tensión cada vez más difícil de sostener: la necesidad de controles estrictos frente a la urgencia de una circulación ágil.

El puesto de El Encón es una pieza clave en la estrategia provincial para prevenir la propagación de la mosca de los frutos, una amenaza directa para la producción frutihortícola y, por extensión, para las economías regionales. Sin embargo, lo que debería ser un eslabón eficiente en la cadena de protección sanitaria se transforma, en momentos de alta circulación, en un cuello de botella que impacta negativamente en la logística, el transporte y la vida cotidiana.

Las críticas no solo apuntan a las demoras, sino también a la organización del operativo. Los usuarios denuncian falta de coordinación, escasa previsión en horarios pico y un rol pasivo de las fuerzas de seguridad en la regulación del tránsito. A ello se suma un factor no menor: el consumo innecesario de combustible generado por largas esperas, con el consiguiente costo económico y ambiental.

Este escenario no es nuevo. Las quejas se reiteran desde hace tiempo y motivaron incluso anuncios oficiales de revisión del sistema en distintos puntos de control, como San Carlos, Bermejo y el propio El Encón. Sin embargo, la persistencia del problema sugiere que las soluciones implementadas han sido insuficientes o, directamente, no han logrado adaptarse a la dinámica real del tránsito.

El desafío es claro. No se trata de flexibilizar controles ni de resignar estándares sanitarios, sino de hacerlos más eficientes. La tecnología, la ampliación de carriles, la segmentación del tránsito según tipo de vehículo o carga, y una mejor capacitación del personal podrían ser parte de una respuesta integral. También lo es la planificación basada en datos concretos sobre flujos vehiculares, especialmente en fines de semana y feriados.

San Juan necesita proteger su producción, pero también garantizar que esa protección no termine afectando la competitividad ni la calidad de vida. Cuando un sistema pensado para cuidar se convierte en un obstáculo, es momento de revisarlo con seriedad. El Encón no puede seguir siendo sinónimo de demoras. Debe volver a ser un punto de control eficiente al servicio del desarrollo.

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