En las regiones cordilleranas de varios países, los pueblos originarios celebran el año nuevo con distintos rituales.

Como otras conmemoraciones de origen europeo, el festejo del año nuevo se incorporó al bagaje cultural latinoamericano, evocándose en algunos sitios de manera particular. Entre los múltiples ejemplos que existen rescatamos el celebrado en la región ecuatoriana de Pichic, perteneciente al Cantón de Saraguro. Esta festividad se realiza el 1 de enero y está relacionada con la devoción que la comunidad le brinda a la Virgen de Fátima. La preparación de la misma se hace de acuerdo a ciertos patrones culturales netamente precolombinos derivados del incario, en relación al ciclo agrícola de la zona, consecuentemente su preparación se inicia con varios meses de anticipación.

Los aprestos comienzan con el cultivo y la cosecha de diferentes productos, tales como el maíz, la yuca y los plátanos. Estos últimos frutos provienen de zonas cálidas. Estos producto se siembran y recolectan exclusivamente para la fiesta. La celebración de la Virgen de Fátima tiene una duración aproximada de seis días y es anunciada a través de una corta reunión que realizan la totalidad de los devotos. El anuncio o la proclama de la festividad se la conoce en quechua como el "uchu shitana".

Uno de los días más significativos es el dedicado a las visitas, concordando con las vísperas del primero de enero. En esa jornada ciertos organizadores de la fiesta visitan los hogares de los devotos, invitándolos a participar en la veneración. En las casas comen, beben y bailan hasta el amanecer. Además se realizan algunos preparativos para celebrar futuros rituales religiosos, como el arreglo de ramos, flores y ceras que serán utilizados en la misa del día siguiente. Llegado el mediodía se celebra la misa en honor a la Virgen, participando toda la comunidad. Concluido el culto se realiza una suerte de remate, denominado "bazar", cuyo producto está destinado al arreglo del templo. Por la tarde se practican algunas actividades artesanales, culminando el día con un gran baile social. Los últimos días están dedicados a "devolverle" la atención a los organizadores y se caracteriza, entre otras cosas, por la elaboración de una comida típica llamada "ucho mate", que es un caldo de res, acompañado de aguardiente.

 

Por Prof. Edmundo Jorge Delgado 
Magíster en Historia