2 de febrero de 2010 - 00:00

La faltante educativa

Quién diría que en nuestros tiempos se puede señalar, descubrir o develar la carencia educativa. Ello implica que el nivel científico alcanzado por las ciencias humanas en educación va avanzando y no se ha quedado en el tiempo, pues se puede estudiar, valorar y medir con precisión qué o quiénes están fallando en la educación.

Para ello es necesario alcanzar una forma de representación tal que devele la capacidad que tiene alguien de ir de un lugar a otro y saber hacia dónde, que sitio determinado o también, la posición que tiene con respecto al punto al que se dirige.

Por la delicada situación que enfrenta la educación en este tiempo, hemos diseñado una variable que resulta de la evaluación de los procesos educativos y los métodos pedagógicos de enseñanza, la que denominamos faltante educativa.

Se la puede identificar desde dos puntos de vista distintos pero complementarios. Por un lado, observando el factor formativo en el campo educacional y por el otro, evaluando los progresos educativos en el hecho social mismo.

Para el primer caso, deberán identificarse la acción de los agentes educadores padres en primer término y en segundo término, la acción educadora de maestros y profesores.

Para el segundo caso, es decir, la evaluación del hecho educativo desde la óptica social nos introducimos en una pedagogía comunitaria en el ámbito de una pedagogía social.

La faltante educativa nos dará una resultante que para el exclusivo caso de la educación, nos puede dejar ver la forma en que se llega al educando a través de los métodos, técnicas, prácticas pedagógicas y ejercicio profesional con el que se opera observándose la idoneidad alcanzada por los enseñantes, su preparación o bien los estudios por los que fueron formados.

Este último aspecto es el que interesa para lograr buenos educandos, educadores docentes, educadores padres y ciudadanos en general, puesto que en la observación y preparación como así también en sus prácticas de enseñantes, se podrán evaluar sus conocimientos, aptitudes y titulación alcanzada.

En materia educacional con el examen de la faltante educativa nos ubicamos en la concepción de la Pedagogía como orientación, donde observamos que su etimología está relacionada con el arte o ciencia de enseñar, pues, la palabra que proviene del griego antiguo (paidagogós), refería al esclavo que traía y llevaba niños a la escuela, al mismo tiempo, de la raíz "paidos" que es niño y "ago" que es llevar o conducir, la concepción se aproxima notablemente al actual rol de orientador. No era la palabra de una ciencia. Se usaba sólo como denominación de un trabajo: el del pedagogo que consistía en la guía del niño.

Así, la pedagogía es un conjunto de saberes que buscan tener impacto en el proceso educativo, en cualquiera de las dimensiones que este tenga como en la comprensión y organización de la cultura y la ubicación y situación del sujeto.

La validez del análisis surge de los problemas que día a día se ponen de manifiesto en nuestra sociedad y de las dificultades con las que nos enfrentamos por la carencia de educación que se comprueba en diversas situaciones que nos tocan vivir, pues no falta quien ponga en tela de juicio, la educación de los padres y el interés puesto de manifiesto, la calidad de la educación propia del sistema formal de enseñanza, la preparación, título y forma de acceso de los docentes en los cargos educativos, que distan un abismo de ingresar como titulares por concurso y por otro lado, la delincuencia juvenil, y los vicios o irregularidades en el comportamiento humano, la inconsistente educación sexual no consensuada por principios y normas morales en las relaciones humanas, la inseguridad instalada en el medio social, la falta de consideración del medio ambiente y la explotación de los recursos naturales, y la expropiación de la cultura del trabajo como crecimiento y desarrollo de la dignidad humana.

Esta carencia de educación, que en ocasiones linda con la falta de civilización, está en el origen de toda una serie de comportamientos y actitudes, y puede ser estudiada observando la variable faltante educativa. Por otro lado, se trata de un tema en el que todos estamos implicados personalmente, con nuestros sentimientos, experiencias y vivencias familiares.

Entonces, la concepción pedagógica que sustentamos, promueve la idea de educar para la prevención, luego vendrá el refuerzo de la educación con los saberes disciplinares. Así, concebimos a la Pedagogía, manteniendo su origen fundante con su acepción de guía, acompañamiento u orientación, reforzada con el conocimiento y formación adecuada en los saberes.

El aporte más significativo será a continuación la llegada y propuesta que presenten los medios masivos de comunicación, los proyectos que ejecuten los ministerios de Desarrollo Humano y Educación, y la disposición que tengan las familias y los agentes educadores como la Iglesia y el Estado encontrando sus propias variables de ajustes o equilibrio social.

Pedagogo. Especialista en Pedagogía Social. Orientador escolar en educación familiar.

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